Por favor, una vez más ¡Apoye, No Castigue!

nacho diaz

Nacho Díaz.

Coincidiendo con mi reciente retorno al mundo de las drogas, donde he conocido a la mejor gente que me ha acompañado incondicionalmente en los momentos más duros y hermosos de mi vida, en un día como hoy al igual que vengo haciendo todos los años cada 26 de Junio, no puedo más que pedir a todos aquellos que me estén leyendo que se sumen al Día de Acción Global ¡Apoye, No Castigue!  para defender los derechos humanos de todos los usuarios de drogas del mundo que son víctimas de la tortura y constantes ataques contra su dignidad y vejaciones diversas.

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Con ello no pretendo decir si a las drogas pues por haber pasado casi 10 de años de mi vida en distintos trabajos ligados a la rehabilitación, entre otras cosas, conozco muy bien sus consecuencias. Tampoco hoy toca hablar de despenalización, descriminalización, o legalización a pesar de que siempre estoy dispuesto a enfrentarme con quien sea con tal de regularizar un universo tan opaco como hipócrita, donde las víctimas siempre son los usuarios a los que se les niega información sobre los efectos de las sustancias que consumen, formas de uso menos   problemáticas, medios para reducir daños  y, sobretodo, un merecido tratamiento para poder rehacer sus vidas, devolviéndoles la esperanza y su futuro las veces que haga falta.

Por estar plenamente convencido que la adicción a las drogas es una enfermedad, por hallarme en la actualidad trabajando con un excelente equipo de trabajadores psicosociales, enfermeras psiquiátricas, enfermeras especialistas en adicción, psiquiatras y médicos que lo dan todo por sus pacientes y sus clientes y, también, por ser testigo día a día del doloroso y arduo proceso de desintoxicación que entre todos tutelamos, solo puedo desde aquí expresar mi orgullo por cada persona que sale de mi unidad lista para emprender su rehabilitación, como lo hacen la totalidad de mis compañeros.

Esto podría ser mi opinión personal, pero la verdad es que a lo largo de mi vida profesional en hospitales psiquiátricos ,como paciente y más tarde como investigador, en diversas ONGs en mi labor de comunicador, y en casi todas las cárceles de Londres como miembro de equipos CARATS donde he trabajado, me he encontrado con profesionales de todo tipo defendiendo a sus pacientes o clientes  en el Parlamento Británico, en las cortes de justicia, o abogando por políticas de drogas más justas  en  la ONU, cuando no luchando con los servicios sociales para que las personas sin techo de los barrios más pobres de Londres, pudieran encontrar un hogar donde sentirse seguro y no volver a recaer, por poner algunos ejemplos.

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Sin haber tenido jamás un problema con ninguna sustancia y admitiendo haber probado unas cuantas, más de unas cuantas veces, debo confesar que entre mis mejores amigos se encuentran personas que han sufrido y sobrevivido a su infierno personal causado por las drogas.

Con ellos sé que puedo contar para lo que sea, con sus amigos puedo quedar para probar distintas clases de té, liarnos hasta las tantas en una larga sesión de smoothies y batidos, comer todo tipo de pasteles y, también, porque no decirlo beberme los mejores chocolates con nata en esta ciudad donde vivo.

Cuando trabajaba en las cárceles oía historias, algunas muy tristes y otras bastante más trágicas pero las que más me gustaban eran las de presos que habían conseguido rehacer sus vidas después de más de 20 años entrando y saliendo de la trena y que conocía en conferencias.

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De este tipo de historias me encontré muchas y a veces creo que por esa inmensa multitud valió la pena aguantar tantas penurias. Por esta misma razón también opino que privar de ayuda a quien más lo necesita, bien sea condenándolo a la marginalización, al olvido, al terreno del deshecho y lo imposible es privarle de una oportunidad de vivir a tope el resto de sus días  resurgiendo de sus cenizas.

Sumarse a este Día de Acción Global no es difícil y no tiene ningún coste salvo imprimir los recursos  y subir fotos a redes sociales, aunque también hay otras formas de involucrase como las que se desarrollarán en 185 ciudades repartidas por 90 países, siendo estas también gratuitas y dependientes de la originalidad de cada cual con tal de que de verdad se exprese el noble deseo de terminar con el castigo, aumentando un apoyo muy necesitado que será siempre reconocido y recompensado en forma de amistad verdadera e incondicional por todos aquellos que tan urgentemente lo demandan sufriendo en silencio.