Whistler-Blackcomb, la mejor estación de esquí del mundo

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Daniel Tordable/ Whistler Blackcomb (BC Canadá). La historia de Whistler Blackcomb es la historia de una rivalidad. Como Rafael Nadal y Roger Federer, como Messi y Cristiano Ronaldo, estas dos estaciones de esquí cimentaron su leyenda gracias a una competencia por ser los número 1, los más grandes, los que poseían los remontes más rápidos y los servicios de mayor calidad para sus huéspedes. En efecto, esa rivalidad los hizo mejores y así alcanzaron cotas que, muy probablemente, no hubieran logrado la una sin la otra. Hasta que al final, la unión hizo la fuerza. Y vaya si lo hizo. Hablamos del que probablemente se trate del mejor dominio de esquí del mundo. Por muchos motivos.

Nieve y fuera de pistas

El que llegue hasta este resort de esquí de la Columbia Británica, al oeste de Canadá, notará dos diferencias fundamentales si lo compara con las estaciones de esquí de Los Alpes, Los Pirineos o Los Andes.

En primer lugar, la nieve. Mucha y de gran calidad. Cada temporada, la precipitación media de nieve en Whistler Blackcomb asciende a 11,38 metros. Se trata de una nieve con un bajo porcentaje de humedad, esto es, de gran calidad para la práctica de los deportes de invierno. Además, la temporada cuenta con numerosos días de nieve recién caída, por lo que hay muchas opciones de encontrar la ansiada nieve powder.

En segundo término hay que hablar del estilo de la estación. Los que hayan visitado otros complejos canadienses o estadounidenses, saben de lo que hablamos. Nos referimos a montañas estudiadas específicamente para la práctica del esquí. Un terreno inmenso y sin peligros, delimitado y patrullado por los servicios de rescate que siempre finaliza en el lugar deseado, es decir, en el telecabina al pie de la estación. Esto permite llevar a cabo la práctica del esquí freeride o fuera de pista con las máximas garantías de seguridad y con la certeza de que siempre finalizaremos en el lugar correcto. Sin duda, una gran ventaja en comparación a las estaciones alpìnas o pirenaicas.

Whistler-Blackcomb en datos

En Whistler Blackcomb la extensión del dominio esquiable no se mide en kilómetros de pistas, como en el viejo continente, sino en terreno esquiable. Y este es inmenso, 3.307 hectáreas.

Pistas hay, en el mapa hay hasta 200 señalizadas y para todos los gustos. Podemos encontrar desde las deliciosas groomed (pistas pisadas) a las difíciles y técnicas negras sin pisar, donde suelen formarse grandes bañeras.

Otro de los puntos fuertes de Whistler Blackcomb es su gran desnivel, de 1.631 metros. Esto permite enormes bajadas, como el famoso Peak to Creek. Se trata del descenso más largo de toda Norteamérica, desde el punto más elevado, a 2.284 metros hasta la base de la góndola de Creekside (renovada esta temporada, al igual que el telesilla Big Red Express), ubicada a 653 metros sobre el nivel del mar.

Los remontes, un total de 35, también son de primer nivel mundial, con 5 telecabinas, incluído el famoso Peak to Peak (luego nos detendremos en este teleférico de récord) y múltiples telesillas desembragables de 4 y 6 plazas, además de dos T-bar (telesquís dobles) para acceder a puntos elevados de los bowls. En total, la estación canadiense posee una capacidad de transportar 69.939 esquiadores a la hora.

¿Whistler o Blackcomb?

La respuesta es obvia: las dos. Al principio del artículo hacíamos referencia a la rivalidad de estos dos resorts que nacieron separados y cuya competencia les hizo mejorar, hasta que todo culminó en una fusión que las catapultó a otra dimensión: la de uno de los mejores centros de deportes de invierno de todo el mundo. Si preguntas a los lugareños, cada uno te responderá una cosa, unos prefieren Blackcomb y otros Whistler. Pero nosotros no podemos ni queremos elegir, nos quedamos con las dos. Pero vamos por partes, porque ambas tienen similitudes y también algunas diferencias.

Tanto Blackcomb como Whistler cuentan con una estructura similar. Una góndola de gran extensión que sube hasta la zona media de la estación, varios telesillas para ascender hasta la zona elevada y un remonte final para alcanzar la cota máxima, donde se encuentran los magníficos bowls y el glaciar. Tanto en una como en otra encontraremos cuidadas pistas pisadas, snowpark, pistas entre bosques, descensos en glades (zonas de bosque clareado) bowls y descensos de máxima dificultad solo para expertos, las denominadas diamantes y dobles diamantes.

Whistler

Pero también hay diferencias. Whistler, la de más renombre intencional, posee una mayor extensión de terreno, más opciones de descensos desde la cota máxima hasta la mínima y más bowls (a los que se accede en el telesilla Peak Express). Mención especial merecen las siguientes zonas, todas maravillosas: el área del Flute Bowl y el Symphony Bowl, a los que se accede mediante el telesilla Symphony Express. Todo el área que rodea el telesilla Harmony Express y luego sus numerosos bowls: El Whistler Bowl, el Glacier y los emplazados más a la derecha si nos fijamos en el mapa de pistas, el West Bowl y el Bagel Bowl (que suelen contar con mucha nieve y estar poco transitados).

Blackcomb

Blackcomb, menos famosa en el panorama mundial, no tiene absolutamente nada que envidiar a Whistler. De hecho, hay algunas cosas mejores, como sus excelentes glaciares. En su cara principal, nos encontramos con el Hortsman Glacier. Se llega vía el telesilla Glacier Express y luego un telesquí hasta lo más alto. Un glaciar enorme y lleno de posibilidades de fuera pista. También se puede acceder vía el 7th Heaven, el Séptimo Cielo, nombre que le va de lujo ya que abre otra zona que es de las más variadas y divertidas de todo el complejo canadiense. Pero para disfrutar de la verdadera joya de la corona de Blackcomb, no queda otra que cargar los esquís o la tabla al hombro o a la mochila y ascender a pie unos metros por las diferentes vías que nos llevan al paraíso: el glaciar de Blackcomb. Un enorme bowl con otros más pequeños que abre la posibilidad de infinitas líneas sobre nieve sin pisar. Una auténtica delicia que, además, nos llevará de vuelta por único punto de regreso. Maravilloso y seguro.

Servicios de primer nivel

Como era de esperar de un destino de la fama y el precio (211 dólares canadiense el día suelto, unos 150 euros), dispone de servicios de la máxima calidad. Un total de 17 restaurantes y cafeterías emplazados en puntos estratégicos con una capacidad de 6.540 comensales sentados. Varios snowparks, áreas de debutantes, pistas especiales con juegos y un precioso pueblo con todo lo necesario, hoteles y apartamentos de lujo, tiendas, alquiler de esquís y todo tipo de restaurantes, de alta gastronomía a establecimientos de comida rápida, aparte de numerosos parkings, tanto gratuitos como de pago.

Peak to Peak

Hay que detenerse un momento para hablar del teleférico Peak to Peak. Es un remonte que ostenta numerosos récords mundiales y que conecta, por arriba, las cimas de Whistler y Blackcomb. Lo cierto es que no es muy práctico para lo que viene siendo la actividad del esquí. Pero une los dos picos por su zona más alta y posee unas vistas maravillosas.

El Peak to Peak se eleva 436 metros sobre el fondo del valle, el remonte más alto del mundo de su clase y una maravilla de la ingeniería que une la parte alta de la Góndola Blackcomb con la Góndola Village en un sistema de remonte continuo y con enormes góndolas panorámicas. No te lo puedes perder.

Consejos y curiosidades sobre Whistler Blackcomb

Cercanía a Vancouver y al aeropuerto

Una de las principales ventajas que ofrece Whistler Blackcomb a los visitantes internacionales, ya sean de España o de cualquier lugar de Latinoamérica, es su cercanía al Aeropuerto Internacional de Vancouver, de la que dista apenas 134 kilómetros. En poco más de hora y media llegaremos desde el avión a nuestro destino de esquí.

Colas en los remontes

Su cercanía a una poblada y gran área metropolitana como Vancouver es una clara ventaja pero, a veces, es un problema. Las colas en los remontes son uno de los mayores incordios de los esquiadores. Whistler Blackcomb no se libra de ellas. Lo cierto es que son poco habituales y únicamente en la parte de abajo, en las góndolas y solo en días muy señalados durante la temporada. Si acudimos pronto no deberíamos tener ningún problema. Se recomienda, igualmente, no bajar hasta la cota mínima en las primeras bajadas del día. Además, Whistler Blackcomb tiene por todos sus remontes un sistema de colas inteligentes que organizan y aligeran las esperas. En cualquier caso, a los esquiadores que provengan de España, las colas de Whistler Blackcomb les parecerá un cuento de hadas en comparación a la pesadilla que se encuentran en muchas estaciones españolas durante los fines de semana.

Epic Mix App

Descargarse la app Epic Mix es muy recomendable, ya que podremos estar informados en tiempo real de todo lo que acontece en la montaña. Desde la previsión meteorológica o de nieve, el mapa de pistas o dos herramientas tremendamente útiles: la localización de tus amigos y el tiempo de espera estimado en cada uno de los remontes.

Párking

El aparcamiento en Whistler Blackcomb está a la altura de la calidad de la estación de esquí. Muy cerca de los principales remontes, y con numerosos aparcamientos. Consejo: los parkings número 6,7 y 8, son gratuitos. Se accede a ellos de regreso mediante la Excalibur Góndola desde Whistler o en la Magic Chair desde Blackcomb.

Sede de los JJOO

Otro de los motivos para visitar la estación de Whistler Blackcomb es que fue el lugar donde se disputaron los Juegos Olímpicos de Invierno del año 2010, cuya sede fue la cercana ciudad de Vancouver. Quedan muchas referencias por toda la zona y la posibilidad de fotografiarse junto a los aros olímpicos.

Pájaros en la colas

Es muy habitual que en las colas de los remontes encontremos a gente levantando el bastón de esquí. El motivo es tratar de que el arrendajo canadiense, el pájaro nacional de Canadá, se pose en él. Es muy común ver a estas preciosas aves en todo el entorno de Whistler Blackcomb, pero ojo, recuerda que está prohibido darles de comer.