Una historia personal para el día Mundial contra la Diabetes

SANIDAD. Hace ya 17 años, y de forma casual, una compañera de trabajo supo dar explicación a lo que me ocurría en mi vida diaria. Iba con mucha frecuencia al lavabo, no conseguía descansar, tenía sed de forma continuada, etc. Por lo que llegó a la conclusión de que podía padecer diabetes. Una simple prueba dio como resultado 265, sí 265, y yo sin comprender lo que significaba, pues pregunté, ¿esto es mucho? Fácil la respuesta, mucho no, muchísimo.
Gracias a la perspicacia de mi compañera acudí al endocrino, el cual tras otras sencillas pruebas determinó que padecía Diabetes Mellitus, y que a partir de ese día debería incorporar nuevas rutinas a mi vida.
Para mí, que soy un cocinillas, y que si estaba gordo, creía, no era por enfermedad, sino por comer, se me acabaron algunas de las cosas que hacía hasta entonces. No sólo era un buen comedor, también era muy laminero, como decimos por Aragón.
Inicialmente se podría pensar que las nuevas circunstancias se podían considerar un cambio “dramático” en mi vida, pero nada más lejos de la realidad. Gracias a los buenos consejos del doctor, y de las enfermeras, aprendí las rutinas que debía incorporar desde ese momento a mi vida, y aprendí a convivir con la nueva situación, pero sin dramatismos ni otros problemas.
Me atrevo a decir que desde ese momento cambió mi vida en muchos aspectos. Como mejor, me siento mejor, y estoy también, por qué no decirlo, de mejor humor. Es muy importante activar los nuevos hábitos alimenticios, realizar los controles, realizar ejercicio, caminar es uno sencillo y barato, y sobre todo ver las cosas desde una nueva perspectiva, que por supuesto no es peor a la anterior.
Por ello considero muy importante celebrar el Día Mundial de la Diabetes, y recordar que actualmente en España, entre un 5 y un 10% de las personas que sufren este tipo de diabetes, no son conscientes, y el no serlo puede comportarles graves dolencias futuras, que podrían acarrear consecuencias no deseadas.
Contra lo que todo el mundo piensa cuando escucha la palabra diabetes, el mundo no se acaba, se acaba simplemente una forma de actuar, que a partir de ese momento ha de ser más rigurosa con nuestra alimentación y hábitos de vida, pero por otro lado, y con ciertas reservas, podemos hacer casi de todo, y mantener una vida regular.
¿Y podemos hacer algo, es lo que nos preguntamos muchos cuando te llega un compañero de viaje no deseado?
Creo que nuestra mejor labor es dar a conocer a la sociedad esta enfermedad y apostar por todos aquellos proyectos donde se de visibilidad a nuestro colectivo.
Yo no voy a ir mañana a Madrid desde Barcelona, y no lo digo por la independencia que preconizan algunos paisanos míos, simplemente por la distancia. A cambio realizaré mi paseo dominical (muy recomendable para los diabéticos) y después seguiré por este medio o por la televisión el éxito de la IV carrera por la diabetes que se celebra en Madrid donde deseo que miles de personas se acerquen al parque Juan Carlos I a acompañar a esos afortunados participantes por una labor tan solidaria.
Más información en http://www.mueveteporladiabetes.org/
Por Agustín Morales