Sueños lúcidos de una noche de verano

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nacho diaz

Nacho Díaz. 

Atraído por la recomendación de la académica e investigadora de sueños Josie Malinowski u oneirologist, como a ella le gusta referirse a sí misma, el viernes pasado acudí a mi primera matriz de sueños sociales de gente queer para discutir con otras personas LGTB como el asesinato de la diputada Jo Cox, la masacre de Orlando y el terrible resultado del Brexit podían afectar nuestra vida onírica , intentado crear un nuevo espacio donde pensar libremente, cerrar heridas traumáticas, desarrollar nuestra imaginación y también, en mi propia opinión, crear un espacio de resistencia y apoyo ante las inmensas pesadillas en las que muchos vivimos envueltos por, al igual que en el mundo de los sueños, existir en medio de dos realidades distintas sin acertar a comprender ninguna.

Aportando, a mi entender, un valor tanto terapéutico como sociológico la sesión se dividió en dos partes. Una primera apelando al subconsciente colectivo, tal vez por la formación junguiana de uno de los anfitriones, en la que los presentes contamos nuestros sueños y, que de alguna manera, fue muy fácil de seguir ya que todos los presentes bien nos despertamos el día de la masacre de Orlando con las tristes noticias, o bien dormimos bastante mal siguiendo el recuento la noche del referéndum deseando que todo fuese una pesadilla, o también porque hubo quien deseó invernar hasta despertarse en la más remota galaxia.

Alguna gente no soñó nada relacionado con al respecto. Sin embargo a medida que otros hablábamos de nuestros sueños las ideas comenzaron a fluir en la segunda parte y pronto todo giró en torno al estar dentro o fuera de la matriz que estábamos construyendo con nuestras historias, distanciándose ésta de la cruda realidad que, por la intransigencia de unos cuantos, nos alejaba de Europa, casi expulsándonos del lugar que nos protegía, y que ya solo existía dentro de algo parecido a un vientre materno en nuestro lugar de reunión, en un país hostil, no solo para los emigrantes como yo sino, también, para algunos de sus propios ciudadanos que lamentaban el mayoritariamente electo y forzado aislamiento de sus compatriotas.

Sin haber practicado jamás el yoga, pero sí habiendo practicado distintas técnicas de meditación durante un par de años, la matriz de alguna forma me recordó a uno de los eventos más populares del año en la Wellcome Collection londinense donde Josie, junto con otros expertos había participado. «Los sueños lúcidos y su relación con el yoga tibetano guiado por los sueños» pretendía aclarar no solo la importancia de las meditaciones nocturnas sino también el papel de esta modalidad de sueños conscientes, donde quien sueña tiene algún tipo de agencia sobre su contenido, intentando forjar su valor terapéutico para potenciar y desarrollar la creatividad y, de algún modo sobrevivir a las pesadillas que, en tiempo de incertidumbre, pueden ser originadas por el racismo, la LGTBfobia, la xenofobia o los nacionalismos exacerbados, según creo puede ser el caso a día de hoy.

Por este motivo pienso que la matriz, sobre todo, sirvió a mí entender, para crear no solo un inmenso oasis en este pútrido desierto de los tiempos que nos está tocando vivir sino para que, además, poner en pie mecanismos de defensas y fortificaciones para protegernos del hedor contaminante de quienes siembra el rechazo y el odio, permitiéndonos regocijarnos en la reconquista de la paz de nuestros sueños, poblándolos con unas alternativas al miedo y a la exclusión, mediante su abono con la fantasía e imaginación colectiva en estado puro, emergente tras la puesta en común de nuestras experiencias.

Recurriendo tan solo a pequeñas interpretaciones para contextualizar algún que otro sueño en particular, los dos anfitriones fomentaron la participación y dejaron el camino abierto a que los sueños, mediante su resonancia, se fuesen asentando en un espacio común al que de alguna forma pudiésemos retornar buscando alivios, sugiriendo respuestas o, simplemente, iluminando el camino para futura reuniones las cuales, tratando otros temas, servirán en, mi opinión, para resistir la dictadura del pensamiento totalitario que se nos avecina y que, tan sutil y maliciosamente, condiciona nuestra vida diaria privándonos de la paz nocturna.