Una buena razón para morir a gusto

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nacho diaz

NACHO DÍAZ.

Elegir una soleada mañana de un cálido mes de julio bajo la estatua de Eros, en Picadilly, para morir por una buena causa es siempre una gran idea tras levantarse de la cama y empezar el día antes del agobio de la hora punta. Acostarse la noche antes sabiendo que el propio fallecimiento y posterior resurrección puede llamar la atención  y prevenir el triste adiós de las más de 4.000  personas que mueren al día por culpa de la hepatitis es, también, una causa justa que hizo emprender hoy a mucha gente el camino a su propio nicho en tan céntrico cementerio con una sonrisa solidaria en la boca, sacrificando una de sus vidas ansiando la erradicación de esta enfermedad en el 2030.

hepatitis londresConvocados por el Hepatitis C Trust para celebrar el Día Mundial contra la Hepatitis, esta organización británica organizó el primer  World’s First  Hepatitis Die-In invitándonos a todos los participantes a hacernos los muertos durante 15 minutos sobre los escalones de la estatua, luciendo nuestras camisetas, para al final emerger invictos de nuestro tránsito al mundo del más allá con el grito de “No More Hepatitis”, puño en alto con pancartas, que durante nuestra defunción habían yacido negras junto a nuestros cadáveres, para al final darles la vuelta con la vida retomada irradiando un verde brillante, color esperanza, donde se podían leer nuestro deseo.

El acto de morir protestando en una manifestación pacífica no es nada nuevo que se haya inventado con motivo de esta celebración, ya que tiene sus orígenes en la guerra de Vietnam. Además, según pude descubrir por un activista extranjero, estudiante de medicina, algo similar habían hecho en la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C en el Congreso Mundial del Hígado celebrado en Barcelona el pasado mes de abril. Alguna gente llevaba la misma camiseta roja con tiernos dibujos de los lóbulos hepáticos que el joven cambió por la que todos llevábamos puesta y murió también a las puertas del edificio donde se celebraba el evento.

hepatitis Esto me hizo pensar que aquello de Solo se vive dos veces no era facultad potestativa de superhéroes como James Bond sino, más bien de  todos aquellos héroes anónimos , que como otro comprometido futuro médico español me recordó, creen que El mañana nunca muere a pesar de la codicia de las desalmadas corporaciones farmacéuticas, las cuales, en su estructura, secretismo y sed de avaricia actúan peor que Spectra, pensando que El mundo nunca es suficiente para enriquecerse con la miseria, intentando drenar la esperanza de todos aquellos enfermos reacios a consolarse con la angustia  del Muere otro día impuesta por las tacañería y complicidad  de determinadas administraciones como la gallega, por poner un ejemplo, o cualquier otra donde 4.000 personas pierden la vida al día  por falta de acceso a  medicamentos debido a su inalcanzable precio.   

Muertes artificiales como las de hoy sirven no solo para prevenir muertes reales sino, también, para informar sobre el alarmante dato que pude descubrir en una pancarta advirtiendo que un 95% de las personas que viven con esta enfermedad pueden no saber que lo están haciendo.

A lo mejor si nosotros fuimos zombis afortunados por unos instantes, donantes de una de nuestras vidas, otras muchas personas podrían estar caminando hacia el patíbulo porque tampoco se invierte en la prevención necesaria para librarles de ese destino.

Dar tratamiento gratuito, por tanto, no es solo la solución para curar y salvar vidas que lo necesitan sino que, además, sirve para destrozar el estigma desarrollando una progresiva política de reducción de daños para todos los grupos de riesgo. Celebrar campañas de concienciación masivas es uno de los mejores remedios y antídotos para que, en nuestro post mortem colectivo, puedan diagnosticar la realidad de erradicar la hepatitis incluso antes del 2030.