Dirigentes mediocres

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antonio-miguel-carmonaAntonio Miguel Carmona, economista.                  

Hay momentos en la historia de España en los que deja mucho que desear su clase dirigente. No hablo sólo de los políticos, diputados o senadores, sino a los gerentes empresariales, hombres de la cultura y líderes de opinión.

Que Artur Mas haya metido a Cataluña en un debate histriónico e histérico muestra un perfil psicológico, aquel que eleva un mito a categoría histórico, que hacía mucho tiempo no se observaba en una nación como España.

Que le sigan en tamaña mitología, de espaldas a la historia y a la razón, adeptos a una causa, la nacionalista periférica, es tan respetable como democrático. Pero que hombres y mujeres hechos y derechos, con cultura sobrada y sentido común, repiquen la estupidez, ya es mucho más preocupante.

Cataluña es mucho más que una nación: es una región de España. Más quisieran algunas naciones tener la historia y las tradiciones que Cataluña tiene como parte integrante de un país desde tiempos inmemoriales.

Pero, como digo, esto no es nuevo en España. Si repasamos nuestra historia, los españoles tendemos a olvidarnos de lo importante y despistarnos con los superfluo, lo banal o lo disperso.

 

“Empresarios como Grifols, políticos como Mas o intelectuales
como tantos otros, esconden su ignorancia
social hablando de temas que le importan algo menos que un pito
a la mayor parte de la sociedad”

 

Porque a los españoles, eruditos o no, les preocupa el desempleo, la pobreza, la pérdida de derechos, la educación de sus hijos, la sanidad pública o la seguridad en las calles. Cuestiones mucho más complejas de solucionar que los mitos a los que nos acostumbran. Nadie me ha parado por la calle demandándome un debate sobre federalismo.

Por eso, las etapas de nuestra historia donde emergen los Grifols o los Mas, aquellos que nos despistan, se identifican como aquellos momentos en los que los dirigentes -empresariales, políticos o intelectuales-, traen a colación como prioritarios asuntos intrascendentes, mitológicos o etéreos.

En nuestros momentos más importantes, los políticos de talla, los dirigentes de nivel, los intelectuales de renombre, arrostran los problemas que aquejan a los ciudadanos, no los debates estériles, tratando de buscar soluciones a lo que nos preocupa.

Artur Mas representa la tradición de un país cuando quiere ser mediocre. Por eso yo soy de los que piensan que hay que devolver la política a los ciudadanos que es, a la postre, de donde no debía de haber salido nunca.

Antonio Miguel Carmona es miembro del Comité Federal del PSOE y profesor de Economía.

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