Señorías, que gobierne Snoopy

En estas fechas de caos e incertidumbre política, hemos pasado de la guerra de guerrillas de hace unas semanas en el Congreso, en el que sus señorías cuales “Vietcongs” camuflados y armados con granadas de ego político, han ido hostigando a sus enemigos mediante ataques sorpresivos, voladura de grupos parlamentarios fallidos, captura de provisiones en forma de subvenciones y de paso bombardeo de posibles puentes y vías de entendimiento…. a la actual partida de ajedrez de estrategas, en la que se mide cada movimiento al milímetro.
Por desgracia los jugadores de tamaña partida (en la que se juega tan sólo todo un país, ni más ni menos) no son precisamente el gran Bobby Fisher, sino que parecen más bien niños caprichosos que si no hacen la jugada que pretenden o le comen un peón, rompen el tablero o esturrean todas las piezas y se acabó la partida. Ya ha pasado más de un mes sin visos de solución y muchos Ciudadanos nos preguntamos con cierta preocupación ¿Hay alguien ahí?
¿Alguien dentro de este peculiar hábitat parlamentario con algo de sentido común que empiece a buscar soluciones urgentes en vez de seguir en esta sempiterna guerra de sillones? Algunos desde luego, parecen estar más por la labor que otros. Personalmente me reservo mi opinión política al respecto, pero el caso es que hay mucho en juego.
Desde hace unos días, se vienen oyendo voces de alarma desde algunos poderes políticos y financieros. He de decir, que considero que en su mayoría parten de fuentes interesadas y a mi parecer resultan excesivamente alarmistas. Tanto, que algunos parecen dejar evidenciados sus temores y de paso algunas de sus vergüenzas.
No obstante, aún así no les falta parte de razón. Al hilo de este asunto tan en boga, mi formación de jurista no me permite pronunciarme sobre otros efectos o daños colaterales que pueda causar esta inédita situación de parón de los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Los desconozco.
A tal efecto y ciñéndome por tanto, al aspecto estrictamente jurídico, me gustaría hacer hincapié en que la incertidumbre política es obvio que genera inseguridad jurídica y a estas alturas huelga decir que es por todos sabido que la seguridad jurídica es uno de los mayores pilares para el desarrollo económico.
El artículo 9.3 de nuestra Constitución, establece una serie de principios a los que otorga un valor fundamental para la vertebración del Estado de Derecho, siendo uno de los principales principios el de Seguridad Jurídica.
Entendemos siempre por Seguridad Jurídica la suma de los factores de Legalidad, Jerarquía, Certeza y Publicidad Normativa, además de la Irretroactividad de las normas no favorables y por supuesto Interdicción de la Arbitrariedad.
La seguridad jurídica implica a los tres poderes del Estado: Legislativo, Ejecutivo y Judicial y exige además la existencia de reglas claras (no sólo para posibles inversores extranjeros, sino también para la inversión de capital de índole nacional y para los propios ciudadanos). Es la premisa necesaria para generar confianza y por desgracia sin confianza no hay inversión.
El bienestar y desarrollo económico de cualquier país depende de forma intrínseca de su sistema jurídico, ya que sólo contando con un marco normativo estable se pueden consolidar los cimientos seguros para el desarrollo de todo tipo de negocios. Una situación de inseguridad jurídica, por regla general siempre desincentiva iniciativas de inversión privada al mermar la confianza en la protección que pueden ofrecer las leyes. Si no compárenme Vdes. Por este simple motivo se resume el hecho de que la gente invierta antes en Alemania que en Zimbabwue.
Los inversores, quieren tener ciertas garantías de que su dinero está seguro dentro de unas reglas claras y un marco normativo estable.
Pero es que además a SS.SS se les están acumulando con este parón muchos deberes en forma de iniciativas legislativas y de reformas, a juicio de muchos absolutamente necesarias.
Vuelvo a repetir, no hay que ser alarmistas. No es una situación precisamente óptima si sigue prolongándose más en el tiempo, pero tampoco es el fin del mundo tal y como pretenden pintar algunos.
De seguir así con esta pugna encarnizada por el sillón de mandamás y sobre todo vistas algunas actitudes un tanto pueriles y poco maduras de algunos… sólo se me ocurre decir que si no se ponen de acuerdo, pueden poner a Snoopy al frente del ejecutivo.
Miguel González de Miguel Guerrero es abogado en ejercicio, consultor especialista en Derecho Administrativo de organismos y empresas, exletrado de los Grupos de Trabajo Procesal del ICAM y Socio Director de AbogadoResponde.
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