¿El muro de Trump racista? ¿en serio?

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Usted linda al Sur con un narcoestado, de los más violentos del mundo, con el que comparte una frontera semidesértica de miles de kilómetros.

Desde ese narcoestado se han organizado mafias que introducen todos los años miles de inmigrantes ilegalmente a través de esa frontera. Inmigrantes que no sólo proceden del narcoestado, sino de muchos estados fallidos de la zona (las fronteras del propio narcoestado son una fiesta), que tienen enormes problemas de seguridad y delincuencia organizada a todos los niveles.

Además, su propio país tiene problemas de seguridad interna, problemas de tráfico de drogas, de infiltración de los cárteles del narcoestado y zonas con niveles de inseguridad y violencia bastante considerables. Todo ello protagonizado, en muchísimos casos, por bandas, sicarios y delincuentes en general que han entrado ilegalmente en el país. Saltándose esa frontera, sí.

Y, lo más importante de todo: USA tiene un sistema legal y autorizado de entrada de inmigrantes al país. De verdad: gente extranjera, de otras razas, religiones… puede entrar legalmente. Alucinante ¿eh? Pues lo repito: este dato es lo más importante de todo.

Porque si el inmigrante honesto y trabajador quiere entrar en el país y tiene un sistema legal para hacerlo, ¿cómo se puede permitir que otros entren saltándoselo? Las leyes han de cumplirlas todos, no sólo algunos. Si han de ser menos estrictas o deben cambiar sus criterios, es otro debate. Pero la solución no es que el que quiera se las salte porque eso es lo que convierte un estado de derecho en un estado fallido.

Además, un altísimo porcentaje de los miembros de los cárteles, de las bandas y las maras, de los sicarios, de todos los perseguidos por la justicia (asesinos comunes, ladrones, violadores…) en sus países de origen, entran ilegalmente por esa frontera. No es que sean delincuentes en USA, es que ya llegan siéndolo en sus propios países.

No se trata de que todos los inmigrantes ilegales sean peligrosos.

Se trata de que todos los inmigrantes peligrosos entran ilegalmente.

De hecho, durante muchos años, diversas administraciones presidenciales se han esforzado en aumentar la vigilancia en la frontera. Esfuerzos con muy pocos resultados visibles.

Trump sólo ha dicho que va a continuar los esfuerzos de las anteriores administraciones, pero que no quiere fracasar como ellas: habla de convertir esa frontera en una frontera real. Y para lograrlo propone un muro a lo largo de toda ella, con lo que se cortaría casi completamente la inmigración ilegal. Esto no es una ocurrencia: el muro es una solución nada bonita ni barata, pero que ha funcionado muy bien tanto a lo largo de la historia como actualmente. No necesitan ejemplos ¿no?

Y la lógica que le respalda se basa en algo muy sencillo: el criterio del muro no es racista sino garantista. Se trata de hacer cumplir la ley de inmigración.

De esa manera, sólo quedaría en el aire el debate correcto: ¿cuál es la legislación más adecuada para admitir a un inmigrante? Porque la legislación es independiente de que haya muro o no.

Se puede admitir a las personas en función de sus antecedentes penales, de su capacitación laboral, de sus circunstancias personales (persecución política por ejemplo)… O sea como sucede ahora con la ley actual, que Trump quiere hacer cumplir, que es similar a la de todas las democracias del mundo y que no es en absoluto racista.

O podría prohibirse la entrada de personas por su país de nacimiento, por el color de su piel, por el de sus ojos, por su número de caries o por su altura física. Cosa que no sucede. Cosa que no permitiría la Constitución americana, ni la legislación, ni los tribunales estadounidenses. Cosa que sí sería racista. Cosa que Trump no pretende, ni ha propuesto, ni ha insinuado siquiera.

A pesar de ello, los medios se empeñan en reducir al absurdo el tema sobre la inmigración para llamarle racista a boca llena. Y cuando se monta un debate, se sorprenden al ver a Trump desarmando a sus oponentes y al comprobar que, cuando la gente escucha un poco más allá del barullo mediático más superficial, encuentra bastante más sentido común del que esperaba y se empieza a ver a Trump como una posibilidad lógica y real.

De hecho, muchos de los propios inmigrantes han llegado a USA huyendo de sus países de origen para perder de vista a los narcos, a los sicarios, a las bandas y a toda esa delincuencia que se cuela a diario por esa frontera sur. Inmigrantes que no quieren que Estados Unidos se convierta en aquello de lo que han tenido que escapar.

Por eso Trump ha ganado el voto inmigrante entre los republicanos. Por eso ha ganado la nominación republicana. Por eso puede ganar perfectamente la presidencia estadounidense.

La pregunta que queda en el aire es si él solo se va a bastar contra todo el eco mediático estúpido, sistemático y simplón que lo bombardea a diario a base de zascas, memes y toda esa cultura basura que parece dominar el debate político hoy en día.

Afortunadamente votan los estadounidenses, no los españoles.

Federico Maciñeira, periodista.

Sigue a Federico en Twitter: @Macfrico