Irritación en CEIM: la mujer de Ignacio González pide el voto para Arturo

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MADRID. Las elecciones de la CEIM están dando dolores de cabeza a muchos empresarios. Por primera vez en 36 años, dos candidatos pelean por la presidencia de la patronal madrileña. Por un lado el restaurador Arturo Fernández, que intentará revalidar su cargo. Por otro, Hilario Alfaro, presidente de los comerciantes madrileños. A los dos les separan los 1.225 votos de los representantes y el engorroso proceso electoral a vuelta de la esquina.

Además, entre los representantes que el próximo 24 de marzo elegirán a la junta directiva de la patronal madrileña se vive un «clima de malestar y de cierta irritación», aseguran fuentes empresariales. Ante ellos se presenta dura campaña que se presenta, y eso a pesar de que ambos candidatos han pedido que sea un proceso limpio.

Y es que Arturo Fernández, el restaurador de cabecera del Partido Popular, cuenta con una jefa de campaña muy especial. Se trata de Lourdes Cavero, la esposa del presidente regional Ignacio González, que se incorporó al equipo de Arturo como vicepresidenta y adjunta al presidente de CEIM. Y no es un puesto anecdótico: la primera dama de Madrid entró en CEIM con un sueldo de  78.000 euros brutos anuales. Su nombramiento creó malestar en 2011 y vuelve ahora a despertar cierta irritación entre los empresarios madrileños.

Cuando Cavero se incorporó,  varios representantes de la asamblea pidieron explicaciones a Arturo. Hasta su llegada no existía el puesto de adjunta al presidente, era un cargo a su medida. El hecho de ser la mujer de Ignacio González podría «restar independencia» a la CEIM, decían entoncen. Ahora, algunos empresarios han mostrado su malestar en círculos reducidos porque la mujer del presidente pide el voto para Arturo. «Quien le va a negar el voto a la mujer de Nacho», explica el representante en la patronal de una de las empresas de CEIM. «Nadie se quiere llevar mal con ella».

«Quién le va a negar el voto 

a la mujer de Nacho»

La culpa de todo la tiene el turbio proceso electoral previsto en la patronal madrileña. Los 1.225 representantes de asociaciones y empresas tienen que elegir nada menos que a los 200 miembros de la Junta Directiva, que una vez conformada designarán al presidente y los vicepresidentes. Si el voto es presencial se garantiza el secreto. El problema viene a la hora de validar los votos delegados. Los candidatos pueden pedir el voto de organizaciones, asociaciones o empresas para votar en su nombre y por tanto saben si alguien les cede o no su papeleta.

«El problema está sobre la mesa», aseguran fuentes no oficiales de CEIM. «Hilario Alfaro, ha pedido que se supervise la delegación de votos, y que estas se certifiquen ante notario para garantizar la limpieza del proceso», añaden. Ahora la pelota está sobre el tejado de Arturo Fernández, que decidirá si acepta las reglas del juego propuestas por Alfaro.

Por otro lado, CEIM ha salido otra vez a la palestra por el nada agradable problema del fraude en los cursos de formación.  Una nueva piedra en el camino para Arturo, que tantas veces depositó su confianza en Alfonso Tezanos, el responsable de las asociaciones que presuntamente fueron estafadas por el empresario José Luis Aneri. Tezanos ya ha presentado su dimisión como presidente de la Comisión de Formación de la Cámara de Comercio.