En pleno siglo XXI sigue habiendo mentes medievales: ciegos no, gracias

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José Manuel Dolader. 

 

En pleno verano y mientras vemos indignados cómo personas de todas edades con pocas luces van por la calle por muchas zonas de España sin mascarillas como si el Covid-19 no les afectara, otras mentes no menos abyectas que las de estos ciudadanos insolidarios actúan como en la edad media olvidándose de los más elementales derechos humanos.

En la portada vemos una de las escenas que en cualquier gran ciudad las personas ciegas están acostumbrados a sufrir.

La insolidaridad de una sociedad moderna parece algo impensable para muchos ciudadanos de bien ¿Cómo alguien va a dejar su moto en medio de una acera si va a molestar a muchos de los ciudadanos mayores, en silla de ruedas o ciegos? ¿Cómo un joven va a dejar los modernos patinetes de alquiler para que cualquier ciego se caiga al no saber con qué se está enfrentando al cruzar una calle?

Este fin de semana la deportista ciega y profesora de primaria Isabel R.M decidió ir a pasar el fin de semana a Roquetas de Mar en Almería y tras una comida entretenida con unos amigos y el paralímpico David García del Valle decide con su pareja ir a tomar algo a una taberna.

Al ver que no hay sitio en la terraza decide pasar dentro y se encuentra que el encargado del establecimiento no le deja entrar con su perro guía. Isabel le enseña el carnet que acredita que su perro son sus ojos y ni corto ni perezoso este encargado, según consta en la denuncia de la hoja de reclamaciones, le indica de forma agresiva que en su negocio manda él y que cumple la normativa del Ayuntamiento de Roquetas que prohíbe la entrada de animales… ¿Este camarero no sabe que en España los perros guías pueden entrar con sus dueños en todos los locales? Sin palabras.

Estos comportamientos son algo inusual y afortunadamente no suelen ocurrir de forma habitual, pero por insignificante que parezca esta falta de consideración con esta joven ciega y a pesar de que tiene 100 bares más agradables para ir a tomar algo en esa ciudad turística, es importante si queremos ser ejemplo en Europa de una hostelería responsable, que estos hechos sean denunciados. Desde este medio queremos dar visibilidad a la falta de sensibilidad de muchos ciudadanos a lo largo de todo nuestro país.

Hoy es una persona ciega, pero mañana será una persona en silla de ruedas o simplemente una persona mayor con problemas de movilidad la que se ve impedida por nuestra falta de solidaridad.

Esperemos que la ONCE o el CERMI tomen nota y que sus abogados aperciban como corresponde a este establecimiento.