Mito y realidad de las clínicas low cost

SANIDAD. Tras los casos de Vitaldent y Funnydent está empezando a surgir cierto rechazo y pavor en la sociedad hacia este tipo de clínicas que se preocupan más de la cantidad que de la calidad, algo que en el sector sanitario parece ser de vital importancia.
El caso de Vitaldent es ejemplar de este modelo de negocio. Esta cadena comenzó siendo la pionera en España en franquicias dentales y llegó a sumar 450 centros. Abrir una de estas franquicias costaba en torno a los 280.000€ según nos explican desde la Asoc. Española de Franquiciadores (AEF) además de un 5% de las ganancias en forma de royalty. Es más, si compramos lo que cuesta abrir una franquicia en otros sectores, Vitaldent estaría entre los negocios más caros para el franquiciador, a pesar de que luego las clínicas estén catalogadas como “low cost”.
Lo cierto es que en la mayoría de los casos existen gran cantidad de irregularidades en torno a estas grandes franquicias. Dichas irregularidades vienen determinadas por la falta de regulación y supervisión. Así pues, los créditos para pagar un tratamiento se firman antes de iniciarlo y si hay un fraude posterior es imposible recuperar el dinero. Esto es lo que le ha pasado a cientos de personas que se han quedado pilladas por las clínicas FunnyDent en España.
Desde la Clínica Dental MEID, Ana Molinos, experta ortodoncista en Alcorcón, nos advierten de que hay que tener mucho cuidado con los tratamientos low cost, “a veces nos llegan pacientes de este tipo de clínicas low cost con tratamientos mal diagnosticados y que por lo tanto hay que empezar a tratar de nuevo. Lo que en un principio podía haber sido tratado de una forma sencilla se complica y el paciente es el más perjudicado, pues acaba pagando por duplicado”. Y es que la publicidad engañosa que llevan a cabo estas empresas low cost ya ha sido llevada en varias ocasiones a los tribunales por el Colegio Oficial de Odontólogos.
Así pues, parece evidente que como mínimo haya una regulación que exija lo que piden desde el Consejo de Dentistas “que al frente de cualquier empresa y franquicia haya siempre un profesional certificado” y que no se puedan firmar créditos sin seguros que resguarden al cliente de un posible futuro fraude” como ya ocurrió con Dental Line.