‘¿Aló, Alexis? Soy Pablo, jefe de la oposición español…’

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Federico Maciñeira, periodista.                                                         

«Hola Pablo, aquí el puto amo de Grecia, jejeje… ¡¿Cómo?! ¡¿que estás cabreado?! … ¿que de qué vamos?… ¡¿traidores?! … Flipo. ¡Pero tú qué te has fumado, coletas! Mira, no empieces tocándome los cojones que te cuelgo ¿eh? Que yo no soy un mierdas de esos con los que pasteleas en las tertulias.

Para empezar, si lo que estamos haciendo te deja en bragas es culpa tuya: fuiste tú el que quisiste convertir a tu colección de asambleas en nuestro partido hermano, pisoteando a los chicos de IU que son los que de verdad… bueno, da igual. No me líes que bastante tengo yo aquí con lo mío como para meterme en la olla de caníbales de la izquierda española.

Ya, ya me lo imagino: allí os están echando en cara que a la hora de la verdad nosotros nos hemos cagado vivos y hemos incumplido todas nuestras promesas. Si es que… a ver, después de venir a restregarte con nosotros en plan triunfalista, ¿qué esperabas? pareces tonto, coño… si sois iguales que nosotros a las maduras, también lo sois a las duras. Maduras, ¿lo pillas? jajaja…

Sí, venga, ya paro. Va, te cuento como está siendo todo a ver si se te ocurre como salvar algún mueble de la quema. Aunque lo llevas crudo.

Pues verás: después de hacer lo mismo que estás haciendo tú y prometer el oro y el moro en versión populista, soviética y revolucionaria, de llamar de todo menos bonita a la Troika, Alemania, UE en general, bancos centrales y privados, grandes multinacionales y demás agentes capitalistas, después de soltar la boca hablando de renegociar la deuda, impagar lo que nos diera la gana, nacionalizaciones de empresas, subidas de sueldos y pensiones, no más desahucios, contratación de funcionarios… etc. Después de alcanzar no se cuántos clímax en el escenario gritando eslóganes poéticos y entrar en mil trances de hermandad en mítines y manifas… Después de quedarnos así de a gusto, hemos tenido que ensayar nuestras mejores caras de infinito dolor, de estadistas responsables heridos por un entorno hostil, de Leónidas sobrepasados… porque nos han dado hasta en el cielo del paladar.

¿Que por qué? Porque la realidad es muy puta. Te lo digo yo, Pablo. Pero que muy puta. No, ni de coña, no me calientes la cabeza que el cuento ya me lo sé mejor que tú y encima estoy de vuelta, coño… Calla. Que te calles pesao. ¡Te interrumpo cuando me da la puta gana! que has llamado a cobro revertido, so listo… ¡¿argumento capitalista?! … ¡me cago hasta en mi pacha mama! déjalo ahí que te cuelgo y ni hermandad universal de clase ni mierdas en vinagre…

Sigo. Las cosas como son: yo me marqué una campaña electoral triunfal, arrasé (más o menos), tomé posesión en plan redentor y allá me fui con toda mi legitimidad a Europa a cantar las 40 en nombre de todos mis votantes, el pueblo y todas esas cosas. Mola, ¿que no?

Nos vinimos arriba y esta es la táctica que desplegamos: nuestra generación puede gastarse todo el dinero que produce, más el que producirán nuestros hijos, más el que producirán nuestros nietos, más el que producen buena parte de los ciudadanos europeos… y dejar todo eso a deber ¿ok? Apunta que no lo repito, teutón cabecicubo.

Eso lo teníamos muy clarito tú y yo, Pablo. Ya se nos perdonaría todo o ya lo pagarían nuestros bisnietos o a mí qué me cuentas. Mientras nos fíen los países ricos… ¡para eso están, para ser solidarios y ayudar a los pobres! ¡para eso se creó la Unión Europea ¿no?! Para gastarse lo que tienes, lo que tendrás y lo que no tienes y patada a seguir.

Pues no. Algo sospechábamos por lo que decían los de la casta, pero nunca creímos que fuera en serio todo eso de que para prestarnos dinero nos fueran a solicitar una especie de plan de negocio del país con sus cuentas de gastos, ingresos, sumas, restas y ¡hasta divisiones! ¡ni que fuéramos una puta pyme! ¡Somos un país soberano! Y además, ¿qué más les dará si tenemos millones de funcionarios o no? ¿o la nula productividad del país? ¿o el coste de las pedazo de coberturas sociales que disfrutamos? Son como mi mujer, que empiezas a hablar de algo y acaba mezclándolo todo… y a propósito, en confianza: ya puedes vaciar tu directiva de faldas ¿eh? es un consejo de líder transversal a líder transversal.

Bueno, estábamos en que tú llegas ahí, a Europa, que se le supone un sitio putamadre lleno de colegas forrados ¿no? Y esperas, no sé, una ayuda, un respaldo, un consuelo… una pasta gansa para tirar otros 15 ó 20 años…

Cualquier cosa menos que según llegues te pasen factura, te pregunten que para qué quieres más, que cuándo lo vas a devolver, que si tu presupuesto está equilibrado, que si tus hijos van a poder pagar lo que ya te has gastado, que si tu PIB… ¡qué sé yo qué!

Preguntas para pillarte, ¿sabes? De esas que se le hacen a un cabrón desconocido y no a un colega descendiente de los inventores de la democracia. ¡No respetan nada esos bárbaros!

Y mira que nos pusimos bordes ¿eh? Llegamos con todo el pecho palomo soltando bravatas y demás, incluso amenazando: dijimos que la deuda la pagaba Rita y que a nosotros no nos vigilaba ni Dios. ¿Que qué dijeron ellos? Pues que vale, que lo que quisiéramos, que no nos dejaban nada más y solucionado. Que ahí teníamos la puerta…

Y ahí nos pillaron. Porque el problema no es la deuda. Ná. Ya sé que hemos dicho por todos lados que sí, pero no. El problema es que aún sin deuda seguiríamos en la mierda y necesitando una buena milmillonada para mantener el chiringo. Porque tío, o nos la dejaban o quebrábamos mañana mismo. Todo el país. No tendríamos ni para pagar los cafés de media mañana de los funcionarios de jardines de Atenas…

Y si no nos lo dejan los cabrones europeos, ¿a quién se lo pedimos? El resto de países del mundo se descojonan con sólo vernos asomar mientras nos piden un interés del carajo. Los europeos por lo menos nos lo dejan a menos interés que a la propia Alemania…. sí, como lo oyes tío: Alemania dejándonos pasta como si fuéramos más fiables que ellos mismos. Van sobrados: ¡tiene que ser cachondeo! Nos tratan en plan caridad chunga, de la humillante de verdad.

No sé si tienen un humor rarito, si es un plan macabro que no pillamos o si son gilipollas perdidos, pero así es.

Y ahí estábamos… con la partida perdida desde el minuto 1 pero poniendo cara de póker, de reuniones con este y con el otro de país en país, llevando mogollón de papeles de mesa en mesa como si tuviéramos una escalera de color en la manga y diciéndole preciosidades a los periodistas, que yo creo que les gustamos o algo porque no es normal como se las tragan. Hasta le sacamos palabras bonitas a los franceses y al Obama… los cachondos dijeron que «habría que dejarnos pasta y respetarnos» y cosas así, nada concreto y en impersonal. Sólo se lo tragaron los idiotas de siempre: los de los titulares a 5 columnas dóricas. O sea que nada. Ni un puto dólar. Ajo y agua. Rabo entre las piernas y de vuelta pa casa. Desfilando. Viento fresco y vuelve por otra, pringao. Y vas y le dices a tus electores que monten y pedaleen y cuidao no se vayan a caer… Sí, te lo juro, tal cual se lo soltó un ministrillo austrohúngaro a mi calvo superestar. Un tío bajito y con gafas, feo y sin carisma, bacilando al Bruce Willis de la economía. Lo que hay que ver. Que si no tienes pasta no hay respeto, tío. Capitalistas de mierda…

Total, que nos hemos vuelto como fuimos. Bueno, ni de coña como fuimos, ya nos gustaría. Nos hemos vuelto con toda la Troika subida a la chepa y dándonos de collejas: pidiendo garantías, planes y de todo para dejarnos el dinero justito para seguir tirando.

O sea que estamos igual que los de la casta del gobierno anterior, vaya: Tenemos que ponernos en plan austeridad a tope, no podemos nacionalizar ni un quiosco, habrá que reducir funcionarios y que parezca que los aumentamos, los desahucios más vale dejarlos correr, tendremos que subir los impuestos y el IVA, sí, cultural incluido, bajar las pensiones, congelar el gasto humanitario y social, dejar el salario mínimo en eso, lo mínimo, y hasta recortar en sanidad y educación o las dos… no, no te pongas tremendo que da igual: de algún sitio hay que sacar y esta mierda es la que hay.

Y aquí estamos. Probando a ver si los que nos votaron son tan tontos como parecían y se van a tragar que volvemos triunfantes después de haber puesto a la Merkel de rodillas, que este plan es un proceso largo pero seguro y demás historias de vaqueros… o si van a terminar linchándonos en el Partenón.

Te digo una cosa Pablo: que no se enteren los tuyos de cómo ha sido esto porque entonces no sales ni en los cromos. Es más, yo de ti me desmarcaría de nosotros… di que en realidad somos IU, que sería una verdad en tu discurso para variar. Sí, no te preocupes, no nos enfadará que reneguéis de nosotros, no somos como los bolivarianos: nos la suda el apoyo de un partido español, debe ser el único complejo de inferioridad que aún no tenemos.

Eso, tú olvídanos: di que en el fondo nosotros no tenemos lo que hay que tener o que somos casta griega disfrazada o que los capitalistas nos compraron con Rólex (los sindicalistas lo entenderán) o yo qué sé. Di que Grecia no es España, que España es Dinamarca o algo así, respetable… te montas una buena rueda de molino y la echas cuesta abajo a ver si se la traga alguien.

¿Que ya habéis estado rebajando el tono? … pues bien hecho, cuantas menos promesas lleguen vivas a las elecciones mejor… saca desvergüenza torera, donde dije digo, digo Diego y no te metas en ningún charco concreto porque te hundes. Eso: vaguedades y a correr.

Ya nos irás contando. Pero no vuelvas por aquí porque total pa qué. Suerte y rézale algo a Zeus, a ver si te funciona.

Con lo fácil que lo tuvo el Che, coño.»

Federico Maciñeira Bertrán de Lis

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