No en mi nombre

José León de la Granja.
He dudado acerca del encabezado del artículo. Pensé en “Ridículo de ETA”, “No habrá paz para los asesinos” o “ETA se burla de las Víctimas”, pero al final he preferido un lema cada vez más oportuno y necesario: NO EN MI NOMBRE, precisamente el mismo que utilizó el inolvidable Fernando Altuna en aquel escrito que le llevó a ser expulsado injustamente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.
ETA prepara un circo mediático para deshonrar la memoria de las Víctimas y para pretender que desaparezcan gratuitamente los más de trescientos asesinatos que aún quedan por resolver.
No lo podemos consentir:
Nadie puede incautarse de armas y explosivos más que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Todas las armas deben servir para esclarecer crímenes que aún permanecen impunes.
Unos grotescos “artesanos de la paz” no pueden perjudicar ni interferir en la investigación policial y judicial.
Todos los partidos políticos y asociaciones que pretendan enmascarar viles asesinatos como un “conflicto armado con una paz pactada sin vencedores ni vencidos” (sic) encontrarán el rechazo de la Sociedad Civil. Una política penitenciaria antiterrorista que funciona no debe cambiarse para satisfacer oscuros intereses de un sector minoritario.
Es impúdico presentar a Otegi como “hombre de paz” y llevarle a programas de televisión para que pueda narrar sus farsas; no hay más verdad que los miles de españoles que han visto su vida sesgada o mutilada por unos crueles asesinos que merecen encontrar de frente a la Ley y al Estado de Derecho.
Que PNV o Podemos/IU participen de estos actos indignos es hasta cierto punto normal; pero que el Partido Socialista se sume a un manifiesto con Otegi es, como poco, repugnante.
Ya lo decía hace poco: con el terrorismo ni una sola broma. Sus Victimas deben ser recordadas como un pilar de la Democracia que actualmente disfrutamos.
No a la impunidad de los crímenes de ETA.
Siempre con las Victimas.