De candidata al Congreso por Podemos a ‘tránsfuga’ en el Pleno de Galapagar

GALAPAGAR. Antonia Quispe, número 12 en las pasadas elecciones generales al Congreso en las listas de Podemos por Madrid, que encabezaron Pablo Iglesias, Carolina Bescansa e Íñigo Errejón protagoniza el último caso de presunto transfuguismo en la política madrileña. Expulsada del partido por el que concurrió a las pasadas municipales bajo acusaciones de “traición” y “deslealtad”, Quispe, concejal electa por Sí Se Puede Galapagar, “actúa ‘de facto’ como concejal de Cambiemos”, explican varias fuentes cercanas al Consistorio a Política Local. “Que Antonia actúa como una concejal más de Cambiemos no es ningún secreto, está siempre con ellos y vota todo con ellos”, aseguran.
Antes de ir en las listas al Congreso Quispe lideró una de las cinco candidaturas que se enfrentaron a Iglesias en las primarias por la candidatura a la Presidencia del Gobierno en Podemos. El mayoritario apoyo de los militantes a su fundador frustró su aspiración presidencial.
Poco después de ser elegida concejal en Galapagar fue incluida en el puesto número 12 de la papeleta de la formación morada al Congreso de los Diputados junto a algunos de los políticos más destacados del partido como el propio Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Íñigo Errejón, Irene Montero, Rafa Mayoral o Tania Sánchez.

Antonia Quispe ocupó el puesto número 12 en la candidatura al Congreso por Madrid de Podemos.
Rechazo de su partido
La situación de Quispe ha supuesto un drama para Sí Se Puede, un partido municipalista de izquierdas que ha visto desaparecer su presencia en el Consistorio después de que su única representante decidiera, poco después de ser elegida, ignorar a la formación que la aupó al puesto de concejal, según explican desde el partido. “En un momento dado decidió dejar de asistir a las asambleas; dejó de cogernos el teléfono y ni respondía a los emails”, asegura Domnolo Gárate, presidente de Sí Se Puede.
Gárate explica a este diario que Sí Se Puede está registrado como partido político y destaca la incongruencia en la incurre Quispe “queriendo formar parte también de Podemos”. “Nos ha utilizado para entrar en las listas de Podemos, cuando para nosotros supuso un esfuerzo enorme sacar la candidatura adelante”, explica con desazón.
A pesar de lo sucedido en los últimos meses, Gárate explica que: “Nosotros queremos que coja una postura. Ya sea volver a participar en Sí Se Puede, irse a Cambiemos o a Podemos”.
Quispe fue candidata a la Alcaldía de Galapagar por Sí Se Puede, partido que obtuvo un único cargo de concejal en las pasadas elecciones municipales tras obtener 737 votos (un 5,13%). La formación ha hecho público un comunicado acusando a Antonia Quispe de “abandono de sus obligaciones y deslealtad hacia sus votantes”.
Desde Sí Se Puede, aseguran que su representante “ha incumplido sus obligaciones y sus compromisos con los votantes de Sí Se Puede, traicionando el más elemental principio democrático que es el respeto a la voluntad popular y vulnerando el derecho a la participación política de los ciudadanos, como contempla el artículo 6 de la Constitución”.
La conducta de Quispe podría entrar en conflicto con el código de conducta de Podemos que en su punto número 7 destaca que sus miembros se comprometen a “rechazar el transfuguismo”. Por otra parte el pacto antitransfuiguismo define como tránsfugas a aquellos “representantes locales que, traicionando a sus compañeros de lista y/o de grupo o apartándose individualmente o en grupo del criterio fijado por los órganos competentes de las formaciones políticas que los han presentado, o habiendo sido expulsados de éstas, pactan con otras fuerzas”, matizando que “cuando surgiesen dudas sobre qué miembros de una lista y/o grupo político han incurrido en transfuguismo, será la formación política que los ha presentado la que deberá aclarar por escrito cuáles de ellos se han apartado de la disciplina de partido, a efectos de su calificación como tránsfugas”.