Afrodescendientes

carolina diaz

Carolina Díaz San Francisco

Desde la Diáspora escucho voces. Desde el otro lado del océano, miro hacia la ventana que se abre frente a mí forzosamente y percibo una fuerza que me llega desde España. Con miras al país que me vio nacer, crecer a cuestas, y marchar con el alma perdida, veo cierto movimiento. Ahora que crezco, y me siento para reflexionar sobre las cosas más importantes de la existencia, como la identidad, la justicia, y la humanidad, me siento obligada a dedicarle tiempo, al menos un poco, a esta España que me rechazó, porque algo se cuece y se desarrolla allí mismo, en el centro de las arenas movedizas de las relaciones sociales más ingratas. Ahora es cuando descubro a los afrodescendientes, y no puedo evitar mirar hacia ellos, seguirles la pista.

Los afrodescendientes son españoles negros que, desde todos los puntos del país, salen para exhibir sus cuerpos y sus voces. A estos los miro bien, de arriba abajo, como reconociendo en ellos mi reflejo. Agudizo el oído, y escucho lo que dicen. Hablan de sufrimiento y de racismo, y de marginalización. Unos hablan valientemente de sus percepciones más íntimas y con relación a sus experiencias al crecer rodeados de niños blancos y sus memorias sobre situaciones en las que ellos fueron sujetos subyugados. Otros siguen con lo que muchas veces escucharon en su pasar por la vida diaria: “anda negrita, vete a tu país,” y su eterno contestar: “¡Pero si yo he nacido aquí!” También escucho historias de detenciones, como la que relataron unos jóvenes sobre su encuentro un día con la policía que asumía que ellos por ser negros y raperos de los espacios públicos, poseían armas y podían promover violencia. Además también encontré confesiones de estudiantes negros universitarios, y de como estos sentían que académicamente no se los tomaba en serio.

Las historias de cuerpos invisibles y representantes de la diferencia unida a la desventaja son infinitos. Cuando voy encontrando estos relatos, confirmo que hablan de una realidad por la que me siento atraída. Descubro que desde una lejanía, a estas confesiones las siento vinculadas a mí. Ya me voy dando cuenta de que en realidad no estoy tan sola como creía. A estos afrodescendientes en España los observo con detenimiento. Son valientes. Ellos son un movimiento social que transciende hacia la visibilidad. A través de un reconocimiento colectivo, voy viendo como unen esfuerzos e iniciativas para abrirse espacios y plataformas de expresión. Existen organizaciones llevadas por afrodescendientes, al igual que foros y convenios, ferias y obras literarias y artísticas que claman que el racismo en España es perpetuo debido a una sociedad cuyo desarrollo y oportunidad está marcado por el color de piel. El movimiento afrodescendiente clama que España no se acostumbra a ver negros. A su vez, ellos ponen de manifiesto la diversidad de su historia e identidad. Ellos son los hijos y las hijas de inmigrantes africanos, y además, son españoles y europeos, pero también individuos con pizcas de herencias africanas que provienen de muchas partes del globo. Así, como afro-hispanos, afro-guineanos, afro-colombianos por ejemplo, y afro-europeos, los afrodescendientes solidifican su identidad como única, diversa y como parte del vaivén, los azares, y de los contratiempos de la historia migratoria, y del creciente encauce hacia la globalización.Afrodescendientes

Los afrodescendientes tienen una conciencia política negra. Ellos celebran su historia, sus origines y la diversidad de sus identidades, y además luchan por una política de integración, de incorporación, y de protección destinada no solo a ellos, sino también a todos los sectores sociales marginados en la sociedad española. Se trata de un movimiento que avanza por un camino tortuoso hacia el recontar de su historia, y hacia el arraigamiento entre sectores sociales basado en el entendimiento y la pluralidad. Los afrodescendientes buscan transformar la sensibilidad humana, e intensificar el mensaje sobre su extraordinaria contribución social, económica, cultural y política en España. Luchan por su participación político-social, y por ampliar su representatividad, reclamando de esta forma el territorio español como suyo por derecho. Y así es como continuo, observándolos, y escuchándolos desde aquí, afuera, mientras se me abren más lo ojos. Así comienza un viaje, una etapa nueva en mi vida llena de descubrimientos y caminos de retorno que posiblemente y de formas inesperadas, lleguen a unirme a los afrodescendientes en su lucha por el reconocimiento y libertad.

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