Boadilla del Monte da los primeros pasos para convertir en museo arqueológico la ermita de San Babilés

Boadilla

BOADILLA DEL MONTE. El Ayuntamiento de Boadilla del Monte ha dado los primeros pasos para convertir en un museo arqueológico la ermita de San Babilés, después de solicitar a la Dirección General de Patrimonio que incluyera el yacimiento entre los visitables en la Comunidad de Madrid tras los hallazgos que allí se produjeron, según ha informado el Consistorio en un comunicado.

Para ello, se ha reabierto de nuevo la excavación arqueológica que se inició hace dos años en el cerro con el objetivo de “conocer mejor el entorno de la ermita, adecuarla para que sea visitable y buscar al santo en el lugar en el que la tradición señala que fue su martirio en el año 715”, relata el Consistorio de Boadilla del Monte.

Esta nueva campaña es “mucho más ambiciosa”, incide el comunicado, porque “cuenta con un presupuesto de 250.000 euros, frente a los 40.000 con los que se comenzó a excavar la zona”. Se desarrollará durante los próximos 5 meses.

Los hallazgos encontrados hasta ahora “confirman la existencia de asentamientos organizados” en torno a esta ermita “ya desde finales del siglo VIII“, relata el documento. En anteriores excavaciones, se encontraron restos de cabañas y un horno de cal “que indicaría que se habrían reutilizado materiales para levantar la iglesia que en el siglo XIII se edificó sobre el templo visigodo”, asegura el Ayuntamiento.

Otro hallazgo significativo fue el de una escalera (que podría conducir a una cripta) bajo la que, según el estudio tomográfico realizado, podría haber cavidades, galerías o cámaras. Además, se desenterraron unas 40 tumbas a las que se suman otras que están apareciendo ahora. Entre los hallazgos había vasijas, jarras o alhajas. En esta nueva campaña ha parecido ya la primera moneda, que podría ser visigoda.

Sin embargo, el descubrimiento más importante se produjo en un enterramiento con una tapa de granito de grandes dimensiones bajo la cual apareció una estela romana a modo de cabecera de tumba y otra pieza de granito a los pies. La tumba presentaba un único individuo y una pequeña botella de cerámica del siglo VII ó VIII por lo que el equipo arqueológico deduce que la estela, de época romana, fue reutilizada en época visigoda, momento al que corresponden el ajuar y la sepultura