Entrevista a Chechu Gutiérrez, autor de Monólogos de un No-Muerto

chechu 2

chechu gutierrezMADRID. Monólogos de un No-Muerto, novela de Chechu Gutiérrez (Madrid, 1984), comienza con una trepidante y anfetamínica salida de fiesta por las calles de la capital. Regresiones intimistas a la infancia, giros inesperados, un texto lleno de imaginación y un final espectacular hacen que la ópera prima del autor sea sencillamente sensacional. Gutiérrez es capaz de pasar del relato más crudo a rozar la ciencia ficción y el misticismo en una mezcla que no por poco ortodoxa deja ser lúcida y efectiva. 

La novela cuenta el viaje de Álex Cortés desde el misterioso club Whiteheaven hacia la redención. Nos invita a recorrer un Madrid tan desierto de seres humanos como de sentimientos en el alma del protagonista en una descarnada travesía que dejará sin aliento al lector.

Conversamos con él en la que nos reconoce es su primera entrevista. Sin duda será la primera de muchas.

 

Pregunta- ¿Quién es Chechu Gutiérrez?

Respuesta- Difícil pregunta para ser la primera… Realmente nadie puede definirse a sí mismo objetivamente. Pero puestos a responder, creo que el que no me conoce demasiado debe pensar que soy una persona bastante sociable y extrovertida. Sn embargo, los que llegan a conocerme de verdad saben que amo la soledad y los momentos de introspección más que nada en el mundo. De todos modos, me he reinventado tantas veces, que la respuesta que hoy te dé, será diferente dentro de un año.

 

P− ¿Cómo te lanzaste a escribir esta novela?

R- No concibo la vida sin contar cuentos. Me apasiona ver los ojos abiertos de la gente cuando les cuento una de mis historias, maquillada o sin maquillar. He estado viajando durante muchos años por el extranjero y cada cierto tiempo enviaba e-mails a mis amigos y familiares relatándoles mis aventuras. Puede que fuesen ellos los que, con sus respuestas, me convenciesen de que tenía madera para escribir esa novela de la que tanto les había hablado. Por eso, ya en mi último destino, Australia, decidí hacerles caso y ponerme en serio con ella.

 

P− ¿El libro lo ideaste de principio a fin antes de escribir o fue variando según lo ibas escribiendo?

R-La idea de narrar una fábula en la que un chico despierta una mañana sin nadie a su alrededor ya surgió en mi adolescencia, pero nunca sabía qué final darle y el principito ya estaba escrito. Tampoco quería que fuese la típica historia en la que al terminar, todo ha sido un sueño o parte de una alucinación sin más. Por eso creo que la tuve parada tanto tiempo, de hecho creí que no la terminaría nunca. Hubo pensamientos del protagonista que ya los tenía escritos desde mis años de universidad. Algún capítulo completo lo ideé en mi estancia en Grecia y Noruega, pero no fue hasta una mañana en Sydney que no sentí que tenía el gran final que necesitaba.

 

P− ¿Qué pasó esa mañana?

R-Era un día normal y corriente, fui a tomar un té a media mañana a una cafetería apartada que había en el barrio de Glebe (un lugar muy bohemio de la ciudad). Cogí el boli y no paré de escribir hasta las tres horas, cuando levanté la vista no había nadie en el local. Entonces, me di cuenta que ya tenía un final redondo. Fue un viaje místico junto con el personaje, creo que él mismo me hizo un dictado de lo que tenía que escribir.

 

P− ¿Cómo te sentiste cuando viste el libro publicado?

R-Es difícil describir esa sensación. Para serte sincero no sentí felicidad, más bien me sentí abrumado. Había imaginado tantas veces el libro en mis manos, que al tenerlo de verdad fue como cuando besas a la chica de tus sueños por primera vez, se hace real, ya la tienes, ya está. A veces me gustaría que aún estuviese por publicar, que no la hubiera besado aún. Creo que soy un neurótico por pensar eso (risas).

 

P−¿Qué esperas de ella?

R-Por lo menos me gustaría que quien la lea salga enriquecido con lo que digo, que le sirva de algo, o que al menos sienta que ha empleado bien su tiempo, con eso ya me doy por satisfecho.

 

P−En la novela, el protagonista Alex Cortés, tiene toques que parecen autobiográficos. ¿Eres tú?

R-De Cortés envidio muchas cosas que yo no tengo; su valentía, su osadía, su cordura… No creo que él envidie nada de mí. Bueno sí, quizás que yo existo ¿no?

 

portada monologs chechu gutierrezP− En la novela se habla de drogas y excesos. Sobre todo el comienzo recuerda a clásicos como Trainspotting (Irvin Welsh, 1993) o Las reglas de la Atracción (Brett Easton Ellis, 1987). ¿Qué tiene esta parte de inspiración, qué de experiencias vividas?

R-Los que hemos vivido épocas de vacío existencial (que somos muchos en estos días), nos sentimos muy identificados con los personajes de los títulos que has nombrado, de ahí su éxito. La autodestrucción es un tema recurrente en cantidad de novelas. El ser humano, cuando no tiene metas por las que luchar, tiende a ello, ya sea por medio de las drogas, el aislamiento, la violencia… Yo en mi novela las uno todas, necesitaba hacerlo si quería ser original. Pero puedo asegurarte que mis experiencias vividas, muchas veces, han superado a la ficción y los límites del lenguaje no me han permitido narrarlas, si no, créeme lo hubiera hecho sin tapujos, me hubiera sido más sencillo.

 

P− Hay flashbacks en los que el personaje se retrotrae a una infancia en Castilla−La Mancha. ¿Qué parte de experiencia personal tiene?

R- Ya que la novela en sí es un viaje introspectivo e ilusorio del protagonista, quise que al menos la historia se situase en lugares reales, para darle equilibrio. Los que aparecen en la novela los conozco muy bien, eso es verdad, pero la de Alejandro Cortés no es mi vida. Toda novela es una mezcla imperfecta extraida de la imaginación y la vivencia del autor, si no se le llamaría de otra manera.

 

P− Como filósofo que eres, ¿Qué pensadores y novelistas admiras?

R- Dicen que después de los griegos ya no se ha escrito nada más y el que lo dijo tiene mucha razón. Amo Grecia y a los griegos, tanto los de antaño como los de ahora, puede que esos sean los pensadores que más admiro, no los que he leído, sino con los que he hablado tomándome un vino.

 

P− El personaje tiene un cambio transcendental a lo largo de la novela. ¿Cómo surgió ese giro tan radical de la novela?

R- Tardé tanto tiempo en escribirla que yo mismo ya era otra persona cuando llegué al final. Primero quise darle un tono existencialista al personaje, destructivo e inestable. Mientras estudiaba filosofía en Madrid escribí los pensamientos más oscuros del protagonista, pero al igual que yo, el personaje también cambió. Además creo que sin ese cambio nunca hubiera terminado la novela, hubiera sentido que estaba vacía de contenido.

Por Nacho Bosque.