El ganador del debate fue…

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jose felipe garrido

Como si de la celebración del Festival de Eurovisión se tratara, las sedes del PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos, ayer eran un hervidero de seguidores vitoreando a sus candidatos. Para todos ellos el suyo había sido el ganador del único debate de esta campaña, aunque alguno de ellos en verdad no lo pensara.

Pero, ¿quién fue el ganador entre los cuatro candidatos de los principales partidos? Esa es la pregunta clave del día después del “DEB4TE” celebrado en el Palacio de Congresos de Madrid, organizado por la Academia de la Televisión.

Mariano Rajoy destacó por su tranquilidad. El Presidente en funciones mantuvo la misma actitud a la que nos tiene acostumbrados en las sesiones del Congreso de los Diputados. Se apoyó en datos que fueron cuestionados por el resto de candidatos, su tranquilidad solo se vio turbada ante la afirmación lanzada por el periodista Vicente Vallés. Este recordó al candidato del PP que en 2011 prometió no hacer recortes si ganaba las elecciones, cosa que ayer volvió a repetir. La afirmación del moderador pilló por sorpresa a Rajoy, quien hizo un gesto de sorpresa con la mirada que no pasó desapercibido para nadie. El único candidato para Rajoy era Sánchez, pues a Iglesias y Rivera les mencionó en escasas ocasiones.

Pedro Sánchez, claramente nervioso, repitió en más de diez ocasiones que Podemos votó con el PP en contra de su investidura contra un gobierno del “cambio”. El gesto del Secretario General del PSOE denotaba nerviosismo; murmuraba, sonreía, y negaba, cada vez que Rajoy e Iglesias le mencionaban. Quedó claro que para Sánchez el ‘sorpasso’ es una triste realidad centrando sus ataques en desmarcarse de Iglesias, y mostrándose como único candidato posible frente a Rajoy.

Albert Rivera tuvo una actitud muy mejorada frente a anteriores debates. El candidato de C´s mostró al Rivera que nos tiene acostumbrados; buen orador, sin corbata, gesto sereno. Era visible que el pacto PSOE-Ciudadanos sigue vigente. Haciendo a Sánchez su aliado en el debate, se mostró beligerante con el candidato de Unidos Podemos; daba igual de que tema se hablara y quien hubiera hablado antes, Rivera sacaba algún dato, Tweet o portada de prensa que hablara de Iglesias, pero cometió el error de centrarse en esto.

Pablo Iglesias utilizó la estrategia de no haber roto un plato en su vida. Se mostró en la mayor parte del debate como un perrito que se encogía de hombros, diciendo continuamente que su aliado era el PSOE y su enemigo el PP. Cada vez que Rivera sacaba algún “dato”, Iglesias negaba y ponía cara de extrañeza; de hecho, en un par de ocasiones pudimos verlo con su tono habitual, hablando con tono agresivo. Pero se mantuvo tranquilo y sereno la mayor parte del tiempo.

En definitiva, lo que vimos fue un debate cargado de reproches con muy pocas propuestas, y con muchas ganas de marcar cual será su línea a seguir en cuanto a los pactos.

¿Quién fue el ganador? Parafraseando a Ana Pastor, estos son los datos y suyas las conclusiones.