Pablo Iglesias y su fiel hipocresía

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Todavía resuenan las voces que comentan y critican el tono y contenido de los discursos de Pablo Iglesias en la pasada investidura fallida de Pedro Sánchez. No hablaré del beso: otra más del histrionismo improcedente que rodea a Podemos.

Me centro en una frase lapidaria que Iglesias espetó a los Diputados del Partido Popular: «Señores del PP, permítanme que les recuerde que algunos de ustedes son hijos políticos del totalitarismo en este país”.

Mucho se ha discutido sobre los efectos que producen en los hijos las actuaciones de los padres, sobre todo cuando sus actividades han sido innobles o delictivas.

Ramón Espinar es Diputado de Podemos de la Asamblea de Madrid y Senador en representación de la Comunidad de Madrid. Es dedo acusador de la “casta” en diferentes programas de televisión. Su padre fue presidente de la Asamblea de Madrid y dispuso de una tarjeta “black” de Caja Madrid con la que gastó 178.400 euros entre 2003 y 2010 (viajes, esquí, zapaterías, sastres, restaurantes…), siendo juzgado por ello.

Ramón Espinar, el hijo, recibe decenas de mensajes diarios en los que se le reprocha hipocresía y falta de vergüenza.

Algunos se preguntan: ¿se prolonga en los hijos los pecados de los padres?

Parece que para los de Podemos, no.

El padre de Pablo Iglesias militó en el FRAP (“Frente Revolucionario Antifascista Patriótico”). Nunca lo ha ocultado, su hijo tampoco. Padre e hijo se enorgullecen de la militancia en dicha organización.

El FRAP tuvo una breve pero sangrienta historial criminal. En 1973 tuvo lugar la primera muerte relacionada con el FRAP: un subinspector apuñalado en las cercanías de Atocha. Tras diversos atentados, en 1975 asesinan a un miembro de la Policía Armada. Poco después otro policía es gravemente herido y en agosto miembros del FRAP asesinan a un teniente de la Guardia Civil. La intransigencia y violencia llevó al FRAP a estar cada vez más apartado de los pactos y movimientos políticos que se estaban dando en la oposición a la dictadura. En 1978 se disuelven.

Y de ese origen y militancia se siente muy orgulloso Pablo Iglesias. ¿Orgulloso de ello?

De nuevo: ¿se prolonga en los hijos los pecados de los padres? Para unos, sí; para otros, no.

Cuando muchos se acercaron a Podemos, vieron un movimiento que luchaba por los derechos sociales, por las minorías y por los que más necesitan. Poco a poco, personas muy valiosas han ido abandonando el barco.

Así, podemos encontrar por Internet declaraciones tan evidentes como esta:

Tras dos meses de intentar dialogar con una negativa continua por parte del partido y solo toma de decisiones de un lado a otro sin contar conmigo, sensibilización en materia de diversidad funcional, discapacidad y accesibilidad (…), he decidido renunciar para que esta situación se conozca públicamente y que la lucha para las personas con diversidad funcional siga pero no ocultando algunas realidades que algunas/os vivimos, también para que nos demos cuenta que dentro de un partido “ innovador” y que lucha por hacer las cosas diferentes, se siguen cometiendo las mismas discriminaciones en materia de diversidad cuando hay economía por medio y tienen que ser jueces y partes para determinar qué discapacidad necesita o no dignidad”.

Y así, decenas de historias similares.

No puedo terminar sino recordando a Pablo Iglesias que Otegi no es un “hombre de paz”; que fue condenado y encarcelado por pertenencia a banda armada. Que tras salir de la cárcel declaró su apoyo a “esas madres y a esos padres y a esos compañeros que llevan 30 años haciendo la bolsa para la visita a las cárceles«.

Casi mil familias visitan en los cementerios a sus padres, hijos y hermanos asesinados. Ellos sí que merecen nuestro apoyo y nuestro homenaje.

Siempre con las Víctimas.