El faquir de Leganés

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José León, profesor de Derecho.                                                                                                                            

Se denomina faquir al artista de circo que realiza un espectáculo en el que se somete a pruebas que causan dolor sin que, aparentemente, sufra daño o sienta ese dolor. La vida cotidiana está llena de faquires que colman su existencia de clavos y vidrios, mientras aparentan una desmesurada naturalidad.

Muchos de nuestros políticos se gustan de hacer o decir lo que les provoca o va a provocar más que un fuerte dolor de muelas. Así, por ejemplo, la propuesta de naumaquias con una crisis infinita que destroza vidas y familias, podría resultar simpática, pero roza lo esperpéntico. Y el candidato sonríe y sonríe, pese al trozo de vidrio que se acaba de tragar.

En Madrid, como rey de los faquires, encontramos, sin duda, al candidato local de Unión por Leganés, Carlos Delgado. Tras cuatro años inmersos en continua polémica por sus actos y declaraciones, despacha ahora un enorme catálogo de propuestas electorales bajo la denominación “27 semanas, 27 propuestas, 27 concejales”.

Voy a preparar su cama de clavos: ¿27 concejales? Vender la idea de un Pleno municipal copado en todos sus sillones por candidatos de Unión por Leganés es una barbaridad de primer grado, por lo que merece poner un clavo, y el candidato sonriendo. Algo de humildad podría endulzar la propuesta.

No voy a entrar en el detalle de las 27 propuestas, con sus correspondientes 27 clavitos, pero puedo hacer un repaso general. Leyendo algunas de ellas, pareciera que van a inventar la rueda, o que la Ciudad que dibujan va a ser más que jauja. Así, por ejemplo, la oferta de “igualdad” (la sexta) es un pastiche de tópicos que se mezclan atropelladamente. Teniendo en cuenta el enorme desliz provocado por el cruel comentario en una Red Social del candidato contra una mujer, por lo que fue juzgado y condenado, se hacen poco creíbles sus aportaciones en este ámbito y aumenta desmesuradamente el tamaño del clavo, pese a la eterna sonrisa de Delgado. Otra: solo la denominación de la propuesta número 9, “Ejemplo de armonía y convivencia entre animales”, puede causar risitas indisimuladas.

Señor Delgado, no se ate las manos ante Notario respecto de la posibilidad de pactos con otras fuerzas políticas. Parece una enorme temeridad dado el Pleno que dibujan las encuestas, donde nadie alcanzaría una mayoría suficiente para gobernar en solitario. Eso no es de faquires, es de miopes.

He de hacer una referencia a su carácter, sin ánimo de ofender. Desconozco si el “halo de superioridad” que muestra en público o en Plenos lo aplica también a su vida privada. No es sano. No puede ser que todos menos usted yerran y se equivocan; no son de recibo sus ataques a Ciudadanos o UPyD porque le disputan su supuesto espacio electoral. Es un grave error despreciar y denostar a PP, PSOE e IU porque, aunque estén en un momento bajo, son los tres pilares fundamentales del voto vecinal. Le gusta ser una isla y lo disfruta, pero no es lógico ni útil para nadie.

Por otro lado, tal y como establece la sentencia del Tribunal Supremo 204/2001, los personajes “con notoriedad pública asumen un riesgo frente a aquellas informaciones, críticas u opiniones que pueden ser molestas o hirientes”. No se deben tapar bocas bajo amenazas.

Así, el derecho de libertad de expresión “comprende la crítica de la conducta de otro, aun cuando la misma sea desabrida y pueda molestar, inquietar o disgustar a quien se dirige”. Nadie ataca a su honor y o intimidad ni emplea términos o expresiones insultantes o vejatorias.

Dice el Tribunal Supremo en otra de sus Sentencias que “la libertad de expresión, adquiere especial relevancia constitucional cuando se ejercite en conexión con asuntos que son de interés general, por las materias a las que se refieren y por las personas que intervienen y contribuyan, en consecuencia, a la formación de la opinión pública, alcanzando entonces su máximo nivel de eficacia justificadora, frente al derecho al honor, el cual se debilita, proporcionalmente, como límite externo de las libertades de expresión e información, en cuanto sus titulares son personas públicas”. Respeto para usted y respeto para el resto. ¿Queda claro?

Por último, el lema por el que “por fin gobernarán los vecinos” es un desprecio a los resultados electorales producidos en Democracia hasta la fecha. Siempre hemos gobernado los vecinos y nuestras decisiones son soberanas. Pedazo de clavo…