Siempre madrastra

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nacho diaz

Nacho Díaz.

Da igual que sean 3, 33, 333, o 3.333 los heridos por la policía cuando ésta ejerce su fuerza bruta y represora para aplacar la voz del pueblo. Tan solo un herido leve, causado por tanto despliegue autoritario, hubiese sido suficiente para privar de razón al gobierno que ordenó las bochornosas cargas contras los votantes del 1-O, publicadas en las portadas de todos los medios internacionales.

Siendo incapaz de desprenderse de su pasado franquista la actitud del gobierno de Rajoy devolvió a toda España a la época, no sé muy bien de si de la de los primeros Nodos o, tal vez, a la de la televisión en blanco y negro para hacernos ver a todos que el tamaño de sus cojones era superior a la de la libre voluntad de más de 2.000.000  de personas que salieron a la calle a votar para decidir su destino.

Es por esto que digo que si a estas alturas alguien cree que Rajoy los tiene tan bien puestos como los tenía el Caudillo, por desgracia no  solo no se equivoca sino que además está tan loco como ellos y merece más lástima que condena.

Desde los imbéciles que cantaban el “Cara al Sol” hasta los demócratas que piden la aplicación del Artículo 155, pasando por los descerebrados que gritaban con orgullo al paso de la Guardia Civil “A por ellos” o todos esos que colgaron banderas españolas en sus balcones, lo único que se viene a poner de manifiesto es aquello tan viejo como que “La patria es el refugio de los cobardes” o, como yo prefiero pensar, el refugio de aquellos que no tienen nada más  que perder.

Supongo que afirmar esto también me deslegitimiza para defender a quienes quieren vivir en un país independiente, ya que por haberme ido de mi tierra hace muchos años no me siento atado a ninguna bandera y creo que todos somos ciudadanos del mundo.

Sin embargo, esto no me impide unirme a todos los que al igual que Cecilia definen a España como a una “siempre madrastra” que, en mi opinión, dependiendo al amante al que sirva trata a sus hijastros rebeldes con violencia, tiranía y despotismo.

Con ello no  quiero ser tan inocente para decir que los catalanes son las Cenicientas  del cuento pero si estoy convencido que muchos catalanes, como los hijos del Comandante Von Trapp, están muy a disgusto con todas esas horribles institutrices que han ido desfilando por la casa familiar gracias a la férrea disciplina que el PP ha querido imponer donde quiera que haya ido.

Ahora, que al Presidente le toca ser la vil Eleanor Parker de Sonrisas y Lágrimas  y que el estado de derecho español, como el padre cantor, se ha convertido en un mero calzonazos de quien por desgracia ejerce la autoridad suprema todo parece indicar que Rajoy está dispuesto a preguntarse constantemente entre comparecencia y comparecencia aquello de “espejito, espejito mágico ¿quién es más valiente que yo? Para escuchar por repuesta, con enfado y desagrado,  “los millones de voces unísonas que no te tienen miedo y se ríen de ti”.

Tal afrenta, que ningún fascista ha sido capaz de gestionar por medios pacíficos a lo largo de la historia, impide que al jefe de los populares se le desinflen las pelotas y siga nublado por el peculiar ardor de quien manda prolongar por la porra su falta de voluntad de diálogo para goce de todos aquellos que, por desgracia, aun piden mano dura como antes se pedía pan y circo olvidándose  que, precisamente, quienes se lo daban estaban concediéndoles sus últimos deseos antes de llevarlos al desastre o tratarlos como mierda.

El desastre y la mierda, al fin y al cabo, son el principio y el fin del fascismo, su caldo de cultivo y su energía constante. La represión su mejor aliada y el inmovilismo encadenado a la tradición ilegitima e impuesta su mejor estrategia para atacar e intentar destruir la desobediencia civil que su tiranía justifica.