Con la ilusión y el juego, en España vale todo

José Manuel Dolader.
Gracias a la magnifica labor social que realiza la ONCE, las pequeñas refriegas que organizan la mayoría de los sindicatos que representan a sus trabajadores pasan desapercibidos para el resto de la población. Ayer jueves, coincidiendo con la celebración del Día Mundial de los Derechos Humanos, en la sede central que su Consejo General tiene en el palacete de la calle Velázquez de Madrid, se entregan los V Premios CERMI Derechos Humanos y Discapacidad. A la vez centenares de trabajadores y simpatizantes de esta institución se han manifestado y declarado un día de huelga en Asturias en protesta por la venta indiscriminada de los productos que la ONCE vende en gasolineras, estancos, quioscos de prensa, bares, etc. en detrimento de su red tradicional de vendedores ciegos y con otras discapacidades.
Dicen que «una gota colmó el vaso» y en el caso de la ONCE ha sido la negociación que esta entidad está llevando a cabo con otros grandes centros de distribución y con las oficinas de correos para seguir ampliando su red de ventas a espaldas de los vendedores tradicionales con discapacidad.
Este miércoles , decenas de simpatizantes de CCOO de Madrid se concentraron en la sede territorial de la calle Prim para despedir y dar ánimos a los 14 delegados sindicales que se desplazaban a Asturias para apoyar a sus compañeros en huelga. Repartían panfletos a los viandantes con consignas como por ejemplo: «Traslada la venta de sus juegos a estancos y gasolineras y se la niega a sus legítimos dueños: las personas ciegas«, o «Recibe múltiples beneficios, mucho juego y cuantiosas subvenciones, mientras se desprende de sus centros y de sus trabajadores»
La ONCE se caracteriza por saber capear todo tipo de crisis económicas y huelgas.
Dicen sus altos mandatarios que la competencia desleal que hacen los juegos por internet y las loterías ilegales que campan por España deterioran sus resultados. Tras varios años de quejas por esta situación, en el año 2011 la ONCE consiguió que todos los españoles paguemos la seguridad social de sus más de 20.000 vendedores, consiguiendo ahorrar en sus arcas decenas de millones de euros que ha convertido a la ONCE en el mayor centro especial de empleo en España (los C.E.E. tienen bonificada la seguridad social).
El cartel que portaban los manifestantes en su sede en Madrid el miércoles decía: «ESTA VENTA ES PARA CREAR EMPLEO, NO PARA AMASAR DINERO». Un cartel que contrasta con el gran despliegue publicitario de la venta de la lotería instantánea, » los rascas instantáneos», que anuncian justo encima de la pancarta dando premios al instante de 60.000€.
Muchos trabajadores de la ONCE recuerdan cómo en 1999 desde la dirección de esta entidad y de su sindicato mayoritaria UTO-UGT se manifestaron en contra del gobierno de aquel entonces porque la Lotería Nacional quería sacar a la venta lotería instantánea (entonces prohibida su venta en España, a excepción de Cataluña y Euskadi). El 24 de junio de ese año se podía leer en el periódico El País “La Federación Estatal de Trabajadores de Comercio, Hostelería y Juegos de UGT se ha opuesto a la puesta en marcha de la nueva lotería instantánea aprobada por el Gobierno. Este sindicato considera que la sociedad “no demanda este tipo de juego”, conocido popularmente como el rasca-rasca y lo califica de “abrasivo para el jugador”. El motivo es la inmediatez con la que producen los premios, con sólo rascar una superficie, lo que, según los sindicalistas puede favorecer la proliferación de las ludopatías (adicción al juego)”. Seis días después, concretamente el día 30 de junio, El Correo de Andalucía publicaba: “No comprendemos –dice UTO- cómo un Gobierno que ha preconizado y defendido los derechos sociales como capítulo fundamental de su actuación política, pueda venir ahora a resquebrajar la protección y tutela social mediante la implantación de un juego tan abrasivo como la lotería instantánea, que puede llegar por sus características especiales, a provocar conductas patológicas de elevada adicción”.
DONDE DIJE DIGO, DIGO DIEGO. Curiosa filosofía la de considerar un juego pernicioso para la sociedad si lo venden otros, pero si son ellos se convierte en un juego benéfico y social.
No es de extrañar que los más antiguos vendedores no se fíen de sus jefes y tiemblen por sus puestos de empleo. La gran entidad social que siempre ha sido la ONCE actúa como una gran empresa en estos últimos años.
Desde hace algún tiempo los vendedores nuevos que entran a trabajan en la ONCE tienen durante tres años categoría de «junior» como en los despachos de abogados, solo que en este caso significa que la preparación es demasiado larga, pues a diferencia del resto de compañeros cobran por el mismo trabajo casi un 30% menos de sueldo durante este periodo de aprendizaje. Un vendedor con antigüedad cobra de salario base, 999’60 € para los contratos «senior» y 699’72 € para los «junior». Estos trabajadores reclaman que mientras que a ellos les bajan los sueldos los directivos cada día cobran más.
Y mientras tanto el enemigo público nº 1 de la ONCE, Dionisio González, presidente de la lotería OID, se ha declarado en huelga de hambre desde el pasado viernes día 4 en la sede que esta lotería tiene en Talavera de la Reina.
Pretende mediante esta huelga de hambre llamar la atención de las autoridades para que le legalicen su cupón.
Un cupón que subsiste gracias a que no paga seguridad social por sus más de 2000 vendedores y a que no tiene que gastar dinero en sorteos ni en publicidad para dar a conocer sus números ganadores, pues utiliza los mismos sorteos de la ONCE.
En todo caso una huelga de hambre que está siendo seguida con atención por su opacidad informativa. Tras una toma de fotos y grabaciones por los propios trabajadores de esta organización en el despacho desde donde dice realizar esta huelga de hambre el miércoles 9, ahora se niegan a dar entrevistas a los medios de comunicación alegando que el presidente esta con atenciones médicas debido a sus siete días de huelga.
Por algo somos una potencia mundial en cantidad de juegos legalizados y en dinero gastado por habitante. Y los americanos y los chinos lo tienen claro, en España si se habla de juego, todo vale.