Una vida en el teatro pero no en los escenarios

435
0
Share:


Nacho-Díaz-200x150Nacho Díaz.            

 

“Una vida en el teatro pero no en el escenario” fue el título de la charla organizada por South London Gays  donde Jeremy Kingston, autor y crítico teatral de The Times durante veinticinco años  y también con anterioridad de la memorable revista satírica The Punch durante diez, repasó su vida desde que, a muy temprana edad, descubrió su vocación mientras se refugiaba con su familia en los sótanos de su teatro local en Wimbledon para protegerse de los bombardeos.

Haciendo gala de su habitual sentido del humor, patente en obras como Oedipus at the Crossroads, estrenada hace un par de años, y  donde Edipo, en un momento, discute amenamente con su rejuvenecido y tolerante padre la obligada obediencia a los sacerdotes y demás líderes que intentan controlar a los ciudadanos, Jeremy dejó claro desde el primer momento que tanto sus críticas como sus obras pretendían reflejar sus emociones y sentimientos, desplazando las tramas a un segundo plano.

De esta forma su primera obra No Concern of Mine, burlando la censura como pudo a finales de los 50, plasmó las relaciones de un joven triangulo amoroso de dos hombres y una mujer okupas, luchando por abrirse camino en la gran ciudad además de, también, asegurarse el único  sitio de acompañante en la única cama disponible y con ello dejar a su suerte la posición no solo de sus pies sino, también, la de sus emociones.

La obra, que tenía algo de autobiográfico, se estrenó en el Westminster Theatre tras el éxito conseguido en el concurso especial de teatro joven organizado por The Observer, para enorgullecer los valores de la juventud en una época de conflicto.

Foto de Jon Hague.

Foto de Jon Hague.

Tremendamente modesto y privándose de cualquier tipo de notoriedad, Jeremy tuvo tiempo para mencionar al clan Fox y recordar, entre otras muchas anécdotas, el primer momento en que escribió sobre, en aquel entonces, una desconocida Judy Dench, mencionar a viejos compañeros de trabajo como David Frost, o borrar cualquier atisbo de nostalgia ñoña al imitar con su más puro, ocurrente, e ingenioso estilo las voces de Noël Coward o Laurence Olivier causando una gran alegría entre la audiencia.

Fue precisamente la imaginación de un encuentro ficticio en un hotel en Devon  entre la novelista Agatha Christie, el polifacético Noël Coward autor de citas como “nunca te fíes de un hombre con piernas cortas porque su cerebro está demasiado cerca de su trasero” y el que fuera el último Gobernador General de la India, Lord Louis ‘Dickie’ Mountbatten, lo que llevo a Jeremy a escribir Making Dickie Happy recibiendo excelente críticas en el 2013 por la  agudeza de los diálogos otorgados al personaje de Coward en la obra, ambientada casi en su totalidad alrededor de un piano.

A pesar de haber dedicado la mayor parte de su vida al teatro Jeremy ha tenido tiempo para trabajar en la televisión, escribir libros para niños y también  varias colecciones de poesía. Hace apenas unos meses su delirante y alocada novela Sherlock Holmes and the Scandal in Batavia, escrita en los 70, vio la luz. En ella el famoso detective junto con su ayudante Watson se veía en el difícil caso de ofrecer protección y ayuda para salir del país a una misteriosa dama llegada a Baker Street, amenazada de muerte, y que Holmes no tardó en identificar como el heredero de la Casa de Orange en drag.

Finalmente, y a modo propio, lo único que me queda por decir es que gracias a esta charla descubrí el porqué desde que conocí a Jeremy en una reunión de mi grupo de escritores pensaba que era el más travieso de todos los niños buenos al que haya conocido jamás.

Al parecer, hasta que las bombas terminaron por destruir su casa  él solía escribir teatro en su pequeña sun house del jardín, representándolo con su hermana, e inventando pócimas con sus juegos de química, que nunca llegaba a beber, para que así sus historias se hiciesen realidad. Algo que, sin lugar a duda, el paso del tiempo ha hecho posible.