El Justiciero Vial de Aranjuez ¿héroe o villano?

ARANJUEZ. Su nombre artístico es Iván Milán y su hobby recorrer las calles de Aranjuez con su bicicleta. Ataviado con un casco con cámara de vídeo, luces en la bici, un chaleco reflectante y un timbre ciclista con sonido de sirena circula por el centro de la ciudad señalizando las infracciones que puedan cometer el resto de usuarios de la vía.
En el pasado llevaba también un taco de post-its para señalar a quienes cometieran malas prácticas viales, aunque explica a politicalocal.es que ha dejado de usarlos. Lo que para él es una afición, considerada por algunos vecinos una labor ciudadana y por otros un incordio, le ha llevado a ser conocido como el Justiciero Vial.
Asegura que su objetivo no es prevenir las infracciones en sí sino divertirse: “Como cualquier persona con dos dedos de frente, cuando circulo por la vía ayudo al resto de los usuarios, pero lo hago porque me gusta circular entre el tráfico: cuántos más vehículos, bicis y peatones haya, mejor me lo paso”.
Cuestionado por el origen de este recorrido que le ha granjeado la popularidad entre los vecinos ribereños comenta que todo empezó “yendo con la bicicleta por el campo. Con el paso del tiempo me di cuenta de que como más disfrutaba era entre los coches y la gente”. “Cuánta más gente había a mi alrededor mejor me lo pasaba, así que decidí ir más por el centro de la ciudad”, asegura.
Uno de los aspectos más llamativos de este joven ciclista es que graba con una cámara ubicada en su casco sus vivencias viales. “La cámara tiene varios objetivos. El primero protegerme porque si algún conductor o algún usuario de la vía hace algo indebido es una forma de demostrar qué es lo que ha pasado. También es útil por si veo a alguien que haga algo indebido, sea a mi o a un tercero, puedo denunciarlo, tanto de manera legal como a través de las redes sociales”, comenta.
No obstante, Iván matiza que “nunca he difundido estas imágenes”. “Tenemos que ser conscientes de que hay miles de cámaras grabándonos todo el día. Yo he trabajado en un sitio oficial usando cámaras de la mayor tecnología y no creo que haya problema por esto”, explica a este diario.
Le preguntamos por el uso de post-its para señalizar a quienes cometen infracciones y explica que “es algo que hacía a veces, aunque decidí no hacerlo más. Por ejemplo se los podía poner a conductores que iban con el móvil poniendo en riesgo a las demás personas para recordarles sus obligaciones”.
Admiradores y detractores
Este entretenimiento o tarea tiene detractores y admiradores. Basta preguntar en el centro de la localidad para que cualquiera conozca al “chico de la bici”. “Lo veo pasar como 30 veces desde la ventana algunas tardes. Es muy llamativo, pero yo creo que no hace mal a nadie e incluso puede servir para prevenir algún accidente. Aunque eso sí, toca demasiado el pito de la bici”, asegura Manuel, vecino de la calle Almíbar.
Sin embargo, no todas las críticas son favorables a la labor de Iván. “A veces va como un kamikaze adelantando a todos los coches”, explica Sara, dependienta de un céntrico comercio de la localidad, quién asegura que “lo he visto muchas veces pitar a los coches que están en doble fila sin parar hasta que llega el dueño y se lleva el vehículo, quizá por vergüenza no suelen decir nada, pero puede pasar que algún día se le enfrente alguien y le de una paliza”.
Carlos trabaja en una empresa en las inmediaciones al recorrido ciclista habitual de Iván Milán y se muestra indignado cuando le preguntamos: «Me parece fatal lo que hace, alguna vez me ha pasado de ir conduciendo sin cinturón y cuando ves que se acerca te pones nervioso por si te arma un escándalo«.
“Lo veo muchos días ir arriba y abajo, pero cuando más he alucinado fue un día que le vi sacar un post-it y ponérselo a un coche. A mí me parece un crack. Es una especie de héroe del pueblo. Un justiciero. El Justiciero Vial”, comenta Alberto, un joven estudiante universitario.
Preguntamos a Iván por el hecho de que se le conozca por este sobrenombre. Sorprendido, contesta entre risas tras titubear, que “en realidad es lo que soy. Un Justiciero Vial”. Sin embargo su tono se vuelve algo más lúgubre cuando, consciente de la trascendencia de su popularidad, explica que “últimamente he visto que empiezo a tener repercusión y estoy planteándome irme a Madrid y hacerlo de forma anónima, ya no disfruto tanto”.
No obstante, a pesar de que tal vez Iván cambie la calle Almíbar por la Gran Vía, quizá su nombre vuelva a estar en boca de todos los vecinos de su ciudad por otros motivos. “Yo lo que quiero es ser llegar a ser el Alcalde de Aranjuez”, concluye.