El Gran Pacto: España

José Felipe Garrido.
Nos encontramos en un momento de gran incertidumbre política sobre el futuro de la gobernabilidad de nuestro país. En un tiempo en el que España clama por la ansiada estabilidad que durante estos años de crisis no hemos tenido, nos vemos aferrados a un panorama que más pareciera el principio de otra gran crisis que el final de la misma.
La actualidad política bien pudiera ser narrada por Jorge Javier Vázquez, pues tiene más pinta de culebrón digno del programa de corazón Sálvame, que del futuro del gobierno de la nación más antigua de Europa.
Es el momento que los líderes nacionales nos demuestren que son dignos de los escaños que les han prestado los españoles; es el momento del diálogo para garantizar estabilidad. España necesita grandes pactos para abordar temas como la sanidad, el trabajo, la educación, la reforma de las instituciones, etc… pero todo esto necesita un gobierno que no se tambalee con el primer soplo de viento. Lo que estamos viendo estos días es mucho ego personal, mucho partidismo, pero poco interés en lo que debería ser la prioridad España.
El Presidente Rajoy se aferra a su silla buscando ceder en los temas que dijo que no lo haría durante la campaña. Podría ser un buen síntoma si no fuera porque el diálogo le surge al verse fuera de la presidencia y querer salvar los sillones; luego está Pedro Sánchez, que en su afán egoísta por convertirse en el próximo inquilino de la Moncloa nos está demostrando, que si lo tiene que ser lo será a cualquier precio, aunque sea contra la opinión del propio PSOE, que otra vez empieza a sufrir la falta de liderazgo a la que nos tienen acostumbrados. Pablo Iglesias y compañía de Podemos creyéndose la llave del futuro gobierno piden lo primero que les pasa por la mente.
Personalmente creo que poco queda del movimiento 15M en los que enarbolan su estandarte como si fueran los protectores de los movimientos de la sociedad no sé si española, iraní o venezolana.
Y por fin llegamos a Albert Rivera. El partido naranja es el que más se le nota que continúa en campaña rozando la demagogia en muchas ocasiones, pero creo que su líder está asumiendo un rol que debería ser observado por el resto de portavoces en el Congreso, lanzando el mensaje de la búsqueda de grandes pactos entre el mayor número de fuerzas para los temas que verdaderamente necesitan estabilidad en el tiempo.
Ahora a unos días de la primera votación, Su Majestad el Rey ha comenzado la ronda de reuniones con los representantes de las formaciones políticas del congreso para proponer al candidato a la presidencia. La aritmética parece que falla. Ciudadanos ha dicho que solo se abstendrá en una posible investidura del PP si PSOE se abstiene también, y que votará «no» a un gobierno del PSOE con Podemos si estos no renuncian al referéndum soberanista. PSOE ya ha dicho que no se abstendrá para que Rajoy sea presidente; Pedro Sánchez podría pactar con un gran número de fuerzas para quitar la presidencia al PP pero esta ecuación sería un suicidio, pues da la impresión de que Sánchez por ser presidente vendería a su madre.
Con este panorama parece que nos vemos abocados a unas nuevas elecciones en marzo.
La pregunta que yo me planteo es ¿y si por la estabilidad que tan alto claman los partidos, el PSOE se abstuviera y PP votara a favor de investir presidente a Rivera? Claro está con una hoja de ruta pactada por todos, con unos acuerdos de investidura y con un gobierno de coalición. Con esta fórmula tal vez los grandes partidos nos demostrarían que pueden dejar de lado sus diferencias partidistas y egocéntricas por el bien común de todos los españoles.
José Felipe Garrido es concejal independiente en el Ayuntamiento de Navalcarnero.
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