Alcalde a domicilio

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JAVIER ALGARRA, periodista.                        

Fue Edward Koch, alcalde Nueva York entre 1978 y 1989, quien popularizó una peculiar manera de sondear a sus vecinos acerca de su gestión. “Hola, soy Ed Koch, su alcalde, ¿cómo cree que lo estoy haciendo?”, le preguntaba a sus paisanos cuando se cruzaba con ellos por la calle. Sus detractores le atacaban diciendo que poco le importaba la respuesta que obtuviera, pero lo cierto es que la fórmula le sirvió para convertirse en uno de los regidores más carismáticos que ha tenido la ciudad de los rascacielos.

Al margen de las acusaciones de populismo que el sistema pudiera generar, bien es verdad que escuchar la opinión de los ciudadanos debería ser una de las prioridades de un alcalde. Y no siempre nuestros políticos, una vez en el cargo, están dispuestos a atender las demandas ni, mucho menos, soportar los reproches. Por eso resulta gratificante la iniciativa puesta en marcha por el alcalde Boadilla del Monte. Antonio González Terol suele dedicar la mañana de los viernes a visitar a domicilio a aquellos vecinos que se lo solicitan. Acostumbran a recibirle en el salón de su casa y ofrecerle un café para contarle los asuntos que les preocupan, pedirle solución a los problemas municipales que les aquejan o hacerle propuestas que consideran beneficiosas para la comunidad. El alcalde, entre sorbo y sorbo, toma notas en un cuaderno que lleva consigo y, en la mayor parte de los casos, si la cuestión es razonable, promete llevarla a consideración del equipo de gobierno. En alguna ocasión, si lo que prometía ser una charla amigable se convierte en una retahíla de quejas, el edil aguanta estoicamente el chaparrón, consciente de que los servidores públicos están obligados a soportar también las críticas, aunque no sean de su gusto.

La experiencia de “Alcalde a domicilio” es un paso más en la política de proximidad que Boadilla puso ya en marcha con el “Buzón del Ciudadano” y el programa “Díselo a tu alcalde“, con el que González Terol promovió los encuentros quincenales con grupos de cinco vecinos para conocer su inquietudes. Desde hace unos meses, ha decidido pedalear con su bicicleta hasta el mismo domicilio de aquellos que, por el motivo que fuese, no pudieran asistir a las reuniones.

 

“Hay quien piensa que son actos de campaña, pero no es malo que los
cargos electos demuestren con sus actos que son gente como nosotros”

 

El contacto directo suele ser habitual en los municipios pequeños, pero exige voluntad y dedicación en los de mayor tamaño. Mario Utrilla, alcalde de Sevilla la Nueva, con sus 7.400 habitantes, ya puso en marcha en 2008 las reuniones de los martes con los vecinos para enfrentarse cara a cara a sus demandas. El de Boadilla, con 46.000 residentes, va a tener que pedalear mucho más con su bicicleta. Pero parece dispuesto a hacerlo.

Quienes vieron hace unos días a Antonio González Terol, junta a la senadora Gádor Ongil y el eurodiputado Pablo Arias, dedicando la mañana del domingo a recorrer las calles de Boadilla explicando a los ciudadanos la importancia de las elecciones europeas del 25 de mayo, debieron pensar que se trataba de un acto de precampaña habitual del Partido Popular ante la proximidad de unos comicios. Pero era, en realidad, una muestra más del modo que tiene este joven alcalde de entender su dedicación a la política, pisando la calle y hablando con sus vecinos.

Que cada uno vote a quien quiera, pero no es malo que nuestros cargos electos demuestren con sus actos que son gente como nosotros. Sólo así nos reconciliaremos con nuestra clase política. A Ed Koch le funcionó.