¿Estamos más o menos seguros con la tecnología?

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MADRID. En estas últimas semanas, parece haberse extendido nuevamente una ola de terror en cuanto a si nuestros datos están o no a salvo en redes sociales como Facebook. No es la primera vez que nos llevamos las manos a la cabeza; sin embargo, lo que está claro es que leyendo los términos y condiciones de lo que aceptamos, siempre estaremos a salvo. La otra cara de la moneda de que Facebook registre todo nuestro movimiento dentro de su plataforma es que, ante un ciberdelito, podrá proporcionarnos todas las pruebas necesarias para demostrar la culpabilidad del atacante.

Por tanto ¿está la tecnología ayudándonos a salvaguardar nuestros datos y cuentas o nos perjudica gravemente? Cuestión de usos y relativización, como en todo. Si las tarjetas contactless permiten pagar sin introducir el PIN en un datáfono en cantidades por debajo de los 20€ o incluso superiores, esto permite a los ladrones hacer bastantes pagos con nuestra tarjeta antes de que alertemos de su robo. Pero, si por el contrario, esta tarjeta la asociamos a una cuenta ApplePay o similares para otras plataformas, y dejamos “el plástico” en nuestra casa, estos pagos estarán blindados, ya que deberemos usar nuestra huella dactilar (o incluso nuestra mirada en el caso del iPhone X) para efectuar el pago. En compras online, el pago con tarjeta suele tener protocolos de seguridad que dificultan las operaciones con tarjeta robada pidiendo un código que envían al teléfono móvil del usuario de la tarjeta.

Así, en el mundo del juego, cualquier sala recomendada por casinoespanol, por ejemplo, está poniendo todo su empeño en que su web sea muy segura, no sólo para que no puedan hackear nuestra cuenta y acceder a nuestras ganancias en los diferentes juegos, sino también en que ningún usuario pueda hacer trampas y vencernos de manera deshonesta. En casinos físicos, gracias a la tecnología también se ha extremado la seguridad, y donde antes era más sencillo usar técnicas como el conteo de cartas, ahora es prácticamente imposible.

Incluso en el mundo de la automoción hemos visto que la tecnología puede salvarnos la vida, con la implementación de medidas tan excepcionales como Ecall, la llamada automática desde el mismo coche al 112 en caso de accidente, un avance tecnológico relativamente sencillo pero que seguramente va a salvar muchas vidas. Como todo, la tecnología es una herramienta que, según el uso que le demos, se puede usar como arma o como asistencia.