Se recrudece la batalla por el control del Ayuntamiento con la vista puesta en las generales

MADRID. Un pacto surgido del desacuerdo entre PP y PSOE permitió aupar a Manuela Carmena a lo más alto del Palacio de Cibeles.
Una verdadera quimera que podría convertir al Gobierno municipal de Madrid en rehén de la inestabilidad y las guerras soterradas.
Precisamente hoy la portavoz de los populares en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, presenta las líneas maestras de lo que en su formación han definido como “Gobierno en la sombra”.
Con él pretenden seguir de cerca todas y cada una de las actuaciones de Manuela Carmena y su equipo, que se ha bastado él sólo para verse envuelto en escándalos y polémicas a tan sólo 24 horas de su creación.
Pero la batalla por el control del Ayuntamiento tiene nombre propio: Antonio Miguel Carmona.
De él depende que el Gobierno municipal se decante hacia un lado u otro de la balanza.
Y a pesar de que Aguirre se mostró dispuesta a hacerle alcalde, Carmona se vio obligado por Ferraz a mirar hacia otro lado, tragarse sus aspiraciones, y votar por un “Gobierno del cambio” en el consistorio capitalino.
“Todo dependerá de lo que ocurra en las generales”
Sin embargo, una cosa son los Gobiernos surgidos tras las municipales, en donde los partidos con representación nacional actúan en base al cálculo electoral con la vista puesta en la batalla por la Moncloa, y otra cosa bien diferente es lo que ocurra el día después de las generales.
Será entonces cuando muchos candidatos municipales, libres de ataduras, empiecen a mover sus fichas y a mostrar sus verdaderas intenciones.
En este sentido fuentes populares señalan a politicalocal.es que no descartan movimientos en el Ayuntamiento de Madrid a partir del próximo año. Aunque todo ello dependerá de varios factores.
Por un lado el Partido Socialista podría pagar caro en las urnas sus pactos con Podemos, lo que dejaría muy tocado a su secretario general, Pedro Sánchez, quien no ha dudado en abrazarse a Pablo Iglesias a pesar de que éste no se ha cansado de repetir que su “objetivo fundamental” no es ganar al PP sino liquidar al PSOE.
Con Sánchez debilitado y cuestionado fuera y dentro de su partido, Carmona ya no tendría obstáculos para dejarse querer por Esperanza Aguirre y recuperar la alcaldía para los socialistas de Madrid casi treinta años después.
Aunque para ello también hay que tener en cuenta un segundo factor, y es si Esperanza Aguirre continuará al frente del grupo municipal popular en el Ayuntamiento de Madrid.
Según ha asegurado la propia Aguirre, sus intenciones pasan por mantener su “compromiso con los madrileños” los cuatro años de legislatura, aunque el anuncio hecho la semana pasada, por el que renunciaba, con voz temblorosa, a presidir el Partido Popular de Madrid, olía a retirada ordenada.
Una retirada que también podría producirse al frente de su grupo en el consistorio.
Incluso hay quien habla de que, en caso de debacle electoral, Aguirre podría disputar la presidencia del Partido Popular a Mariano Rajoy.
Y es que, según fuentes del Partido Popular, “a pesar de sus nulas o escasas opciones, tratándose de Esperanza Aguirre es imposible hacer predicciones”.