Las voces de una revolución pacífica

382
0
Share:

Nacho-Díaz-200x150Nacho Díaz, sociólogo.                                                                                                                            

Para celebrar el 25 aniversario de la caída del muro el German Historical Institute de Londres ha organizado la exposición Remembering East Germany’s Peaceful Revolution, Recordando la revolución pacífica de la Alemania del Este, basada en el proyecto de investigación longitudinal que la psicóloga política Molly Andrews, co-directora del Centre for Narrative Research de la University of East London, desarrolló en una primera fase en 1992 entrevistando a 40 destacadas figuras que ejercieron un papel determinante en los cambios ocurridos en 1989.

Veinte años después la catedrática Molly Andrews se reunió con quince de los participantes para conocer sus experiencias personales sobre los tiempos revolucionarios que les tocó vivir.

Al valor de los testimonios, agrupados en cuatro temas que narran las visiones personales de identidad en la Alemania del Este, la representación histórica de ese país, los diversos significados del 9 de noviembre para cada uno de los entrevistados y la pertenencia a una generación cuyas semejanzas y diferencias parecen estar marcadas bien por una Ostalgie, nostalgia, o bien por la ausencia de ella se le debe añadir un excelente documental dirigido por la alemana Dr. Barbara Dorth que a través de la recopilación de imágenes y sonidos del archivo Robert Haveman Gesellschaft, el archivo más importante del movimiento disidente ilumina el pasado y el presente de la vida de los protagonistas.

Entre las diversas historias que ilustran el cambio generacional experimentado por algunas personas cabría destacar el contraste entre la vida de los padres de Annette Simon quienes tenían 65 años cuando el muro cayó  y la de Ulrike Poppe. Mientras que los padres de Annette contribuyeron con su esfuerzo y trabajo a levantar la antigua Alemania del Este, a pesar de las grandes desilusiones que sufrieron, la reunificación les supuso una especie de devaluación de muchas de sus experiencias vitales alimentando el trauma de la postguerra y un sentimiento de vacío.

Por otra parte, Ulrike, nacida en 1953, jugaba en el bosque de niña cerca de su casa a pocos metros del mudo donde cada noche podía oír los disparos de los guardias y los ladridos de los perros. A pesar de esto Ulrike jugaba con otros niños y niñas al juego de la “frontera”.

El juego era muy sencillo y consistía en que un grupo de niños, los disidentes, que eran siempre los buenos, tenían que escapar de los niños malos que eran los guardias para cruzar el muro y llevar con ellos los panfletos de la libertad. Estos panfletos en realidad eran meras hojas de los arboles del bosque. Según cuenta Ulrike su afán de no ser “descubierta” por nadie le obligaba a esconder las hojas tan bien que se las acaba comiendo.

Cuando en el 2012 Ulrike fue entrevistada otra vez sus respuestas giraron en torno al valor de la libertad, haciendo un especial hincapié en la fragilidad de la misma y tan bien una advertencia a las nuevas generaciones para no tomarla como un valor innato a las personas.

Irene Kukutz también reflexionando sobre el paso del tiempo destacaba en su entrevista de 1992 que la gente en su afán de adaptarse a los nuevos cambios deseaba olvidar el pasado corriendo el riesgo de adentrarse en el futuro sin ningún apego a sus raíces. La negativa de padres y profesores de hablar de aquel reciente pasado precipitó el abandono de los adolescentes en una historia sin tiempo y un futuro marcado por los nuevos ideales impuestos por la economía de mercado.

En su segunda entrevista Irene confesaba como ella y muchos de sus compañeros acabaron sufriendo una ruptura en sus vidas tras esas imposiciones que inexorablemente marcaron una diferencia con el resto de sus compatriotas alemanes.

El relato más impactante sobre este desencanto de no haber podido conseguir una tercera vía, a caballo entre el comunismo de la antigua Republica Democrática Alemana y el capitalismo occidental fue expresado por el prestigioso físico nuclear Sebastian Pfleugbeil describiendo una caída a las entrañas de la tierra después de haber vivido en un cielo de ilusiones durante los acontecimientos que llevaron a la caída del muro dos meses antes del 9 de noviembre cuando todo parecía otorgar a los alemanes del Este un nuevo espacio libre de interferencias para crear una sociedad más justa en libertad  sin las desigualdades sociales inherentes a cualquier país con economías de mercado desreguladas.

Compartiendo ideas similares Hans-Jurgen Fischbeck afirmó en su primera entrevista que su identidad de alemán del Este, lejos de ser una parte una parte perdida de su vida, se convirtió en la más importante al tiempo que en la actualidad se ve obligado a vivir con el espíritu diabólico de la economía de mercado y la desconfianza hacia el prójimo.

Finalmente, mientras gente como Ruth Misselwitz todavía dicen que son de la Alemania del Este porque su biografía les devuelve a ese recuerdo que no se puede, ni podrá borrar jamás, otros no quieren ni oír hablar de él a pesar de sentirse muy orgullosos de sus pasados de activistas políticos.

Nacho Diaz es estudiante de doctorado en el Centre For Narrative Research, CNR, University of East London bajo la direccion de Maria Tamboukou . Su vida profesional se ha desarrollado en diferentes centros penitenciarios y hospitales psiquiatricos, en el terreno de la reinserción. Además ha trabajado con diferentes ONGs.