La fe en la Virgen Negra

nacho diaz

Nacho Díaz.

Como por desgracia no pude acudir  a la charla de Paul Mason en la conferencia Francospheres of Resitance and Revolution , una de las figuras más emblemáticas y queridas del periodismo, la cultura y las políticas radicales inglesas, acusado públicamente no hace mucho por el antiguo Ministro de Economía Tory de ser un trotskista sin remedio,  no me quedó otro remedio que pedirle a mi amiga y organizadora de la misma, la doctora Claire-Louise Launchbury del Institute of Modern Language Research, University of London, el podcast de la sesión.

La conferencia estuvo dedicada a los movimientos pasados y presentes de resistencia y revolución en el mundo francófono desde la Comuna de París, los legados del Mayo del 68 y la epidemia del SIDA, la Primavera Árabe, las revueltas estudiantiles de Quebec y la más reciente Nuit debout, explorando sus consecuencias aunque estas no hubieran sido siempre exitosas pero si provechosas para marcar ejemplo y dejar huella.

Sobre esto mismo trató la charla de Paul Mason  hablando de, la hasta hace poco desconocida para mi, figura de la Virgen Roja, mas tarde venerada como la Virgen Negra y su papel en la Revuelta de Nueva Caledonia. Una colonia penal en el sur del pacífico a donde esta líder anarquista de nombre Louise Michel fue condenada, represaliada y exiliada tras la caída de la Comuna de Paris.

Mujeres defendiendo La Comuna de París.

Mujeres defendiendo La Comuna de París.

Mason utilizó el bravo ejemplo de Louise Michel  a la que Eleanor Marx, hija del autor de El Capital, definió como “La más tierna, mas mujer entre todas las mujeres a la vez que la más fuerte, la más intransigente y decidida entre todos las revolucionarias” para sentar un precedente sobre como las revoluciones emancipan y politizan a las mujeres a pesar de que todo este condenado al fracaso.

La Virgen Negra decidió cambiar de credo cuando a bordo del barco que la llevaba a la isla maldita, donde la esperaban otros 6.000 prisioneros de la Comuna un anarquista le hizo ver que su hasta entonces socialismo republicano no la llevaría a ningún sitio. Después de eso abrazó el anarquismo por y para siempre.

Louise Michel, la Virgen Negra.

Louise Michel, la Virgen Negra.

En la isla tuvo la suerte de no tener que vivir en el penal y junto con otros intelectuales fue enviada a un poblado donde dependiendo de cómo de borrachos estuviesen los guardias ella y sus compañeros tenían o no la suerte de esquivar sus balas mortales.

Mientras luchaba por mantenerse a salvo tenía tiempo de sobra para escribir las investigaciones antropológicas más importantes que se hayan hecho sobre la isla, incluyendo las descripciones más bellas sobre su flora y su fauna.

Foto original de su choza en la isla.

Foto original de su choza en la isla.

Tras distintos infortunios a lo largo de sus seis años de condena Louise acabó viviendo con otras 16 heroínas de la columna condenadas por asesinato y otros crímenes.

Algunas de las historias de estas mujeres, en mi opinión, merecen la pena ser contadas, sin que por ello llame a nadie a tomar las armas ni a seguir igual ejemplo.

Una camarera de 21 años fue condenada por su participación en el asesinato de los presos de la comuna el día antes de que cayese. Espías de la  policía, periodistas, curas y hasta el Obispo de París fueron ejecutados entre otros.

Otras también fueron exiliadas por luchar en las barricadas o por saqueo y hubo quien, además, fueron condenadas por ser testaduras y estar la mayor parte del tiempo borrachas, según la acusación del fiscal.

La líder del Batallón de las Mujeres y varias integrantes también hicieron compañía a Louise.

Sobre su papel en la revuelta de los nativos de Nueva Caledonia en 1878 que ella apoyó aun cuando pocos prisioneros quisieron hacerlo, terminando por desgracia con la cabeza de Ataï, su líder, cortada y expuesta en un museo francés hasta relativamente poco lo único que puedo decir es que, la noche antes del alzamiento, dos indígenas cruzaron a nado la isla infestada de tiburones para encomendarse a ella.

Para desearles suerte, Louise partió en dos el pañuelo rojo, símbolo de la Comuna que había traído y  conservado a escondidas desde Paris y le dio un trozo a cada uno, según cuenta en sus memorias.

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Con la proclamación de la nueva República francesa todas fueron perdonadas y enviadas de nuevo a casa. Sin embargo Louise, sabiendo que “como mujer una palabra fuera de lugar te encierra en el manicomio” decidió exiliarse en Londres donde volvió a retomar su profesión de maestra, hasta que el hallazgo de una bomba en el sótano de su escuela, supuso la clausura de ésta.

En 1881 participó en   la Conferencia Anarquista de Londres como delegada francesa.

Paul Mason, se encuentra en estos momentos ensayando una obra de teatro en el que la figura de Louise Michel dará  voz a su consciencia. Esta obra será retrasmitida por la BBC 2 en mayo, algo que no querría perderme por nada en el mundo.