Teresa Rodríguez sigue patinando

Share:

Leyendo el artículo que María Teresa Rodríguez-Rubio Vázquez, más conocida como Teresa Rodríguez (Podemos Andalucía), dedica a justificar la supuesta, que no cierta, relación entre Miguel Hernández y el condenado Andrés Bódalo, no puedo dejar de sorprenderme de la fantasía intelectual de la que hace gala.

Vamos con su sainete:
“¿Por qué un tuit que ha molestado a los bienpensantes y dado gasolina a quienes no han leído a Miguel Hernández en la puñetera vida?, dice”.

Dejando a un lado la dolorosa falta de ortografía y su penosa ordenación gramatical (y eso que Teresa es profesora de Lengua Castellana y Literatura), su tuit, estimada señorita, ha molestado a biempensantes y mal pensantes. No se puede unir a quien es una de las grandes figuras de la poesía española de todos los tiempos con quien ha sido condenado y encarcelado por diferentes actos violentos. Uno es un ejemplo de trayectoria intelectual y otro un delincuente de poca monta.

¿Dar gasolina a quienes no han leído a Miguel Hernández en la puñetera vida? Menuda demostración de vanidad y jactancia; todos los que criticamos su desafortunado comentario hemos leído a Miguel Hernández y a otros grandes literatos, ya sea Manuel Machado (sí, Don Manuel, a quien usted seguro que arrincona) o García Lorca, entre muchos otros.

No se apropie de una de las grandes figuras literarias de España porque es de todos.

Andrés Bódalo agredió a un concejal, causó destrozos en una heladería de Úbeda (Jaén), asaltó la Consejería de Agricultura y dio puñetazos a varios policías… Igualito que Miguel Hernández.

¡Qué horror de comparación!

Y una última bobada más: indica que el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) “maneja un heroísmo y un voluntarismo cristiano”. ¿Cómo? Unir en la misma frase al SAT con el adjetivo cristiano roza la locura. ¿Actitudes cristianas en quienes han sido juzgados por delitos de usurpación, daños o desobediencia?

Teresa, siga patinando…

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias.