Por qué las cuentas compartidas pueden ser la solución al periodismo de pago

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Nacho Bosque. 

Está pasando. La prensa en papel agoniza y los medios tradicionales apuestan por monetizar de forma directa sus páginas web. Lo estás viendo en El País, El Mundo o El Confidencial. Comenzaron su estrategia a comienzos de este año y la crisis del Coronavirus -con la caída de la publicidad- ha adelantado los tiempos.

Soy periodista y no conozco a una sola persona que se haya suscrito, ni a estos ni a ningún otro medio periodístico. Por el contrario todo el mundo a mi alrededor cuenta con acceso a plataformas de streaming audiovisual como Netflix, Prime, HBO o Filmin.

Es cierto que el modelo de pago aplicado a la prensa ha aparecido más tarde. Los muros de pago de hace una década fueron un estrepitoso fracaso, y esta segunda ola acaba de llegar. No obstante, tal y como está dirigida, apunta a un nuevo batacazo.

Hay dos motivos y están interconectados: el precio y el marcado sesgo ideológico de los medios. Si algo ha demostrado el acceso a la información masivo en la era digital es que todos los medios son intrínsecamente parciales. Tener acceso solo a uno de ellos, supone asumir los errores, las imprecisiones y, por qué no decirlo, también las manipulaciones, que cada uno presenta.

La hipocresía de los medios en la captación de abonados, con contadas excepciones, es falaz e infantil y pone de manifiesto una vez más, la necesidad de contar con fuentes diversas de información. Lo explicaba de forma simpática El Mundo Today en su artículo: «Por favor, apoya el periodismo libre, objetivo, de izquierdas y de servicio público, no seas hijo de puta y facha«. Y esto es aplicable también a la derecha cambiando los términos.

Un ciudadano que quiera estar realmente informado debería demandar el acceso a medios de distinto sesgo y formar su opinión de forma crítica bebiendo de las distintas fuentes. A 10 euros la suscripción, no es esperable que la gran mayoría de la población abone las cuotas de tres, cuatro, cinco o seis periódicos.

Esta realidad fue entendida rápidamente por las plataformas de streaming, que permiten el acceso a varios perfiles. Abundan las cuentas compartidas con familiares y amigos en las que pagando por un servicio cada una, varias personas cuentan con el acceso a varias plataformas mediante una sencilla red colaborativa. Tú pagas Netflix, él paga Prime, ella paga HBO y yo pago Filmin. El modelo de negocio que ha ofrecido esta apertura, lejos de reducir los ingresos, los ha incrementado. El éxito es evidente.

Los grandes periódicos digitales deberían valorar aplicar este método. Su futuro está en juego.