El condenado del 11M que saldrá este domingo de la cárcel sí será extraditado

MADRID. Este domingo finaliza la condena de uno de los condenados en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Se trata del marroquí Mohamed Larbi Ben Sellam que saldrá este domingo de la cárcel madrileña de Valdemoro donde ha pasado los últimos nueve años por formar parte de la célula yihadista que perpetró el 11M.
La Sección Segunda de la Audiencia Nacional ha aprobado la fecha de su licenciamiento definitivo teniendo en cuenta el tiempo que pasó en prisión preventiva y previsiblemente será expulsado de España una vez se haga efectiva su puesta en libertad.
No será el caso de uno de los cabecillas Rafá Zouhier, que previsiblemente saldrá de la cárcel el 16 de marzo, pero su expulsión será más costosa dado que, según ha publicado esta semana Vozpópuli, ha contraído matrimonio con una española hace unos meses. Zourier cumple condena de 10 años de cárcel por suministrar explosivos en el atentado.
Mohamed Larbi, acusado de adoctrinar, reclutar y auxiliar a muyahidines y de formar parte de la célula que cometió la masacre, fue condenado inicialmente a doce años de cárcel por la Audiencia Nacional en el juicio celebrado en 2007.
Un año después el Tribunal Supremo le rebajó la condena a nueve años de prisión por un delito de pertenencia a organización terrorista al no quedar justificada la imposición del grado máximo de la pena contemplada para este ilícito.
Tras las huellas encontradas en un piso de Leganés
Larbi fue detenido en Santa Coloma de Gramanet, en Barcelona, en junio de 2005 cuando la Policía desarrolló la ‘Operación Sello’ a través de la cual arrestó a varios islamistas relacionados con el 11-M.
El marroquí tenía una orden de busca y captura después de que sus huellas fueran encontradas en un Corán localizado en los restos del piso de Leganés donde el 3 de abril de 2010 en el que se inmolaron varios terroristas.
Además de ser uno de los 29 acusados por los atentados del 11-M, estuvo relacionado con la ‘red Tigris’, dedicada a la captación de muyahidines, y fue juzgado por pertenecer a la célula de la corriente salafista de los Grupos Islámicos Combatientes Magrebíes, creada entre finales de 2002 y febrero de 2003 en Madrid por «Mustapha El Maimouni».
