Entrevista a Guillermo Gross (1): De un Spectrum a Google y por trillizos a Valdemoro

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VALDEMORO. Guillermo Gross (Madrid, 1975) es desde el 13 de junio Alcalde de Valdemoro por Ciudadanos. De pequeño su tía le regaló un libro de programación informática para niños y ya nunca abandonó el mundo de los ordenadores. Por el camino se licenció, desarrolló en una start-up una plataforma para videojuegos online, entre otros proyectos, viajó por el mundo y acabó trabajando en Google. Se enroló en las filas en Ciudadanos en verano de 2014. Menos de un año más tarde se convirtió en el Alcalde de la mayor ciudad gobernada por su partido.

Se confiesa admirador de Ortega y Gasset y precisamente con el enunciado más popular del filósofo comenzamos la entrevista. Si Ortega explicó: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Gross podría simplificar su llegada a Valdemoro en 2010 con un: “Yo soy yo y tres bebés en camino”.

“En 2009 mi mujer se quedó embarazada de trillizos. Vivíamos en un piso de 50 metros cuadrados en Madrid y allí no nos cabían ni las cunas. Además, los niños puedes decir que aún caben, pero lo que es imposible que quepa es todo lo que les rodea…”, explica. Tenía que cambiar de casa. Coincidencias del destino, en una visita a su cuñada, que vive en Valdemoro, su mujer y él encontraron una casa que se ajustaba a sus necesidades. Nada podían imaginar sus nuevos vecinos de que este informático, por entonces sin afiliación política, sería unos años más tarde el Alcalde de la ciudad.

-¿Cómo fue la experiencia de tener tres bebés de repente para un padre primerizo?

-Te lo puedes imaginar (risas). Nacieron prematuros y durante un mes estuvieron en la incubadora. Además justo coincidió con mi incorporación a Google. Tuve que retrasar mi entrada en la empresa. Por suerte, me dijeron que no había problema, porque era un momento en el que había que prestar muchísima atención a los niños.

Fue complicado porque nos los dieron uno a uno según iban alcanzando el peso ideal. Con uno y luego con dos, entre la pareja nos podíamos apañar. Pero cuando llegó el tercero nos faltaban manos. Aunque de aquella época solo recuerdo lo bueno.

Tengo la imagen de los 24 biberones que preparábamos cada día. Los poníamos en hileras, porque como no dormíamos nada, había que tenerlo todo preparado para que estuviera listo en cualquier momento. Esa imagen la tengo grabada, aunque los tres primeros años de los niños son como una nebulosa en mi cabeza.

«Nos mudamos a Valdemoro porque necesitábamos una casa más grande cuando mi mujer quedó embarazada de trillizos»

«Poníamos en hileras los 24 biberones que preparábamos cada día»

Se aficionó a la informática de niño, cuando le regalaron un libro de programación

Se aficionó a la informática de niño, cuando le regalaron un libro de programación.

Retrocedemos con él en el tiempo para recordar sus inicios en la informática. Una profesión poco frecuente en un mundo como el de la política copado por licenciados en derecho o economía.

-Informático antes que político. ¿Qué le sedujo de las nuevas tecnologías?

-Desde pequeño ya trasteaba con ordenadores. Recuerdo que una tía me regaló un libro de BASIC (un tipo de código de programación informática) para niños. Era muy pequeño y no entendía la mitad de lo que ponía en el libro. Luego hice con mi familia un viaje a Portugal y compramos un ZX Spectrum que por entonces era la novedad porque allí era más barato. Era un microordenador, tenía 48 Ks ¡Lo que se ha avanzado! Era el ordenador que era asequible; que podía ser familiar. Recuerdo verme mirando el manual y no entender la mitad de las cosas, pero lo veía como un reto. Me abrió la imaginación a la robótica, a la programación de videojuegos… Te daba la posibilidad de crear cosas de la nada. De hecho, mi sueño era hacer medicina robótica, soñaba con crear implantes biónicos y sigo muy interesado en esos temas. Últimamente se están produciendo avances espectaculares en este campo. Hoy en día podemos ver piernas robóticas para personas que las han perdido y que funcionan perfectamente gobernadas por el cerebro.

-¿Cómo recuerda su infancia? ¿Qué recuerdos guarda de aquel chico al que le regalaron el Spectrum?

-Era un chaval muy normal y muy sociable. Me gustaba hacer teatro. Ese es uno de los primeros recuerdos que viene de cuando era pequeño. Cuando hice mi primera obrita en el colegio: era sobre los Reyes Magos. Aquello me encantó. Hice de Rey Mago y me lo pasé muy bien. Ese gusanillo que me entró de tan pequeño hizo que ya en la etapa más adolescente y de universidad también siguiera actuando. Además es una forma de enfrentarse al público y a situaciones que te ponen nervioso. A la vez es muy estimulante porque te genera la sensación de haber conseguido un reto al acabar la función.

Siempre he sido muy deportista aunque no especialmente estudioso. Más de notables que de sobresalientes. No recuerdo hacer deberes, recuerdo estudiar para exámenes puntuales. Ahora veo que mis hijos de cinco años tienen deberes, yo de pequeño no estudiaba tanto. Estudiabas y lo sacabas.

-¿Cuáles practicaba?

-Me gustaba mucho el fútbol. Estuve federado y también jugaba en colegio. Recuerdo mucho las rivalidades tan fuertes que teníamos con los equipos de otros colegios. Me gustaba mucho el tenis. Jugué una temporada al baloncesto, aunque eso era cuando era de los bajitos de la clase. Luego cuando fui de los altos de la clase (mide alrededor de 1,90) dejé de jugar. Ahí tuve una ventaja competitiva que no aproveché (risas). Waterpolo, natación… Hacía de todo y se me daba razonablemente bien y cuando las cosas se te dan bien es mucho más divertido.

«Mi primer ordenador fue un Spectum de 48 Ks que compró mi familia en Portugal»

«Me gustaba hacer teatro. La sensación de haber conseguido un reto al acabar la función»

Actuó en diversas obras en la adolescencia y su etapa universitaria. Fotografía cedida por Guillermo Gross

Actuó en diversas obras en la adolescencia y su etapa universitaria.

Guillermo Gross nació en Madrid pero guarda fuertes lazos familiares con Andalucía. “Además de en Madrid, tengo familia en Sevilla, Málaga y Cádiz”, comenta. Junto a sus padres y tres hermanos se trasladó unos años a Sevilla en su etapa preadolescente para después volver a la capital. Recuerda con cariño las bromas en colegio: “Cuando llegué a Sevilla los compañeros me vacilaban con si decía Cola-Cado y cuando volví a Madrid les hacía gracia mi forma de decir gilipollas (pronuncia ‘hiliposssa’, entre risas). Lo de que se me peguen los acentos me sigue pasando, basta que hable con un andaluz o un gallego para que me salga solo”.

-¿Ha tenido algún referente en el mundo de la tecnología?

-Muchos. Especialmente en el software libre. ¿No sé si sabes qué es? -La cara del entrevistador debe ser de duda, así que en seguida lo explica-. Imagina que Microsoft elabora un producto y ellos desarrollan la programación, pero guardan la propiedad de ese código, del programa que han hecho. Como Windows. Desde hace tiempo viene existiendo un gran movimiento de desarrollo altruista de software. El trabajo se cede a la comunidad. Esto es el Código Abierto u Open Source.

Estuve bastante involucrado y es una iniciativa que creo que es única. Algo que se ha dado de forma exclusiva en el sector de la tecnología. Hay muchísima gente invirtiendo una enorme cantidad de tiempo en programar cosas de forma altruista y luego las ponen a disposición de todo el mundo. Es en lo que está basado internet y la mayoría de los servidores de páginas web que funcionan en el mundo. La gran mayoría de la informática funciona gracias a aportes individuales sin ánimo de lucro por parte de un gran número de personas.

Me ha atraído siempre por las oportunidades de negocio y de construcción de la nueva sociedad que tiene. En ese sentido personalidades como Richard Stallman, los fundadores de Google y otra gente que ha trabajado mucho en ese sentido han sido mis referentes.

«Richard Stallman y los fundadores de Google han sido mis referentes en el mundo de la tecnología»

«Estuve involucrado en el software libre. Hay mucha gente desarrollando programas de forma altruista»

«Estoy enganchado a The Good Wife. Me marcaron Érase una vez en América y Blade Runner»

Volvemos al tema de su familia y le cuestionamos sobre su tiempo libre. Explica que uno de los mejores momentos del día es el de leerles un cuento a los niños antes de dormir. “Se los leo en inglés, porque creo que los idiomas son importantes para su futuro. Es fascinante ver como poco a poco lo van entendiendo todo”, explica.

Al hilo de los niños, le preguntamos si como muchos informáticos disfruta de los videojuegos: «No soy un gran aficionado, aunque sí he estado muy involucrado profesionalmente. Fui director de producto en una start-up que desarolló una plataforma de juegos online. En aquella época estaban de moda Counter Strike, Doom, Quake 3 o Unreal».

Centrándonos en sus hábitos de lectura nos comenta que: “Últimamente leo mayoritariamente ensayos de comunicación política. Algo de filosofía, matemáticas… Uno muy curioso que leí hace poco se llama The Disappearing Spoon, que explica de forma muy pedestre investigaciones científicas sobre el mundo que nos rodea. Lo recomiendo”.

Hablamos de series y películas. Confiesa estar enganchado a The Good Wife y haber disfrutado viendo Dexter y House of Cards. “De adolescente me marcó Érase una vez en América y la he visto como diez veces. También Blade Runner, que aunque es de ciencia ficción es una película muy filosófica y siempre me ha gustado las filosofía.

Preparándose para bucear en Honduras. Fotografía cedida por Guillermo Gross

Gross preparándose para bucear en Honduras.

-Tras esto, la siguiente pregunta, puestos a interrogarle sobre aficiones, es obligada. ¿Qué filósofos le gustan?

-Era un enamorado de Kant en su día. Luego si te gusta la filosofía se te queda corto. Necesitas más. Kant es una gran base filosófica pero a mí me gusta mucho el pensamiento de Ortega y Gasset. Creo que no se le ha destacado lo suficiente. Es enormemente brillante y además apegado a la realidad. Ha explicado la filosofía de una forma muy comprensible aunque no tiene una producción enorme. Creo que su pensamiento sigue estando muy presente en la sociedad española de hoy en día. Los retos que proponía como los particularismos y la rebelión de las masas son conceptos perfectamente aplicables al mundo actual. La filosofía que sustenta la nueva política de hoy en día tiene mucho que ver con lo que hablaba Ortega y Gasset.

Por Nacho Bosque

Imágenes de la colección personal de Guillermo Gross.