Feliz Falsedad

Chechu Gutiérrez.
Ahora que se aproximan estas fechas tan señaladas en los almanaques de los españoles, es tiempo de reflexión. Y no lo digo en sentido figurado, esta vez hay que reflexionar por narices, aunque no nos apetezca.
Nunca he desdeñado a la Navidad, ni siquiera durante mi combativa adolescencia. Cantábamos el “Feliz Falsedad” de Sociedad Alcohólica al ritmo de las guitarras eléctricas y yo sentía que era una época de mentiras e irrealidad. En mi interior, la sangre se alborotaba pues eran días de unión, algarabía y fiesta. A pesar de mi aparente frialdad hacia las guirnaldas y belenes, he de reconocer que siempre esperaba ansioso el sorteo de Navidad, la cena de Nochebuena, las uvas de la Puerta del Sol y los regalos de los Reyes Magos, pues queramos o no, son cosas nuestras, ligadas a nuestra tradición como país. Sin esto no nos entenderíamos de igual manera.
Sin embargo este año no estoy tan afanoso de ellas, y después de haberme preguntado en varias ocasiones el porqué ya he llegado a la conclusión. Porque dos días antes de que los niños de San Ildefonso se dispongan a cantar, otros niños, jugando a ser mayores, les han robado el protagonismo. Hablo, como no, de los políticos.
El 20 de diciembre está marcado este año en el calendario con un bolígrafo más rojo aún que el del 24, y eso es, en mi opinión, imperdonable. Este año me han robado la ilusión de comer turrones y comprar los langostinos más caros del mercado, han sido ellos los que han colocado en su lugar la ilusión de formar un nuevo país. Si solo fue un espejismo, no les perdonaré, lo juro.
Camino por las calles y casi no presto atención a la luminaria de mi ciudad, tampoco escucho los villancicos que suenan en cada esquina, esta vez la música es otra, la de los partidos políticos, que llena nuestros corazones de eslóganes y cánticos de sirena. Si solo fue una quimera, no les perdonaré, lo juro.
Por eso, solo espero ya que mis ojos no ven a Papá Noel ni a los Reyes por la ciudad, sino a esos tipejos con trajes, corbata o coleta obsequiando panfletos y sonrisas fatuas, que por lo menos, ya que nos han robado la navidad del 2015, nos devuelvan un país unido por los sueños, el futuro y el progreso. Nos lo deben, o no les perdonaré, lo juro.
Chechu Gutiérrez es escritor. Autor de la novela Monólogos de un No-Muerto.
Síguelo en Twitter @chechunomuerto y en su página web www.chechugutierrez.com