Carmena ‘enchufa’ al marido de su sobrina en el Ayuntamiento de Madrid

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MADRID. La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha nombrado jefe de Gabinete a su sobrino político Luis Cueto, casado con su sobrina carnal Ana Noguerales Carmena, tal y como informa hoy el diario La Razón.

De este modo Carmena se ha saltado el Reglamento de Ordenación del Personal, aprobado por la ex alcaldesa Ana Botella el pasado mes de abril, y que prohíbe, expresamente, el nombramiento de personal de confianza a un familiar hasta cuarto grado de consanguinidad.

Luis Cueto, que pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado, ha ocupado con anterioridad diversos altos cargos con los Gobiernos de Aznar, Zapatero y Rajoy.

El último puesto que ha ostentado es el de subdirector general de Fomento de la Innovación Empresarial, perteneciente al Ministerio de Economía y Competitividad.

Luis Cueto, sin embargo, no es el único alto cargo del Estado que ficha Manuela Carmena.

La pasada semana la regidora de Madrid aprobaba el nombramiento de Carmén Román Riechmann como nueva Gerente de la Ciudad. Un puesto de nueva creación que otorgará a Riechmann el rango de coordinadora para controlar el funcionamiento interno del Ayuntamiento.

Carmen Román ocupó en los Gobiernos de Aznar la dirección general de la Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado (MUFACE), y con el Gobierno de Zapatero estuvo al frente de la dirección general de Organización Administrativa y Procedimientos.

Carmena se salta la Ley y su programa 

Pero si el caso del nombramiento de Luis Cueto supone una burla al Reglamento de Ordenación de Personal, el de Carmen Román se salta el programa de ‘Ahora Madrid’. Y es que la nueva Gerente de la Ciudad percibirá un sueldo que no estará ajustado al código ético aprobado en la asamblea de la formación.

Además el nombramiento de la nueva portavoz municipal, Rita Maestre, imputada por un delito contra los derechos fundamentales por su participación en el asalto a una capilla en 2011, también es contrario a las promesas de la propia Manuela Carmena, quien en campaña aseguró que ningún imputado debería ser incluido en las listas electorales ni ocupar cargos con responsabilidad pública.

Hoy la alcaldesa de Madrid se justifica asegurando que debió “matizar sus palabras”.