Un malta con solera excepcional

Share:
nacho diaz

La verdad es que ponerse a escribir sobre el policía más famoso de Edimburgo sin saborear un buen whisky, encender un pitillo, y recordar todas las aventuras plagadas de humor ácido y despiadado entorno al alcohol y sus consecuencias que he leído sobre él en los últimos años, seria hacerle un flaco favor a la figura del gran John Rebus.

Su leyenda es tan grande que Highland Park, su whisky favorito y uno de los de mayor renombre entre los maltas escoceses, ha lanzado una edición especial limitada con solera de 10 años  para celebrar el 30 aniversario de este inmortal personaje.

Lejos de ser un alcohólico funcional, aunque muchos de sus enemigos en asuntos internos lo tengan por un borracho, Rebus es una persona que bebe por que le gusta y fuma como un carretero sin que le traigan sin cuidado las consecuencias.

Las mejores escenas de sus libros, creados por Ian Rankin, siempre están ambientadas en el Oxford Bar a donde su inseparable colega Siobhan Clarke le acompaña con innumerables gin&tonics  y donde el villano rey del hampa “Big Gerr” Cafferty también acude para internar hacerle ver, sin conseguirlo, que son dos caras de la misma moneda y por eso deberían hacerse amigos, invitándole a beber Indian Pale Ales, un tipo de cerveza artesana creada en la India ante la imposibilidad de exportar buena cerveza en la época colonial.

Pese a que algunas de estas situaciones pudieran ser divertidas, sobre todo si se tiene en cuenta las vivas descripciones de las resacas que muchas veces le impiden llegar al briefing de las mañanas con ropas limpias y aseado, en el fondo la cuestión de si Rebus bebe demasiado siempre sobrevuela la imaginación del lector.

Ian Ranking, la última aventura de Rebus y el Highland Park30 10 Years Old.

Ian Ranking, la última aventura de Rebus y el Highland Park30 10 Years Old.

Como no es un hombre atormentado que beba para olvidar, pese a tener una hija con la que apenas se habla, infinidad de relaciones rotas, ser un lobo solitario en el trabajo y recurrir a métodos tan poco legítimos como entregar a sospechosos difíciles de interrogar a reconocidos criminales para que los torturen y canten, Rebus siempre consigue enamorar a sus lectores antes de colapsar por la bebida escuchando magnificas canciones de todo tipo en su sillón.

Para mí, las bandas sonoras de sus libros son un auténtico regalo que dan ritmo a sus aventuras y muchas bromas a su costa por parte de Clarke, quien disfruta recordándole  lo viejo que es cuando se empeña en repasar sus grupos favoritos de los 60 y 70, en mitad de una conversación o durante una reunión de trabajo en su casa ambientada por el tocadiscos hasta altas horas de la madrugada.

Un par de semanas atrás, mientras cenaba con un miembro de Alcohólicos Anónimos al que también le gustaba Rebus, tuve la oportunidad de discutir la obra en la que uno de los colegas del detective  le convenció para que dejase la bebida y se uniese al grupo.

Esta novela en la que además el protagonista  dejaba el tabaco y se apuntaba a un gimnasio, lejos de ser una comedia disparatada de chistes fáciles y oportunos, estaba llena de profundos diálogos donde su sponsor aconsejaba, protegía, y guiaba a Rebus cada vez que sentía la necesidad de pegarle a la botella.

La relación entre los dos me pareció fascinante y el humor que percibí era mucho más cínico y negro que en cualquiera de sus historias, mostrando a un Rebus que no podía ser feliz, sugiriendo de algún modo que en realidad era un alcohólico haciendo frente a sus demonios.

En otras muchas historias Rebus también se tiene que convivir y trabajar con gente de AA. Algunos le odian por no tener remedio, considerándolo una causa perdida en camino hacia su inminente autodestrucción y otros tratan de ayudarlo.

Sea como fuere la relación que una persona tenga con el alcohol, la lectura de los libros de Rebus hará pensar hasta donde se puede llegar con la pasión por la bebida, advirtiendo de sus riesgos pero también de los placeres de su consumo moderado.

En cualquier caso, como ya creo que he dejado claro, el lanzamiento del Highland Park Rebus30 10 Years Old es una magnífica ocasión para saborear, sorbiendo poquito a poquito, los peligros de las adicciones a pesar del glamur que algunos les quieran encontrar.