Her Story

nacho diaz

Nacho Díaz.

Si hay algo que de verdad agrade a las personas que, como yo, nos sentimos mujeres muchas veces sin querer hacer nada para poder evitarlo es que alguien nos sorprenda y haga sentir a gusto cuando más lo necesitamos.

Algo así me sucedió este sábado después de recoger las primeras copias de una publicación en la que había escrito y no saber qué hacer para celebrarlo pues pensaba que estas tardarían en llegar y no había preparado nada para tal importante e inesperada ocasión.

Mi primera reacción fue tomarme un whisky pero luego me di cuenta que no apetecía salir hasta las tantas, emborracharme, y levantarme el día siguiente lamentando los excesos de querer olvidar la soledad que a veces me atormenta cuando me doy cuenta de que, por mucho que lo intente, muy a menudo soy incapaz de encontrar lo que busco.

Como, además, este fin de semana fue un puente largo en Londres también recordé  que la mayor parte de mis amigos se habían ido.

Por suerte Jon, quien había trabajado hace muchos años en uno de los centros pioneros de salud sexual para mujeres trans, cogió el teléfono y me dijo que si lograba conseguir los sobaos que tanto le gustaban y la nata para el chocolate estaría en mi casa en menos de una hora.

Además de ser enfermero, oficial en la Reserva del Ejército de Tierra Británico, Jon estudió arte dramático en la universidad por lo que cuando le escuché  leer en voz alta lo que había escrito y decirme con su preciosa sonrisa en la boca que, de algún modo, mi introducción a la obra de la fotógrafa alemana Andrea G Artz le recordaba al estilo de Simone de Beauvoir, me alegré tanto que decidí  marcharme con él a pegarme  un homenaje al magnífico restaurante vietnamita que tengo al lado de casa.

Fue entonces durante la cena mientras hablamos de lo mucho que había disfrutado trabajando con Andrea y de lo mucho que me había ayudado a sentirme más mujer que Jon me sugirió que si lo invitaba de nuevo a casa para acabarse todos los sobaos me ensenaría algo en youtube que me haría pensar y sentirme mucho mejor, sin necesidad de darle a la botella para despejar mi mente.

Lo que vimos al llegar a casa fue mi primera webserie. Se llamaba Her Story y trataba en tan solo 6 episodios de 7 minutos cada uno sobre Allie, una periodista lesbiana en LA,  que decide escribir un artículo sobre Violet, una de las mujeres trans más guapas y dulces que jamás haya visto en mi vida.

Jean Richards como Violet.

Jean Richards como Violet.

Her Story lo tiene todo para llegar al corazón de cualquiera, no solo porque toda su trama gira en torno a lo que puede pasar cuando una escritora decide poner toda su pasión en su obra, sino porque a medida que va sumergiéndose en su historia su protagonista acaba, también, sumergiéndose con ella dando lugar a ese tipo de situaciones románticas que tan  solo los flechazos entre mujeres pueden deparar.

Laura Zak como Allie.

Laura Zak como Allie.

Sin ser para nada una comedia Her Story, tiene momentos francamente graciosos como, por ejemplo, cuando la mejor amiga de Violet, Paige, una abogada trans negra que quita el hipo, le hace ver que, por mucho que lo intente no puede hacer nada para dejar de ser una lesbiana o, cuando Allie hablando con sus amigas les dice lo fascinada que está por Violet porque ésta ha pasado por todas las letras del abecedario LGTBQI+.

Angelica Ross como Paige.

Angelica Ross como Paige.

Precisamente esta conversación detonará el enfado, los celos y la envidia de una lesbiana tránsfoba , llamada Kat,  que hará  todo lo posible para convertir  la vida de Allie, Violet, Page y las clientes trans que esta defiende en un infierno, cuando decide usar su poder para evitar que una trans sin techo sea admitida en un refugio para mujeres, por considerarla un claro peligro y amenaza contra ellas.

Faiwza Mirza como Kat.

Faiwza Mirza como Kat.

Esta vil actitud que, por desgracia está muy extendida en la vida real entre las acolitas de la perturbada y autoproclamada fundadora e ideóloga de la secta de las “lesbianas feministas radicales”, Sheila Jeffreys, no impedirá en modo alguno que Allie se deje llevar por sus sentimientos encontrando en Violet a una mujer autentica y completa, dándole todo su apoyo para ayudarla a escapar de una relación muy violenta en la que la protagonista se haya envuelta con el maltratador de su novio.

Sin esperar encontrar a una mujer como Allie, porque si algo no soy es una lesbiana, Her Story y mi amigo Jon me ayudaron a entender que intentar recurrir al alcohol para ahuyentar mis demonios, queriéndome sentir más libre y mujer,  no es nunca la mejor solución ya que, discutiendo sobre las conversaciones que Violet y Page mantenían  sobre sus adicciones y las maneras en las que resolvieron permitiéndoles ser mujeres bandera, comprendí de nuevo que en las historias recovery de éxito se encuentran siempre los mejores ejemplos para salir adelante  cuando te estás ahogando en un vaso de agua porque, bien sea, que te estás muriendo por ponerte maquillaje en un día normal, sin motivo aparente, o te olvidas que la gente que te quiere lo hace porque te conoce y le da igual como seas, aunque pongas todos los esfuerzos del mundo en parecerte remotamente a Ava Gardner sin conseguirlo.

Al fin y al cabo, supongo, la superación de las dudas y de los miedos y las maneras que tenemos de enfrentarnos con ellos a través de nuestro trabajo es lo que siempre nos hará libres, prescindiendo de los absurdos aduladores de barra.