Tynan al desnudo

nacho diaz

Nacho Díaz. 

Siendo columnista no puedo dejar de sentir una especial fascinación por historias que tienen a otros columnistas como protagonistas, muy a pesar de que algunos de mis héroes no hagan mucho alarde de su condición humana.

La semana pasada, por ejemplo, cuando me enteré que Eva al desnudo volvía a la gran pantalla en los EEUU, me di cuenta que, por mucho que lo hubiese deseado desde niño, jamás podría ser como el mordaz cínico y crítico de teatro Addison deWitt, interpretado por George Sanders.

Dado mi entusiasmo por todo tipo de villano engalanado, su lengua viperina y su condición de erguido reptil, la cual le valió un Oscar, no me resultó difícil  enamorarme de él, modelando en su persona al hombre perfecto de mis sueños.

Addison deWitt

Addison deWitt.

Cuando ya estaba a punto de dar por vencidas todas mis esperanzas de conocer a alguien con la misma frialdad, elegancia y destreza en el dominio de los sentimientos ajenos un viejo editor canadiense me invitó a su piso de Londres para quitarme los pajaritos de la cabeza, entre platos de cremas de verduras generosamente regados con coñac sin flambear.

“El hombre de tus sueños existió” me dijo, “pero no tal y como tú te lo imaginas sino mucho mejor”.

Al parecer se llamaba Ken Tynan y lo único que debía  saber de él  era que el Teatro era él, que lo que no estuviese en sus columnas simplemente no existía, y que el personaje de deWitt se había inspirado en su persona.

Durante horas sorbiendo las cremas ardientes mi amigo me hablo de las hazañas de Tynan,  añadiendo que había sido la primera persona en decir “Fuck” en vivo y en directo en una televisión.

También me contó que en una época donde la homosexualidad estaba considerada como algo sucio, propia de personas ruines, la frivolidad y el estilo comprometido con la libertad de expresión de Tynan había servido como referente a miles de hombres gais, que admiraban en secreto  su fama de depravado, la cual solo embellecía todo aquello con lo que se comprometía.

Ken Tynan

Ken Tynan

En aquella noche mágica todavía no existía youtube, google era una fantasía, y los dos llegamos al alba exhaustos de hablar de sus viajes a Nueva York para vivir su pasión por el teatro.

Muchos años después de la muerte de mi amigo, cuando lo estaba echando en falta, encontré por casualidad en youtube unos videos del famoso programa Small World en el que Vivien Leigh, Samuel Goldwyn  y el mismísimo Ken Tynan hablaban sobre cine.

Fue entonces cuando entendí que ni siquiera la belleza, ni la clase de la más grande entre todas las grandes podían eclipsar por un momento la puesta en escena y el aplomo de Tynan siendo tan solo el mismo.

Su voz, sus gestos, su manera de fumar y de vestir más allá de la del mejor de los dandis, un poco haciendo honra a esa enorme belleza calumniada durante tantos años de hombres como Dirk Bogarde en El sirviente, me hicieron ver la razón de su polémica leyenda cuando, refiriéndose a una obra ambientada en Asia, se atrevió a criticar la absoluta falta de actores nativos en escena.

Esto no hubiese tenido la menor importancia si no fuese porque Goldwyn, de la Metro Goldwyn Mayer, en presencia de Vivien Leigh lo increpó, para deleite de la diva, intentando hacerle ver como una rosa inglesa había sido dos veces una mujer sureña con éxito de crítica y público.

La discusión continuó en una época en la que los actores que no fuesen blancos poco o nada tenían que decir a pesar de que autores occidentales se empeñasen en contar sus vidas, historias y leyendas, sin mostrar mucho respeto por ellas.

Por este motivo supongo que personajes como deWitt y críticos como Tynan en su afán de desenmascarar la verdad deben ser siempre consentidos en sociedad, además de respetados y admirados pues sus obras ayudan a destapar mentiras en este gran teatro que es la vida.