La gran chapuza del 23F fue España misma

Siempre se dice que el 23F fue un golpe fracasado. Y es mentira. Se dice además, que fue una chapuza de los militares, muy gorda, y que el Rey nos salvó a todos. Bueno, no es del todo cierto pero con todo eso se quiere esconder una gran verdad: la gran chapuza era (y es) el Estado Español.
El golpe triunfó. Plenamente. Lo que no funcionó fue lo que tenía que pasar después del golpe. Es decir: falló la continuación del proceso del golpe, la segunda mitad si quieren. Pero el golpe propiamente dicho, la parte de Tejero, fue impecable. Un éxito total.
Repasemos hechos conocidos, obviando la intrahistoria, las interpretaciones y las conspiranoias: un teniente coronel de la Guardia Civil se planta con cinco autobuses de guardias civiles en el Congreso de los Diputados. No cualquier día, no, sino el día en el que se celebra un Pleno del Congreso. No un pleno cualquiera, no, sino el Pleno de Investidura del nuevo Presidente del Gobierno, el segundo de la democracia. Casi nada.
Y va el tío y toma el Congreso. Con 10 tiros al aire. Captura a todo el Gobierno de España, a toda la oposición… a todos los diputados de la flamante democracia española. A todos. De golpe. Con 200 guardias civiles. Con 10 tiros al aire. Así de fácil.
Si eso no es un éxito total, que venga Dios y lo vea. Que vengan todos los golpistas de todos los tiempos y lo vean. Que vengan todos los revolucionarios de toda la historia universal y lo vean. Que lo vean porque lo flipan. Es difícil encontrar un ejemplo de golpe de estado más total, más impecable y más exitoso que el de Tejero. Y si no, díganme uno. No hay ¿eh? Lo hizo mejor que Pinochet, que el Che y Castro, que los revolucionarios franceses, que Lenin, que Mao… Tejero lo petó completamente. Un antes y un después, oigan.
De los poderes del Estado, sólo se quedaba suelto el Rey. Pero desde el punto de vista del éxito del golpe, Tejero poco más podía hacer. Habría algo más previsto, digo yo… no sé: capturar al Rey, o silenciarle, o echarle de España, o matarle, o… ponerle al frente del golpe mismo. Alguien estaría asignado para ello mientras él se encargaba del Congreso ¿no? Alguien que no hizo su trabajo. Esto es algo muy español, sí señor: dejar vendido al compañero, que se apañe como pueda y, cuando se ha jodido todo, echarle toda la culpa encima.
El caso es que de la incógnita sobre ese “alguien”, nacen todas las teorías conspiranoicas y la razón que la historia oficial da del fracaso del golpe: la firme oposición del Rey y que los golpistas fueron tan gilis de no preverlo, los muy chapuceros. Dicen.
Pero el resumen es que si alguien falla ese día, son todos menos Tejero. Fallan todos los servicios de información del Estado, que no se enteran del golpe que se cocina. Fallan las Fuerzas de Seguridad, que son incapaces de proteger al Parlamento en el día de un pleno tan importante. Fallan todos los políticos españoles, que se cagan vivos en sus escaños y se dejan apresar durante muchísimas horas calladitos como meretrices. Suárez, Mellado y Carrillo fueron los únicos 3 que salvaron la cara, pero nada más que la cara ¿eh? que tampoco hicieron nada aparte de quedarse sentados. Falla todo el cuarto poder español (sí, esos, los periodistas) que tampoco pudo investigar ni prever nada, que no se enteró de nada ni cuando ya está en marcha y que no fue capaz de aclararlo todo con toda transparencia después (y hasta el día de hoy). Y falla la casa Real porque fue y sigue siendo incapaz de desactivar todas las teorías conspiranoicas, bien por falta de transparencia bien por la enorme cantidad de horas que tardó en manifestar su “total y enérgica” oposición al mismo…
Y para apuntalar que es Tejero el único que hizo bien su papel y que incluso es el único responsable de dar marcha atrás a su propio golpe (acabó liberando a los diputados, mandando salir y exculpando a los guardias y entregándose en paz), lanzo una pregunta:
¿Y si Tejero decide fusilarse a toda la cámara?
Así, directamente: entra en el Congreso a las 4 de la tarde, pega 4 tiros al aire, saca a todos los diputados cagaditos de miedo al patio y se marca con ellos un 2 de mayo. Y a las 5 PM no queda ni un político nacional vivo en todo el país, entonces coge un par de buses de guardias para ir directo a la Zarzuela y, si todavía queda alguien indeciso allí, se lo pasa también por delante del pelotón. Y a las 7 de la tarde en toda España, de la Soberanía Nacional sólo queda el pueblo llano escuchando la radio y los militares comentando la jugada.
Y entonces, ¿qué? ¿eh? En serio, ¿qué?
Ya. Que tenemos democracia porque Tejero no quiso ponerse tajante, me dirán ustedes. Que la democracia no se fue a la mierda porque un Guardia Civil con bigotazo decidió no llevar las cosas más allá del susto, estarán diciéndose ahora. Que el 23F lo que pone de relieve es que España entera fue y sigue siendo una chapuza completa… y que no es Tejero precisamente al que más le debe visitar la vergüenza al recordar todo aquello.
Yo pienso que si Tejero hubiese sido un chapucero y todos los demás supiesen cumplir mínimamente con su deber, ni siquiera habría podido salir del cuartel aquel 23F. Y que si Tejero hubiese sido el salvaje que parece ser… puede que hoy día no quedase ni un “valiente” para condenarle.
En fin, que he visto transiciones políticas más modélicas que la española, pero no un golpe de estado más impecable que el de Tejero.