El mensajero seductor

nacho diaz

Nacho Díaz

Del mismo modo que la aguda perspicacia de TS Eliot describió el gran carácter maligno de Macavity, El Gato Misterioso, como el “Napoleón del Crimen” en El libro de los gatos habilidosos del viejo Possum, o Arthur Conan Doyle advirtió a sus lectores del enorme riesgo que suponía para la gente de bien las tribulaciones del malvado Profesor Moriarty o, incluso, también cuando  Ian Fleming contó los constantes y sistemáticos ataques contra el orden y la paz mundial perpetrados por la maligna organización SPECTRA, el  movimiento surrealista moderno internacional ha encontrado en la naturaleza conspiratoria  del artista y pintor  Patrick Hourihan, su referente para desestabilizar la monotonía de normalidad, invocando a la subversión para aniquilar todo aquello que nos encadena a nuestras limitadas consciencias.

Visitar la reciente exposición de Patrick, The Beguiling Messenger, El Mensajero Seductor, en la Willesden Gallery, en el Norte de Londres, es una oportunidad única para ver a la luz del día el resultado de un magnífico trabajo que pertenece al mundo de quienes tan solo podemos ser seres de la noche al despertarnos con su libertad y así  hacer de nuestros sueños un planeta a descubrir.

Foto: Philip Durrell.

Foto: Philip Durrell.

Fantasmas, espíritus, criaturas mágicas de distintas, imaginarias o extintas civilizaciones, recluidas en cajas negras de camisas, que recuerdan a la de las mejores camiserías de Saville Road, cubiertas con cristal, aguardan con ahínco el ser liberadas para poseer al visitante cuando su atención se fija, sin esfuerzo, en cualquier mínimo detalle que les devolverá a una nueva vida en la mente de quienes las observa, convirtiendo de esa forma a sus portadores en nuevos y devotos agentes de la inminente Revolución Surrealista, que tantos llevamos planeando desde hace algún tiempo, deseando aniquilar el tedio y la pedantería que esclaviza el día a día.

Instalado en esta base de operaciones diurna que es la galería El Mensajero Seductor, por tanto, consigue hacer adeptos a través del mejor arte elaborado con buen gusto y recursos tan básicos como todos aquellos objetos  que se puedan encontrar en viejas tiendas de segunda mano, al azar en cualquier contenedor basura de cualquier  calle, o mercadillos de traperos para, al combinarlos en su diversidad, crear un universo constante de sensaciones que solo le debe su origen a la bella estética sin razón del artista ya que, en la variedad de textura, materiales, formas, colores y tamaños hay una coherencia que sucumbe a la necesidad  que toda persona tiene por explorar todo aquello que le atrae sin motivo aparente, no sintiendo  miedo alguno por alimentar su curiosidad.

Como la curiosidad sembrada por El Mensajero no es la misma que mató al gato, el deleitarse con las más de 20 cajas obliga necesariamente, al menos, a comprometerse 20 veces con las consignas de la Revolución, permitiendo que cada nuevo poseído en su interpretación añada tantas cuantas quiera y las comparta libremente para el bien de la causa,  haciendo de este nuevo influjo en sus imaginaciones sus mejores banderas para no rendirse ni perecer jamás en el maniático orden que nos aflige y rodea.

Foto: Philip Durrel.

Foto: Philip Durrel.

“El Sonámbulo”, “El Alquimista”, “El Fantasma”, “El Ángel de los Niños de la Noche”, “El Arquitecto” o “El Objeto de Deseo” son algunos de los contenidos de las cajas que esperan resucitar en el mundo de la razón para doblegarla, despreciarla y hacerla añicos, emancipando a los nuevos surrealistas convertidos de sus cargas adoctrinadas desde sus nacimientos.

Dejarse seducir hasta llegar a comprometerse con el movimiento plasmado por El Mensajero es, en mi opinión, no solo tarea obligada al asistir a la exposición sino también un placer y deber innegable para desterrar el miedo a romper fronteras que solo sirven para encerrarnos en cajas muchos más pequeñas que las que Patrick nos enseña, de donde los no iniciados en el arte de Revolución Surrealista no podrían salir jamás al no atreverse a forzar los candados que los aíslan.

Además, por si tanto alarde de surrealismo no fuera suficiente esta exposición también contiene algunos de los mejores cuadros de Patrick  que han hecho de él una de las máximas figuras de este movimiento, no solo en el Reino Unido sino en el mundo en general.

Razón esta considero motivo suficiente para reafirmarlo como el mejor seductor posible de todos los mensajeros y embajadores posibles de un movimiento del que soy parte, desde que me uní a Patrick y otros muchos compañeros en la célula autónoma SLAG (Surrealist London Action Group) hace ya muchos años.