50 años de alivio, 50 años de Release

nacho diaz

Nacho Díaz.

Aunque el viernes pasado no hubiese bebido ni ron tailandés, ni prosecco, ni degustado ninguno de los magníficos canapés de salmón ahumado preparados con tanto esmero por Kirstie, la jefa del servicio legal de Release, sobre el tejado de su oficina en Londres, fumando sin parar para así saltarnos el smoking ban,  lo cierto es que la fiesta que conmemoró el 50 aniversario de esta charity, dedicada a prestar ayuda gratuita a cualquier persona que tenga problemas con las drogas, fue mucho mejor que todas a las que jamás haya asistido desde que empecé a trabajar con ellos cuando era apenas un mocoso.

Lo que digo es tan cierto que la propia biblia del ocio, Time Out, remarcó la ocasión como el  mejor sitio a donde ir durante el fin de semana.

Por no faltar no faltó ni un pase especial de The Sex Worker’s Opera, una de las obras más aclamadas por el público y la critica el año pasado, que destroza con un finísimo e inteligentísimo humor todos los estereotipos del trabajo sexual, abogando por su descriminalización, aniquilando las criticas moralistas carentes de sentido, y haciendo hincapié en que ninguno de los actores que se interpretaban tanto a si mismos como a otros muchos colegas suyos querían ser rescatados de lo que los más puritanos podrían llamar un fatal destino.

Objeto expuesto en el Drug Policy Museum que habla por si solo.

Objeto expuesto en el Drug Policy Museum que habla por si solo.

 

La genialidad de The Sex Workers Opera, bien podría merecer dos o tres columnas para tratar diversos temas. Sin embargo, como el protagonista de esta columna es el 50 cumpleaños de Release, tan solo destacaré aquí el minuto de silencio que todos guardamos en mitad de la representación por las trabajadoras y trabajadores sexuales víctimas de la violencia en sus rutinas diarias y, sobretodo, los tres gritos al unísono que los miembros de la audiencia dimos diciendo “NO” al modelo nórdico.

El modelo nórdico es  ese, que con un falso aire protector hacia los y las profesionales del sexo, pretende criminalizar a los clientes sin darse cuenta que, precisamente, por criminalizar a los clientes solo los más violentos y los que no tengan nada que perder van a continuar utilizando los servicios del colectivo profesional más desprotegido del mercado laboral mundial.

En cuanto al inevitable vinculo con la explotación, la historia dejo claro desde el primer momento que toda explotación y abuso es consecuencia del sistema capitalista en el que vivimos y, por tanto, condenable y rechazable pidiendo ayuda y protección para quienes no desean estar en la industria del sexo.

Esas personas, a mi entender, son tan victimas como los niños o las mujeres  que cosen balones o ropas en países en vías de desarrollo para multinacionales en condiciones de esclavitud y merecen ser liberados para vivir la vida que de verdad quieren vivir con dignidad fuera de su entorno forzado.

Momento de la representación foto de Nigel Brunsdon.

Momento de la representación foto de Nigel Brunsdon.

La diferencia con las personas que si quieren estar en la industria del sexo, es que estos reclaman dignidad y respeto por y para las vidas que llevan de forma voluntaria, con orgullo, y no por imposición.

The Sex Workers Opera se representó en una nave cerca de Tower Bridge reconvertida durante tres días en el Museum of Drug Policy por Release.

Diversas instalaciones muy impactantes rindieron homenaje y representaron con gran acierto a las víctimas de las políticas y legislaciones de drogas que solo castigan a sus usuarios, llegándolos en muchos casos a matar sin que a nadie parezca importarle.

Algo así representaban las instalaciones de la artista Carrie Reichardt y del Investigador de Drogas, y miembro del Narco Team de Release Daniel Williams.

El Tiki Love Truck de Reichardt, una furgoneta decorada con los colores y formas del Dia de los Muertos mejicano, estaba rodeada en el suelo de las fotos iluminadas con velas de los 43 estudiantes “desaparecidos” en ese país por ser nada más, que fumadores ocasionales de marihuana como los millones de estudiantes en todo el planeta que hemos fumado marihuana en algún momento de nuestras vidas, sin que por ello nadie  calcinara nuestros huesos, o nos enterrara en mitad del desierto.

Tiki Love Truck.

Tiki Love Truck.

Si esto de por si parece macabro y cruel Ann Lewis and counting de Dan no dejó  indiferente a nadie por la brutalidad de su crítica.

Su instalación, con etiquetas colgando del techo donde estaban escritos los nombres de cada una de las 10 víctimas que murieron al día durante el último año por sobredosis, invitaba a reflexionar, caminar y cruzar  la cruda realidad de la falta de atención a los usuarios de drogas en el UK, país donde se producen 1 de cada 3 muertes por sobredosis en la UE.

El recorte en la atención, las medidas punitivas y las políticas de rehabilitación forzada no ayudan en nada a aliviar esta triste y penosa situación.

Por si eso no fuese suficiente motivo de  denuncia, el ocasional artista colgó otras 50 etiquetas en blanco en honor a los usuarios que murieron en el tiempo en que se montó, desmontó, y duró la exposición. Ann Lewis, Descanse en Paz, fue la última en añadirse a la lista.

Ann Lewis… and Counting.

Ann Lewis… and Counting.

Precisamente sobre la heroína,  una de las mayores causantes de sobredosis, trataba la instalación conjunta de la artista Galia Rybitskaya y la científica Basak Tas, Heroin Bodies. Su muy bien lograda y acompasada colaboración no dejó nada a la imaginación sobre esta substancia.

Una original inmensa amapola recibía a los visitantes para después obligarlos a fijar su atención en un sinfín de fotos, también colgadas del techo, donde de un lado se mostraba el ciclo de producción y consumo, enseñando los campos en flor, las rutas, los traficantes y a los usuarios.

Del otro lado se podían ver las imágenes de cómo la heroína afectaba al organismo. Imágenes científicas, mostrando reacciones químicas, células y demás que fui incapaz de reconocer por no estar versado en ese tipo de conocimiento.

En cambio, lo que si reconocí y me gustó hasta rabiar fue el concepto visual diseñado por  Rybitskaya  a partir de una idea conjunta de crear una animación sobre The Breathing Body, o “El cuerpo respirando” bajos los efectos del bajón producido por la heroína.

Las compulsiones, las contracciones y los demás movimientos de aquel cuerpo plasmaron uno de los mejores efectos depresivos que jamás haya visto, haciéndome recordar aquello que aprendí hace mucho sobre la gran humanidad que puede atormentar a los usuarios de esta droga.

Con mucha experiencia a mi espaldas por este motivo pienso y creo que ayudar a los usuarios de heroína a salir a delante es una de las mayores satisfacciones profesionales que pueda haber en la vida.

Finalmente, la tercera pieza de la instalación era la recreación de dos cuerpos tal y como se ven pasados por el control de seguridad de los aeropuertos.

 

Heroin Bodies.

Heroin Bodies.

Todo esto y mucho mas pasó durante tres días en los que se celebraron el 50 Aniversario de una organización que ayudó a gente como John Lennon, Yoko Ono, Mick Jagger, los miembros de The Clash, o David Bowie con sus problemas con la justicia por posesión de drogas y, a día de hoy, sigue ayudando sin importar quien seas o cual sea tu problema, sin juzgar ni dar consejos morales.

Entre las numerosas personalidades públicas que se sumaron a la celebración debería nombrar a Sir Richard Branson, fundador de Virgin, políticos y artistas que volvieron a mostrar su apoyo como en su día hizo Mick Jagger, donando los beneficios del estreno de su película Performance a Release por todo el bien que hizo y seguirá, sin duda haciendo por, al menos, otros 50 años, gracias a la valía de  gente  como  Gary Sutton quien en su día fue el director  del centro de intercambio de jeringuillas más grande de Londres y a día de hoy se encarga de formar aun a brillantes estudiantes de medicina llegados de España, o su propia CEO Niamh Eastwood quien recorre los platós de televisión y entra y sale del Parlamento como Pedro por su casa.

En cuanto a mí, solo me cabe decirles a mis lectores habituales que si les gusta lo que escribo y piensan que lo hago bien esto se debe en parte a Release, ya que en su proyecto Talking Drugs, empecé como dicen los ingleses a “to cut my teeth” o afiliar los dientes de la mano del único e irrepetible Rupert George, quien siempre será para mí el mejor de todos los posibles Lou Grants.