Va al cuartel de Valdemoro a pedir pistolas para matar políticos y acaba rompiéndole la nariz a un guardia

Rivas

VALDEMORO. Un hombre rompió anoche la nariz con una estaca al guardia civil encargado de la custodia de las puertas del cuartel de Valdemoro, después de que este hombre hubiera protagonizado varios incidentes entorno al cuartel durante el día, ha informado la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) de Madrid.

El asalto, que ocurrió alrededor de las 4 de la madrugada de este martes estuvo fraguándose durante toda la jornada del lunes. Durante el día, el presunto agresor había acudido al puesto por motivos variopintos y poco coherentes. En un principio se presentó con una muleta e intentó colarse en el cuartel. Reclamaba a los agentes allí presentes que le dieran pistolas “para acabar con los políticos corruptos”, según el relato de los presentes.

El hombre, nacido en 1973, fue expulsado de las dependencias por los agentes, aunque su actitud persistió a lo largo del día, presentándose en varias ocasiones en el cuartel desde las 18 horas y de nuevo cargando contra el sistema político del país, el presidente del Gobierno y profiriendo amenazas generalizadas.

La jornada transcurrió hasta que a las 4 de la madrugada, cuando el sujeto comenzó a arremeter contra los coches que estaban aparcados frente al puesto de la Guardia Civil, golpeándolos con un objeto contundente. Una patrulla acudió para que depusiera su actitud, así como un agente del puesto que tenía asignada la vigilancia de puertas. Fue este último el que resultó peor parado.

El presunto agresor, ante la llegada de los agentes, se parapetó entre dos coches y golpeó al guardia cuando éste pasaba a su lado. El agente recibió el impacto en pleno rostro, provocándole la rotura de la nariz y lesiones que han requerido una reconstrucción facial. El agresor, que fue reducido y detenido, tenía en su poder además otra estaca que llevaba un clavo en uno de sus extremos, además de una bolsa con más clavos, según las mismas fuentes.

AUGC ha condenado enérgicamente la agresión al guardia civil, “que ha vivido los riesgos propios de la profesión, riesgos que, en lugar de ser reconocidos, no encuentran reflejo en las maltratadas nóminas de los agentes, el reparto de la productividad o su jornada laboral”. EP.