Las personas sordas denuncian que les dejan «mudos» en el proceso electoral de su Confederación

1250
18
Share:

CNSE_eleccionesSOCIEDAD. Las elecciones a la Junta Directiva de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), que se celebrarán los próximos 30 y 31 de mayo, están plagadas de «hermetismo, silencio, y caracterizadas por su la carencia de información en redes sociales», según han denunciado a politicalocal.es fuentes de este colectivo. Los sordos se quejan de que sean las Federaciones regionales las que elijan a los dirigentes de la Confederación y no se utilice un método más directo en el que cada socio emita su propio voto.

Hasta hace unas semanas muchas de las Federaciones autonómicas que componen la CNSE desconocían las candidaturas que se presentan a la Junta Directiva y los pormenores del proceso en el que tienen que participar, según han detallado fuentes de estas organizaciones.

Una de las quejas algunos socios es que, a pesar del gran uso que la comunidad de las personas sordas hacen de redes sociales como, Facebook, Twitter, YouTube, etc., para su comunicación habitual, «la CNSE ha estado especialmente muda en la comunicación de las elecciones».  Denuncian que el organismo «ha intentado que pasaran de tapadillo, cubriéndolas con el manto de la celebración del VI Congreso».

Alguna de las Federaciones y Asociaciones que forman parte de la confederación han asegurado que «no tenían noticias» sobre el proceso electoral mientras que otras prefieren no manifestar su opinión «para no encontrarse con problemas».

Sólo unos días después del interés mostrado por varios medios de comunicación para conocer más en profundidad el proceso electoral, la CNSE envió un fax a las federaciones instándoles a enviar un correo electrónico para votar las candidaturas. Pero en el comunicado había más sorpresas.

Se trataba de una candidatura única. Y por si no se había creado suficiente malestar, la candidatura estaba compuesta por gran parte de las personas que dirigen actualmente la CNSE. «Los de siempre se aferran al poder», explican miembros del colectivo.

El malestar es tan grande que desde la plataforma Change.org se ha formulado una petición para que la CNSE modifique sus estatutos. «Las Personas Sordas tiene derecho a decidir directamente a sus representantes con su voto».  Un socio, un voto, reclaman. «Los socios somos los que pagamos las cuotas para el mantenimiento de las asociaciones. Las Federaciones existen gracias a las Asociaciones», justifican. «Entonces, la CNSE existe gracias a las Federaciones, y si esto es así, ¿por qué no somos los socios los que elegimos a nuestros dirigentes?», se preguntan.

Entre las asociaciones que reclaman un cambio radical en el proceso electoral de la CNSE se encuentran las de Madrid, Móstoles, Alcorcón, Alcobendas, Alicante, Murcia, Oviedo, Logroño, Mallorca, Tenerife y Las Palmas. Todas exigen que las elecciones sean llevadas a cabo con el recuento de un socio, un voto. Y han creado un lema para tal fin: «un socio con su voto: tú tienes el poder».

Bajo este lema denuncian los problemas existentes en el asociacionismo de las personas sordas. Entre ellos, las diferencias existentes entre los socios de las grandes federaciones con las de aquellos que pertenecen a comunidades autónomas uniprovinciales.  «Existen asociaciones que no reciben ni recursos económicos ni humanos de las federaciones autonómicas», explican. «Mientras que algunas asociaciones mantienen grandes sedes con plantillas de más de 65 trabajadores para la atención directa a sus asociados, otras apenas subsisten sin medios técnicos y con el único recurso económico que les aporta el Ayuntamiento al que pertenecen. Incluso a veces coexisten dos o más asociaciones en el mismo municipio, como pasa en  Móstoles, Sevilla, Madrid, Barcelona, Álava, Guipúzcoa u Oviedo», añaden.

Pero las personas sordas tienen más quejas. Una de ellas concierne directamente a la presidenta de la CNSE, Concepción Mª Díaz Robledo, de la que se preguntan por qué asiste tanto a Bruselas a representar a los sordos españoles «mientras que nuestro país quedan tantas cosas por hacer». 

Por Agustín Morales