Arte liberado

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nacho diaz

Este sábado a la una de la tarde, vestido de negro y con colores brillantes, como pedía la invitación abierta,  acudí a la celebración  del fin del patrocinio de la BP a la Tate. La invitación me llegó tan de sorpresa como el email que recibí de una amiga avisándome que su trabajo formaría parte del DEADLINE FESTIVAL, el pasado diciembre,  organizado por Liberate Tate, Platform London, y Art not Oil en la Tate Modern, donde también   Naomi Klein hablaría sobre su último libro hecho documental, This Changes Everything, denunciando, entre otras muchas cosas y con su habitual estilo, las mentiras, miserias y los peligros del petróleo.

El festival fue un claro ejemplo de lo que Liberate Tate viene haciendo desde que en el 2010 un grupo de asistentes a unos talleres de la Tate sobre arte y activismo se declararon en desobediencia civil cuando la institución, harta de  recibir sus críticas por la dudosa naturaleza ética de sus patrocinadores, decidió cerrar los talleres.

Desde entonces han realizado ocupaciones de las distintas sedes, como la llevada a cabo en Tate Britain y llamada Birthmark, donde más de 50 personas fueron tatuadas con las cantidades de dióxido de carbono en la atmosfera, expresada en partes por millón,  correspondientes a sus fechas de nacimiento.

El carácter de las ocupaciones fue siempre tan real que durante la proyección de This Changes Everything en el festival, la Tate Modern nos cortó el suministro de energía para que no pudiésemos continuar viéndolo, cómoda y pacíficamente instalados en pleno Turbine Hall, mientras los guardias de seguridad nos cercaban.

Por suerte y usando baterías autógenas pudimos no solo terminarlo sino, además, establecer comunicación directa con su director, vía skype, que se encontraba en un importante festival de cine europeo gracias a los encomiables esfuerzos de Mika Minio-Paluello y su colega Anna Galkina, directoras de Platform London, cuya organización  combina arte, educación, investigación y activismo para promover la justicia social y ecológica.

La fiesta del pasado fin de semana, en cambio, fue ajena a cualquier tipo de vigilancia ya que, con el enemigo en abatido en retirada, solo hubo tiempo para pasar un gran día en familia y con amigos jugando con la inmensa cantidad de confeti negro, vertido desde el techo del impresionante Turbine Hall.

Algunos confundimos la cascada con una lluvia reparadora de plata y otros con el vuelo de pequeños  pájaros en un espacio recién reconquistado a la contaminación y polución, debido al destellante efecto de luz, entrando por el casi transparente techo de tan gigantesco edificio para iluminar, así,  la pureza artística y humana de todas las obras liberadas tras el prolongado, oscuro, e hipócrita asedio de la BP.

Al confeti se le unió una tela negra de 64 metros cuadrados sujetada por los presentes y sirvió de lugar favorito de escondite a los niños.

Esta contundente victoria, está intentado ser infravalorada y menospreciada por la propia BP, quien atribuye al presente «challenging business environment» su renuncia a donar más de un cuarto de millón de libras a la Tate al año, cuando la realidad es muy distinta.

Según informa el comunicado de Platform London la verdadera razón detrás de esta victoria no es otra más que la del coraje de todos los activistas que interrumpieron la AGM de la BP, los que detuvieron sus perforaciones, o los abogados que se enfrentaron a la Tate forzándoles a confesar que la aportación de la petrolera suponía tan solo un 0,5%  de su presupuesto total.

Cantidad esta que parece ridícula pero que, sin embargo, a juicio de Liberate Tate y también de todas las organizaciones mencionadas reporta a cambio una prestigiosa coartada de mecenas para encubrir los crímenes del petróleo contra el medio ambiente

Los remitentes desde todas las partes del mundo de las postales y correos electrónicos  mandados a la Tate apoyando la campaña junto con el esfuerzo de todos los artistas, académicos, y escritores que ayudaron a poner fin a las donaciones, fueron también señalados como los protagonistas de una victoria. que jamás será amedrentada por la maquinaria propagandística de la BP, mientras que nuevas acciones, en nuevos museos, han sido ya anunciadas con el mismo espíritu libertador y esperanzador de borrar para siempre el dinero manchado de combustibles fósiles en el mundo del arte.