Crecen las dificultades para los refugiados sirios siete años después del inicio de la guerra

Millones de personas han tenido que dejar Siria para escapar de las bombas de racimo y las armas químicas que han destrozado sus hogares. Un drama humanitario que ha provocado decenas de miles de muertos y que sería aún peor si no fuera por la extraordinaria labor que realizan organizaciones humanitarias como ACNUR ofreciendo ayudas a los refugiados.
Aunque la cobertura de los medios de comunicación de esta crisis mundial ha disminuido, la violencia y los disturbios continúan desplazando a miles de personas cada mes. Los refugiados arriesgan todo para hacer peligrosos viajes. El motivo: las vidas que dejaron atrás representaban un peligro aún mayor.
Algunos buscan en estrechos botes y otros viajan miles de kilómetros por tierra para escapar de la pobreza y el autoritarismo. Muchos de estos migrantes atraviesan Libia con la esperanza de llegar a Italia en barco a través del mar Mediterráneo: desde 2015, casi medio millón han llegado a la costa italiana. A partir de ahí, muchos continúan sus viajes a Europa.
La ruta entre Libia e Italia, utilizada por migrantes subsaharianos y refugiados sirios, es la más transitada del planeta. Y también es la más mortífera con más de 15.000 fallecidos desde 2014. En lo que llevamos de 2018, más de 550 personas han muerto o desaparecidas tratando de cruzar el mar.
Algunos botes son rescatados, pero incluso estos rescates son cada vez más difíciles de hacer y más peligrosos. Una de cada 14 personas ha muerto este año cruzando el mar desde Libia a Italia, en comparación con una en 29 personas durante el mismo período en 2017, según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Turquía ha acogido a más de tres millones de refugiados sirios. Más de dos años después de que la Unión Europea firmase un acuerdo para que Ankara frenase la llegada de refugiados a Europa, la situación está lejos de estabilizarse.
En Líbano, la situación no es mejor. Cerca de un millón de personas tratan de sobrevivir sin prácticamente ningún recurso económico. Aproximadamente el 70 por ciento vive por debajo del umbral de la pobreza fuera de los asentamientos espontáneos. Hacinados en pisos donde pueden llegar a convivir varias familias y dispersos en un país demasiado pequeño para ofrecerles un futuro a la mayoría.
Esfuerzos humanitarios
En un clima de dificultad constante provocado por la incertidumbre de una guerra que parece no tener fin, la labor de ACNUR parece más relevante que nunca. La agencia de las Naciones Unidas proporciona ayuda humanitaria que permite salvar vidas. Y lo hace gracias, en gran parte, gracias a la donación de ayuda humanitaria.
La compra de medicinas, alimentos, tiendas de campaña, mantas o ropa es necesaria y la colaboración sobre el terreno de personal especializado para atender tanto física como psicológicamente a los refugiados es fundamental.
Mientras las autoridades occidentales debaten sin mucha decisión sobre las posibles soluciones al conflicto y las bombas siguen lloviendo sobre el país, una de las cosas que pueden hacer los ciudadanos, también en España, es colaborar económicamente con las agencias que trabajan directamente en la zona. Una muestra de humanidad, muy necesaria en estos días.