Las calles de Madrid tendrán un nuevo contenedor para reciclar: será marrón y recogerá residuos orgánicos

MADRID. El contenedor de tapa marrón, el quinto en las calles de Madrid y para la fracción de biorresiduo, llegará a toda la ciudad a partir del 1 de noviembre de 2018, después de un periodo piloto entre grandes generadores y en barrios de nueve distritos, de la mano del contrato de gestión de servicios públicos para la contenerización, recogida, autorizado este jueves en Junta de Gobierno.
La delegada de Medio Ambiente y Movilidad, Inés Sabanés, ha explicado en rueda de prensa que la separación orgánica se irá probando a través de varios programas experimentales y de forma progresiva.
Así, desde el 1 de noviembre de este 2016 comenzará la preparación en las zonas experimentales con la formación del personal, campañas de difusión y concienciación y el suministro de los contenedores. Ya el año que viene, también desde el 1 de noviembre, será cuando llegue la recogida doméstica en contenedor de tapa marrón a barrios de nueve distritos seleccionados, además de a restaurantes y hoteles (grandes generadores). Para 2018 está prevista la implantación definitiva en toda la ciudad, previa modificación de contratos.
Aunque todavía puedan producirse algunas modificaciones, los barrios que participarán en la prueba piloto del contenedor marrón son Vallehermoso (Chamberí), Cuatro Caminos (Tetuán), Casa de Campo (Moncloa), Quintana (Ciudad Lineal), Las Rosas (San Blas), Apóstol Santiago (Hortaleza), Portazgo (Puente de Vallecas), Delicias (Arganzuela) y Puerta del Ángel (Latina). Dispondrán de una docena de equipos.
Recogida puerta a puerta de cartón y vidrio comercial
Añadido al biorresiduo, también se pondrán en funcionamiento varios programas de recogida puerta a puerta de cartón y vidrio comercial con el nuevo contrato, cuyo gasto plurianual asciende a 687,1 millones de euros por cuatro años, prorrogable por otros dos más. Comenzará el 1 de noviembre.
Sabanés ha destacado que este importe supone de media un aumento de 35 millones de euros de dinero público al año ya en 2017, asignados al servicio de recogida de residuos. En cálculos poblacionales, se traduce en una subida de 14 euros por habitante más al año –de 39,9 en los contratos actuales a 53,8 euros–. Esta cantidad irá aumentando cada anualidad, de acuerdo a la implementación de la fracción orgánica, pudiendo llegar a un aumento del 40 por ciento, con un precio máximo de 1.250 millones.
Este nuevo contrato está enmarcado en el nuevo Plan de Gestión de Residuos para el periodo 2017-2022 en el marco de compromiso adquirido en Europa para reducir el 20 por ciento de generación de residuos y alcanzar el 50 por ciento de reciclaje en 2020. Teniendo en cuenta estos plazos se ha calibrado un tiempo de duración inicial, de modo que para entonces el Ayuntamiento contará con una flota de 350 camiones renovados y ya amortizados, aún con seis años de vida útil por delante.
Además en esos cuatro años el Consistorio testará distintas metodologías diferenciadas para definir y elegir la gestión de residuos en Madrid en un periodo más extenso de tiempo. En la licitación abierta hoy se incluye el mantenimiento, conservación, suministro y reposición de los contenedores; el vaciado de recipientes y la recogida; el transporte, descarga incluida, de los residuos en plantas y centros de tratamiento; las prestaciones complementarias en mercados, centros sanitarios, eventos, grandes productores, de animales muertos y la retirada de contenedores y sacos no autorizados.
De dos a tres zonas
Otra novedad del contrato es que se pasa de las dos zonas actuales (centro y periferia) a tres, de modo que se da un salto del criterio territorial al funcional. El replanteamiento del modelo de gestión de la recogida de residuos, en beneficio de la eficiencia y de la racionalización, exige integrar todas estas fases del servicio de recogida en un único contrato, lo que conlleva una economía de escala para conseguir una mayor optimización y eficiencia de medios, han explicado desde el Ayuntamiento.
En Madrid se generan al año más de 1,1 millones de toneladas de residuos. El parque actual de contenedores ronda las 360.000 unidades. Con la nueva zonificación mejora notablemente la proporción de población, ámbito territorial y toneladas recogidas. El director general de Limpieza y Residuos, Víctor Sarabia, ha explicado que con la nueva zonificación se pueden rotar los camiones pudiendo hablar así de un doble turno.
El contrato se dividirá en tres lotes diferenciados geográficamente. El primero se situará en el oeste (distritos de Centro, Tetuán, Chamberí, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca y Latina). El lote 2 en el este (Salamanca, Retiro, Chamartín, Moratalaz, Ciudad Lineal, Hortaleza, Vicálvaro, San Blas-Canillejas y Barajas) y el tres en el sur (Arganzuela, Carabanchel, Usera, Puente y Villa de Vallecas y Villaverde). La recogida de animales muertos y la fracción de pilas y baterías usadas serán asumidas en todo el término municipal de la ciudad por el lote 3.
Concurrencia
Esta nueva distribución territorial cumple también con la obligación por mandato europeo de facilitar la concurrencia en servicios públicos, precisamente después de que en enero de 2015 la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dictara una resolución sancionadora por impedir la competencia a varias empresas en el ámbito de la gestión de residuos en Madrid.
Para poder optar al concurso, las empresas deberán acreditar un volumen global anual de negocio mínimo en al menos uno de los tres últimos ejercicios de mayor o igual importe del contrato en 2017 para el lote al que opten, además de ser gestores de recogida de residuos en poblaciones de más de 150.000 habitantes y por un importe mayor o igual a 7.000.000 anuales.
En los contratos actuales, el límite poblacional era mayor (250.000 habitantes). Con esta variación, se facilita una mayor concurrencia. El máximo de lotes al que una misma empresa pueda optar será de dos. Entonces serán exigibles el doble de parámetros en las solvencias económica y técnica.
Inés Sabanés ha concluido afirmando que el nuevo contrato tendrá «influencia directa» en la limpieza de la ciudad, sobre todo en la acumulación de suciedad en los puntos limpios. Sí ha admitido que en verano es habitual un repunte de la suciedad que hay que «trabajar de manera clara y contundente con planes de intervención en las zonas donde se producen más quejas o en las detectadas por los servicios municipales». EP.