Rehabilitado el puente de hierro sobre el río Lozoya en Rascafría

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RASCAFRÍA. La Comunidad de Madrid ha reparado y rehabilitado el histórico puente de hierro sobre el río Lozoya, o de Los Grifos, en Rascafría, con una inversión de 343.022 euros. El consejero de Transportes e Infraestructuras del Gobierno regional, David Pérez, ha comprobado la recuperación de esta estructura para garantizar la seguridad de los numerosos conductores y ciclistas que utilizan la carretera M-611 a su paso por la sierra madrileña.

Pérez ha destacado que “la reparación de este puente forma parte del contrato de servicios para el mantenimiento y reparación de estructuras de la red de Carreteras de la Comunidad de Madrid, que ha supuesto una inversión de más de 29 millones de euros entre 2018-21 con el objetivo de garantizar la seguridad de las mismas y, por tanto, de los conductores que transitan por ellas.”

“Contribuye, además, a la rehabilitación del patrimonio de la región ya que algunos de los puentes que se han rehabilitado tienen alguna figura de protección patrimonial, como este mismo puente de hierro o el Puente Largo de Aranjuez, entre otros” ha añadido el consejero de Transportes e Infraestructuras.

“A finales de 2021 –ha avanzado Pérez– se habrá actuado en un total de 118 puentes o estructuras, lo que supone una mejora en el 14% del total de estructuras que cuenta la red de carreteras”.

Rehabilitación integral

El puente de hierro de Rascafría fue construido en 1931 por el ingeniero de la Diputación de Madrid José Yañez Arroyo, dentro de los trabajos de mejora de la llamada Carretera de las Cumbres, que pretendía conectar el municipio con Miraflores de la Sierra, a través del Puerto de La Morcuera, y que fue la única que se terminó de las cinco proyectadas para acercar la naturaleza a los madrileños y unir distintos enclaves de la sierra de Guadarrama.

Para la reparación y rehabilitación integral del puente se ha renovado el pavimento asfáltico del mismo, se han reforzado los anclajes del puente y la losa de hormigón que lo sostiene, así como construido una nueva losa de transición en cada extremo en la parte superior. En los bordes se han creado nuevos sistemas de drenaje longitudinal para la recogida y conducción del agua de lluvia fuera del puente.

La parte inferior metálica del puente se ha limpiado mediante chorro de agua a presión y se han reparado o sustituido los elementos que configuran la estructura y se encontraban en mal estado. Para ello se ha comprobado el estado de cada una de las piezas. Todas las uniones realizadas con roblones y que han tenido que ser desmontadas, se han vuelto a ajustar con tornillos de alta resistencia con cabeza avellanada.

Por otro lado, para garantizar la seguridad en la circulación se ha creado un nuevo bordillo que impida la salida de vehículos de la calzada mediante la disposición de perfiles tubulares bajo la nueva chapa de acera, soldados a los perfiles existentes.

Con el objetivo de proteger el río Lozoya, que pasa por debajo de la estructura, durante los trabajos se han colocado cerramientos de tela metálica galvanizada a ambos lados del puente y en los caminos y zonas de trabajo, para evitar el paso de maquinaria y operarios a zonas que podían ser afectadas por las obras.

Además, se colocaron mallas filtrantes sobre el andamio para recoger los materiales que pudieran caer y prevenir que se viertan al río. Durante las labores de chorreado con agua a presión se colocó un doble elemento de protección del cauce mediante la colocación de una lámina impermeable anclada con argollas a los estribos para la recogida del agua acumulada mediante succión con bomba y recogida en un depósito.

También se ha procedido a la sustitución de la barandilla, por otra de características geométricas análogas a la existente, para mejorar la seguridad y cumplir las exigencias de la normativa actual. A todos los elementos metálicos se les ha aplicado una pintura de protección y acabado.