Propuesta para el matriarcado

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Nacho Díaz.

No le costó ningún esfuerzo ni sacrificio a la artista vasca afincada en Londres, Arantxa Echarte, embriagarse con las fuerzas de la naturaleza que ella misma había representado de antemano, inspirada por los numerosos espíritus y diversas fuentes de energía halladas y recolectadas por todas las partes del mundo para así hacernos participes de su original Proposal for Matriarchy (Propuesta para el matriarcado).

El resultado fueron 15 minutos de magia y ritual donde, el dorado de luna de su atuendo, poco a poco se fue transformando de una mezcla de vivos colores que acabaron cubriendo la totalidad de su cuerpo, haciéndola de esa modo diosa y madre nacida de las formas y pinturas que adornaban el altar que dio luz a su consagración.

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Un tríptico con marcos dorados, pintado por ella misma, en el cual algunos reconocimos símbolos haitianos y otros vieron un recuerdo del Holi, el  festival  Hindú de los colores, dio la bienvenida a los asistentes que, como en cualquier ritual, decidieron observar y participar en silencio en la consagración de quien, pronto comenzaría a transcender los límites de lo humano  para fusionarse con la infinita espiritualidad de las diosas de la madre tierra, que Arantxa tan bien ha explorado desde la Cordillera de los Andes hasta la Corea del Sur más remota, casi siempre trabajando con las mujeres de esos lugares y sus artes.

Lejos de derrochar el pan y el vino los elementos que hicieron posible la transfiguración  no fueron otros más que las pinturas y los colores con los que la artista se había hecho eco en sus trípticos  de los deseos de todas las Madres que había conocido en sus peregrinajes  para que las representasen, atraídas por los fuertes deseos de su hija de plasmar en una sola performance  todo aquello que le hiciese semejante a otras muchas hermanas e hijas con las que se había encontrado.

Sin aspirar a ser una sacerdotisa, una profeta, o una pitonisa, mientras Arantxa se entregaba a todas las voces que la guiaban en el trazo de cada pintada que aplicaba con sus manos sobre su cuerpo, esta hija de la tierra, renacida y fortalecida, casi una eternidad de veces por el poder de inmensas lunas, se tatuaba la energía de devota, consiguiendo la comunión perfecta con las presentes, las cuales volvían a nacer con ella, cuando  se volvía a engendrar al trazarse un nuevo soplo de vida, un nuevo rayo de luz, con la naturalidad que la guiaba, poseía y emanaba desde su particular retablo ofrecido a  las diosas madres, con las que tanto parecía haber tratado por sentir uno que  hablaba con ellas  de tu a tu.

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Si esto no fuera cierto nadie podría afirmar que cada elegante movimiento que embellecía su cuerpo recreaba de forma pausada algo sobre la creación del mundo.

Sus primeros trazos de azul y verde sobre sus piernas, haciendo gala de la elasticidad de esta magnífica  bailarina de tango, me recordaron al origen de los mares, pues sus dedos hacían bailar las olas de colores como hace la luna bailar a las mareas.

Después de que se hubiese hecho mar no me resulto extraño  que, también,  quisiese ordenar los cielos, y dar principio a los días y a las noches,  alumbrando el caos a su antojo pintándose de fucsia sobre la bravura de las aguas, revueltas de juventud e iluminadas bajo la nueva luz creadora que emanaba su cuerpo al servicio de su querida Madre Luna, quien seguía acompasando su génesis personal para deleite de quienes ya solo podíamos imaginar un universo mejor.

Al final cuando Arantxa se dio la vuelta, después de haber estado toda la performance de espaldas,  la audiencia pudo comprobar no solo como las diosas se habían puesto de acuerdo para engendrar a su hija y transmitir la buena nueva del advenimiento de un mundo distinto, sino que además el reflejo de la divina luz de luna que no había desaparecido de su rostro guiaría por siempre a todos aquellos los que creemos que Arantxa Echarte es una mujer especial, que sobrepasa a lo sublime siempre que se lo propone, acercándonos a realidades mágicas que van más allá del límite de sus  otrora reconocidas brujerías y hechizos.

Foto; Barbara Droth.

Foto; Barbara Droth.

De otra forma Manuel Vason, uno de los documentalistas estrellas de toda la escena perfomance mundial y también el fotógrafo por excelencia del Arts Council England no hubiese escogido a Arantxa para retratarla como parte de su último proyecto colectivo  Be Right Back.