Un lustro de Apoye. No castigue

nacho diaz

Nacho Díaz.

Como cada 26 de junio miles de personas en todas partes del mundo se unirán en el Día de Acción Global gritando Apoye. No Castigue para así torpedear los indignos fundamentos que sostienen la guerra contra las drogas, labrados con tesón por injusticias y abusos contra los derechos humanos de todas las personas que las consumen.

En una fecha como hoy en el que la ONU celebra el Día Internacional contra el Uso Indebido y el  Tráfico Ilícito de Drogas, y algunos países lo festejan con fusilamientos y horcaduras, el mismo organismo celebra también el Día Internacional en Apoyo de las Víctimas de la Tortura, olvidándose de todos a quienes los estados torturan por usar drogas, y haciendo oídos sordos a sus voces de dolor.

Unas voces de dolor que ya no encuentran fuerzas para elevarse desde los campos de concentración filipinos, los centros de tratamiento forzado en el sureste asiático, las cárceles rusas, o los edificios vacíos donde antes había centros de atención, por estar ahora desahuciados, en muchas ciudades y capitales  del mundo occidental.

Esta clara falta de medios para promover la intervención y el conjunto de crueles y sanguinarias políticas de drogas,inspirarán acciones en las más de 300 ciudades repartidas por todo el planeta  con el único fin destrozar el estigma que sufren los consumidores de drogas, y honrarlos como víctimas que merecen cuidados, en vez de  pena y castigo.

Desinteresados  simpatizantes.

Desinteresados  simpatizantes.

Desde que el primer Día de Acción Global se puso en marcha hace ahora cinco  años han pasado tantas cosas que los buenos humos canadiense no nos pueden hacer olvidar la cruda realidad que se vive en México o Filipinas.

Tampoco debemos olvidar que aunque el modelo portugués de descriminalización  haya sido un éxito todavía hay problemas en La Línea, ni que en muchos países como Indonesia la gente tiene miedo a pedir ayuda porque se les encierra un mínimo de dos años en lugares infectos, ni tampoco la poca iniciativa de los gobiernos para instigar cambios positivos iguales a los suizos.

Mirando atrás uno también puede recordar la ventana de esperanza que abrió Uruguay y las escasas doscientas libras de hierba que pueden llevar a alguien , aquí, a la cárcel  dándose cuenta que, en realidad, siempre habrá  tantas historias nefastas de drogas como las malas políticas de la guerra contra la droga consientan, sin parecer entender que ya se han demostrado inútiles en los países donde se ha descriminalizado.

Es por eso que después de llevar todo este tiempo apoyando esta campañas solo puedo decir que   las efectos punitivas de estas  políticas hacen  iguales a las trabajadoras sexuales de Kenia que se inyectan, a los los presos y presas de la Europa del Este condenados por consumo, y a los que esperan ya en el patíbulo por la sencilla razón que a todos se les privó de un tratamiento basado en la evidencia para su mejora, dándoles a cambio un tormento nacido de poco menos que la superstición, la ignorancia y el prejuicio.

Tres desgracias de las que no estamos exentos del todo en lo que aun llamamos Europa ya que no hace mucho el gobierno británico entró  en otra crisis intentado ponerse de acuerdo sobre si dejaba o, no, administrar a una madre aceite de cannabis a su hijo epiléptico de 12 años, muy a pesar que este era el único remedio efectivo.

Algunas opiniones que se oyeron en contra recordaban al mejor de los espíritus trumpianos y resonaron en mi cabeza como una jodida vuelta de tuerca hasta que el ministro del interior devolvió el aceite después de haberlo confiscado.

Grandes logros como estos son los que sientan las bases para abordar mejores medidas que lleven al fin de la guerra contra las drogas.

Por ello hago un llamamiento a que la gente se una a la alegría de  todos los que esperamos la llegada del mundo postprohibición y se saque una foto con el logo de Apoye. No Castigue en solidaridad con los que aun siguen sufriendo sin poder quejarse.